Pese a la investigación, Enron siguió con la destrucción de pruebas

El FBI allanó la sede central de la firma
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23 de enero de 2002  

WASHINGTON.- La denuncia de que empleados de Enron continuaron destruyendo documentos de la empresa, después de que se iniciara una investigación federal sobre su quiebra, complicó ayer aún más un escándalo financiero que parece crecer día tras día.

La denuncia motivó que el FBI allanara ayer por primera vez la sede central de la empresa en busca de pruebas, luego de que abogados que representan a ex empleados, accionistas e inversores afectados por la quiebra de la petrolera presentaron ante un tribunal federal de Houston -sede de la empresa Enron- evidencias de que "miles" de documentos pasaron por una trituradora incluso el propio día de Navidad.

Las acusaciones indicaron que la destrucción de documentos no fue realizada sólo por la auditora Arthur Andersen, que llevaba los libros de Enron y que, al igual que ésta, también es objeto de investigaciones en el Congreso, la Comisión de Mercado de Valores (SEC) y los Departamentos de Justicia y de Trabajo. Según los abogados, la destrucción selectiva de documentos, en el piso 19 del edificio de Enron, comenzó hacia fines de noviembre y continuó incluso hasta hace apenas ocho días, cuando el escándalo ya tenía vida propia en los medios de comunicación.

Esa acción desesperada refleja el intento de los ejecutivos por ocultar las irregularidades de contabilidad de la empresa y podría dar pie a cargos de obstrucción de la Justicia, añadieron los demandantes.

Esfuerzo deliberado

"La única conclusión a la que hemos podido llegar, sobre la base de lo que sabemos, es que todo esto fue parte de un esfuerzo coordinado y deliberado para destruir las pruebas", dijo William Lerach, uno de los abogados que representan a las víctimas.

En una declaración jurada y presentada ante los tribunales de Houston, Maureen Castañeda, una gerenta que trabajaba en la División de Inversiones Extranjeras de Enron, alegó que en algunas tiras de papel se pueden descifrar los nombres de algunas asociaciones, como Jedi II, Chewco y Raptor, que se encuentran ahora en la mira de los investigadores.

Fue mediante éstas y otras asociaciones que Enron logró ocultar centenares de millones de dólares en deudas que no figuraban en los libros de contabilidad de la empresa energética.

Por su parte, los abogados defensores de Enron insisten en que se está investigando la presunta destrucción de documentos, que habría ocurrido a pesar de que la empresa "advirtió" a sus empleados, en cuatro correos electrónicos entre el 25 de octubre y el 14 de enero, sobre la necesidad de proteger los documentos.

Por su parte, el presidente estadounidense, George W. Bush, defendió ayer la manera en que su gobierno manejó el colapso de Enron, al declarar que la Casa Blanca hizo "exactamente lo correcto".

Asimismo, el mandatario retó a sus críticos a suministrar información sobre cualquier acción indebida. "Nuestra administración ha hecho exactamente lo correcto", dijo Bush a periodistas durante una visita al Estado de West Virginia.

El presidente también expresó "gran disgusto" por el trato que se dio a quienes poseían acciones de la compañía. Y destacó que la madre de la primera dama, Jenna Welch, compró acciones de Enron a mediados del año pasado y ahora "no valen nada".

El equipo de Bush ha tenido vínculos muy estrechos con Enron y con su presidente, Kenneth Lay, que realizó contribuciones importantes a la campaña electoral de Bush.

Ayer, de hecho, el secretario de Defensa, Ronald Rumsfeld, negó haber tenido acciones de Enron.

El Pentágono emitió un comunicado de prensa en el que afirma que Rumsfeld "no posee acciones de Enron" y que, "al contrario" de lo que afirman algunos medios de comunicación estadounidenses como la agencia Associated Press y los diarios The Washington Times, USA Today y The New York Times, "nunca las ha tenido y tampoco se ha desecho de la mayor parte de su cartera de acciones desde que pasó a formar parte del gobierno, en enero de 2001".

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