Petrobras no está sola: el esquema de corrupción llega a otras firmas públicas

La policía federal detuvo al presidente de Eletronuclear; la justicia lo acusa de haber recibido coimas por la construcción de la central nuclear Angra III
Alberto Armendáriz
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29 de julio de 2015  

RÍO DE JANEIRO.- Al igual que un cáncer, el esquema de corrupción descubierto en Petrobras parece haberse expandido a otras compañías estatales brasileñas.

Ayer, como parte de las investigaciones del escándalo del petrolão, la policía federal detuvo al presidente de Eletronuclear, proveedora de energía eléctrica proveniente de plantas nucleares, y al titular de AG Energía, que forma parte del conglomerado Andrade Gutierrez, uno de los grandes grupos empresariales que ya tiene ejecutivos presos por el supuesto pago de sobornos en la petrolera estatal.

En la bautizada Operación Radioactividad, los agentes federales arrestaron de manera preventiva al vicealmirante de la marina Othon Luiz Pinheiro da Silva, quien ya se había apartado de sus funciones pero no de su cargo en Eletronuclear en abril, cuando surgieron las primeras denuncias en contra de este militar considerado uno de los padres del programa atómico brasileño, y a Flavio David Barra, presidente global de AG Energía, responsable por las obras en la central nuclear Angra 3, aún en construcción unos 100 kilómetros al sur de Río de Janeiro.

Según fiscales del Ministerio Público Federal, hay indicios de que Pinheiro da Silva habría recibido una coima de 1,3 millones de dólares para favorecer con contratos para esa usina termonuclear a empresas que ya están acusadas o sospechadas de formar un cartel para repartirse licitaciones de obras de Petrobras: Andrade Gutierrez, Odebrecht, OAS, Queiroz Galvão, UTC, Camargo Correa, MPE y la ítaloargentina Techint.

"La corrupción en Brasil es endémica y está en proceso de metástasis. Si damos un paso, se ve que la corrupción no está restringida a Petrobras, se extendió a otros órganos de la administración pública", afirmó el fiscal Athayde Ribeiro Costa durante una conferencia de prensa en Curitiba, desde donde el juez federal Sergio Moro lleva adelante el caso del petrolão, que comenzó con la Operación Lava Jato (Lavadero de Autos), el año pasado.

Los operativos de ayer, que incluyeron allanamientos en oficinas de todas las firmas sospechadas y en residencias de algunos ejecutivos en San Pablo, Río de Janeiro, Brasilia y Niteroi fueron autorizados luego de las declaraciones que hizo, hace unos meses, el ex presidente de Camargo Correa Dalton Avancini.

Ese ejecutivo llegó a un acuerdo de "delación premiada" con el Ministerio Público para dar más detalles del esquema de sobornos establecido por las principales constructoras del país en Petrobras para garantizarse contratos.

Avancini confesó que las obras de la central Angra 3 -sobrefacturadas y pasadas de su plazo de construcción original- fueron adjudicadas a compañías que pagaron a directivos de Eletronuclear y AG Energía, así como a políticos del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), principal aliado del Partido de los Trabajadores (PT) en la coalición con la presidenta Dilma Rousseff.

Por el escándalo en Petrobras, red que se calcula movilizó unos 2000 millones de dólares desde 2003, cuando el PT llegó al poder de la mano de Luiz Inacio Lula da Silva, ya fueron detenidos cuatro ex directivos de la petrolera, numerosos empresarios y hasta el ex tesorero del PT, João Vaccari Neto, supuesto nexo entre el esquema de sobornos y los partidos políticos oficialistas que se beneficiaron de esos desvíos para financiar campañas electorales.

Ayer mismo, tras decretar el bloqueo de 18 millones de dólares de las cuentas de Pinheiro da Silva y Barra, el juez Moro aceptó las denuncias del petrolão que habían sido presentadas por el Ministerio Público contra el poderoso presidente de Odebrecht, Marcelo Odebrecht (de fuertes vínculos con Lula), y otros 12 acusados, entre ellos, otros ex ejecutivos de ésa, la mayor constructora de América latina, así como los directivos de Petrobras Paulo Roberto Costa, Renato Duque y Pedro Barusco.

Entre los operativos de ayer, agentes de la policía federal estuvieron en las oficinas paulistas de Techint Ingeniería y Construcción, subsidiaria del grupo ítaloargentino, de donde llevaron a su director, el carioca Ricardo Ourique Marques, para tomarle declaraciones durante algunas horas antes de permitirle regresar a sus funciones normales.

"Techint Ingeniería y Construcción suministró todas las informaciones que le fueran requeridas y permanece a disposición de las autoridades. La empresa reitera que sigue los cánones internacionales de gobierno corporativo y cumple estrictamente la legislación brasileña", indicó la firma en un comunicado.

En tanto, en el gobierno brasileño, envuelto en una encarnizada lucha política mientras enfrenta pedidos de impeachment contra la presidenta Dilma Rousseff, hay cada vez más preocupación sobre las consecuencias económicas del petrolão en la ya de por sí alicaída economía. La propia mandataria expresó esos temores en una reunión que mantuvo anteayer con el vicepresidente Michel Temer, del PMDB, y 12 ministros de su gabinete.

"Para que tengan una idea, la Operación Lava Jato provocó una caída de un punto porcentual en el PBI brasileño", habría dicho Rousseff, según fuentes que estuvieron presentes en el encuentro.

El año pasado, Brasil creció un mísero 0,1% y para este año las proyecciones de los analistas del mercado son que caiga en una fuerte recesión, con una contracción del PBI en torno al 1,7%, mientras la inflación ya alcanza el 9% y el desempleo trepó al 8%. Para enfrentar los desafíos económicos, al comenzar su segundo mandato, en enero, Rousseff encomendó a su nuevo ministro de economía, Joaquim Levy, un feroz programa de ajuste que equilibre las cuentas públicas.

Las empresas estatales, en la mira

La compañía brasileña Eletronuclear y sus contratistas, que incluyen una filial de Techint, quedaron implicados en el escándalo que afecta a Petrobras

Eletronuclear

El escándalo alcanzó a la empresa de energía atómica Eletronuclear, que depende de Eletrobras, la compañía de electricidad más grande de América latina y cuyo dueño parcial es el Estado brasileño. Eletronuclear es acusada de recibir sobornos, fijación injusta de precios y formación de cartel en la construcción del reactor Angra III

Contratistas

Las investigaciones también salpicaron a los consorcios Angramon, que incluye a la filial local de la empresa ítalo-argentina Techint, y Engevix, ambos contratistas de Eletronuclear. Ricardo Ourique Marques, director general de Ingeniería de Techint en Brasil, fue detenido ayer junto con otros ejecutivos por la policía

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