Perú: el líder insurrecto quedó aislado

El ejército rescató anoche a un general que los rebeldes tenían de rehén; sólo siete hombres permanecían con Humala Tasso.
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31 de octubre de 2000  

LIMA.- En un hecho que pareció dar casi por terminada la insurrección protagonizada por el teniente coronel Ollana Moisés Humala Tasso y unos cincuenta militares, el ejército peruano anunció que en un operativo de "carácter disuasivo" había rescatado al general de brigada Carlos Bardales, a quien mantenían como rehén, y que el líder del levantamiento se había quedado anoche con apenas siete hombres.

Fuentes militares aseguraron que el rescate del comandante, en plena región de los Andes, se realizó "actuando con respeto irrestricto de los derechos humanos". Según la versión oficial, el grueso de los soldados que secundaban a Humala decidió entregarse a las fuerzas que perseguían al militar insurrecto en las alturas de la sierra del departamento de Moquegua, 1100 kilómetros al sur de Lima.

El anuncio vino luego de que el presidente Alberto Fujimori ordenó intensificar el operativo de búsqueda de los rebeldes, que huían por una intrincada zona andina del país tras haber protagonizado el alzamiento que provocó alarma en todo el país.

Medio millar de efectivos fue enviado a la zona, y no se descartaba ayer que Humala intentara cruzar la frontera hacia Bolivia.

Los insurrectos, que durante el día liberaron a cuatro de los seis rehenes que habían tomado inicialmente, se movían por zonas aledañas a la ciudad de Puno, donde las temperaturas rondan 0ºC.

Paralelamente a la búsqueda de los militares, Fujimori continuaba con los operativos para dar con el paradero de su prófugo ex asesor de Inteligencia, Vladimiro Montesinos.

Anteayer, Humala y 50 soldados a su mando desconocieron la autoridad de Fujimori y ocuparon durante horas un importante centro minero de la empresa Southern Copper Corporation en la localidad sureña de Toquepala, a unos 1200 kilómetros de Lima, cerca de la frontera con Chile.

"Un incidente aislado"

Y aunque inicialmente las noticias de la insurrección provocaron inquietud en los países latinoamericanos y en Washington, Estados Unidos minimizó ayer el hecho y reafirmó su confianza en Fujimori para garantizar una transición a la democracia. El vocero gubernamental, Jack Siewert, dijo que Fujimori "sigue teniendo el control de la situación y sigue al mando de las fuerzas armadas leales".

El vocero del Departamento de Estado norteamericano, Richard Boucher, en tanto, dijo que sólo fue "un incidente aislado que involucra a un coronel descontento", pero que su insurrección quedó sin respuesta.

Perú está sumergido en una grave crisis política, cuya última etapa se disparó en septiembre, tras la difusión de un video que mostraba a Montesinos pagándole 15.000 dólares a un congresista opositor para que se pasara a las filas del oficialismo.

El escándalo forzó a Fujimori a llamar a elecciones anticipadas y recortar su mandato de cinco años a sólo uno, hasta julio de 2001.

Montesinos huyó de Perú y buscó sin éxito asilo en Panamá. Su súbito retorno a Lima hace una semana agravó la crisis, en medio de rumores de golpe de Estado y una pugna por el poder militar en Perú.

Ayer, mientras tropas de las ciudades de Arequipa y Tacna y al menos dos helicópteros buscaban a los militares insurrectos, las carreteras de Puno eran vigiladas por unos 150 soldados elite de comando que bloqueaban las vías con piedras para controlar el tráfico vehicular de la zona.

Southern Copper Corporation, minera controlada por el Grupo México, dijo que cuatro empleados de su unidad Toquepala tomados el domingo último como rehenes fueron liberados ayer. El gerente de la empresa agregó que los liberados están bien, aunque físicamente maltratados por la noche que pasaron con bajas temperaturas.

Humala, de 38 años, culpa a Fujimori de sumir al Perú en "una convulsión" por su relación con Montesinos durante sus 10 años en el poder.

El segundo vicepresidente peruano, Ricardo Márquez, condenó la sublevación y aseguró que el gobierno seguirá tras los pasos de los soldados renegados y de Montesinos. "El gobierno no va a permitir actos de indisciplina", dijo Márquez.

Fujimori, que se mantuvo en silencio por segundo día consecutivo, visitó ayer un aeropuerto militar, con 30 comandos de la policía. La sublevación ocurrió un día después de que el presidente removió a la cúpula militar, vinculada con Montesinos.

En tanto, ayer, un pequeño grupo de manifestantes del movimiento independiente Colectivo Sociedad Civil llevó banderas a la casa que el sublevado Humala tiene en Lima, en apoyo al levantamiento.

Ulises Humala Tasso, hermano mayor del militar rebelde, dijo que durante la mañana su familia recibió muestras de adhesión. "Estamos orgullosos de mi hermano y lo apoyamos en esta decisión."

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