Pese a la suspensión de la ley de extradición, Hong Kong vive su mayor protesta

Más de 2.000.000 de personas salieron a las calles; forzaron a la jefa de gobierno Carrie Lam a pedir "disculpas"
Según los organizadores, más de 2.000.000 protestaron en Hong Kong
Según los organizadores, más de 2.000.000 protestaron en Hong Kong Fuente: Reuters
Más de 2.000.000 de personas salieron a las calles; forzaron a la jefa de gobierno Carrie Lam a pedir "disculpas"
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17 de junio de 2019  

HONG KONG.- Una multitud de unas 2.000.000 de personas, según los organizadores, exigió ayer en Hong Kong que se retire el proyecto de ley para autorizar extradiciones a China, lo que forzó a la jefa de gobierno pro Pekín a pedir "disculpas" por haber provocado "conflictos y disputas".

En medio de la fuerte presión que sufren las autoridades, se anunció además la liberación, hoy, del militante prodemocrático Joshua Wong, líder de la célebre "revolución de los paraguas" de Hong Kong, en 2014.

"En la marcha de hoy [por ayer] tuvimos casi 2.000.000 de personas", afirmó a la prensa Jimmy Sham, del Frente Civil por los Derechos Humanos. El cortejo de personas vestidas de negro se dirigió hacia el Parlamento local, tal como había hecho el domingo pasado.

La cifra de asistentes no pudo ser confirmada en fuentes independientes. La policía, por su parte, dio una estimación casi seis veces inferior, al calcular 338.000 personas en el momento de mayor afluencia.

En esta nueva enorme demostración de fuerza los manifestantes cantaron "¡desechen esa maldita ley!", y pidieron además la renuncia de la jefa del Poder Ejecutivo de Hong Kong, Carrie Lam, quien anteayer anunció la suspensión del controvertido proyecto de ley.

Según sus detractores, el proyecto de ley colocaría a la población de la excolonia británica a merced del sistema judicial de China, opaco y bajo influencia del Partido Comunista. Los círculos empresariales temen que la reforma perjudique la imagen internacional de Hong Kong y su atractivo como centro financiero.

Acusada de autoritarismo, Carrie Lam tuvo que pedir "disculpas" ayer a través de un comunicado. "La jefa de gobierno admitió que las deficiencias en la labor del gobierno llevaron a muchos conflictos y disputas en la sociedad de Hong Kong y decepcionaron y angustiaron a muchos ciudadanos", dice el comunicado.

"[Ella] se disculpó con la gente de Hong Kong por esto y se comprometió a adoptar una actitud sincera y humilde para aceptar las críticas y mejorar el servicio al público", agrega.

El miércoles pasado, Hong Kong fue escenario de la más violenta represión desde el retorno de este territorio a China, en 1997. Una manifestación de unas decenas de miles de personas fue dispersada por la policía con granadas de gases lacrimógenos y balas de goma. Lam justificó la represión al alegar actos de violencia por parte de manifestantes, pero la oposición afirma que se trató de una ínfima minoría en el conjunto de las protestas, que en su mayor parte fueron pacíficas.

"Policía de Hong Kong debés protegernos, no dispararnos", se leía en una pancarta. "¡No disparen a nuestros niños!", gritaba la multitud. "¡Los estudiantes no son alborotadores!", cantaban bajo el sofocante calor de verano.

En este segundo domingo de protestas se anunció, por otra parte, la liberación, hoy, de Joshua Wong, líder de la "revolución de los paraguas", hecha cinco años atrás, que pidió en vano la elección del jefe de gobierno por sufragio universal.

En un comunicado, su partido, Demosisto, del cual es cofundador, señaló que el joven, de 22 años, será liberado del instituto correccional Lai Chi Kok.

Aunque las protestas fueron desatadas por el proyecto de ley sobre extradiciones, las manifestaciones expresan también un resentimiento de la población de Hong Kong hacia Carrie Lam y China.

Lam, quien recientemente calificó a los manifestantes de "revoltosos", no ayudó con sus declaraciones. "Personalmente creo que ya no puede gobernar Hong Kong, ha perdido a la opinión pública", afirmó Dave Wong, un manifestante de 38 años que trabaja en finanzas.

"La intromisión china en Hong Kong es cada vez más grande y Carrie Lam no protege a sus ciudadanos", lamentó Alice, una ama de casa de 44 años.

"Es demasiado pronto para hacer cambios de este tipo", estimó Cheung, de 30 años, en referencia a las temidas extradiciones. "Una vez que se vote esta ley, ya no podremos disfrutar de las mismas libertades que hoy en día", temió el manifestante, con adhesivos que dicen "no a la ley de extradición" y "libertad de prensa" pegados en su camiseta negra.

Más presión

Para los analistas, las manifestaciones y la presión sobre Lam continuarán. "Los grupos prodemocracia no van a detenerse allí. Desean aprovechar la dinámica contra Carrie Lam", dijo el analista Willy Lam. "Desean continuar con la presión y mantener el impulso".

La oposición del proyecto de ley reúne a abogados, organizaciones jurídicas, líderes empresariales, cámaras de comercio, periodistas y diplomáticos occidentales.

En virtud del principio de "un país, dos sistemas", la excolonia británica continúa disfrutando de libertades poco comunes en el resto del país, 22 años después de la restitución del territorio a China.

Pero en años recientes se multiplicaron los problemas, después de la desaparición de personas que posteriormente reaparecieron en China y a disposición de la Justicia.

La suspensión, pero no la retirada definitiva, de este proyecto de ley es una rara concesión de parte del gobierno de Hong Kong.

En China, los medios del Estado y las redes sociales guardaron silencio sobre la protesta, sin mencionar tampoco la marcha atrás del gobierno de Hong Kong.

En Washington, el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó que tiene la intención de hablar sobre las manifestaciones en Hong Kong con su homólogo chino Xi Jinping durante la Cumbre del G-20 a fines de junio en Japón, según el secretario de Estado, Mike Pompeo.

Agencias AFP y AP

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