Podría extenderse el escándalo Enron

Revelan vínculos en México y en Londres La firma habría influido en un plan de privatizaciones del gobierno de Vicente Fox En Gran Bretaña, laboristas y conservadores recibieron donaciones, indicó un ejecutivo
Revelan vínculos en México y en Londres La firma habría influido en un plan de privatizaciones del gobierno de Vicente Fox En Gran Bretaña, laboristas y conservadores recibieron donaciones, indicó un ejecutivo
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30 de enero de 2002  

MEXICO DF.- El escándalo por la quiebra de Enron amenaza con extenderse más allá de las fronteras norteamericanas y desatar tormentas políticas tanto en México como en Gran Bretaña. Ayer, la oposición mexicana reclamó al presidente Vicente Fox que explicara los compromisos que adquirió con el gigante energético durante su campaña electoral, un día después de que el jefe de la división europea de la firma, Ralph Hodge, reveló que la compañía había hecho importantes donaciones a los partidos británicos.

El diputado mexicano Alfredo Hernández Raigosa, del opositor Partido de la Revolución Democrática (PRD), reclamó a los ministerios de Energía y Hacienda que informaran al Congreso sobre los acuerdos adquiridos con la compañía norteamericana.

Días atrás, la prensa local denunció que el coloso energético, cuya bancarrota desató un escándalo político que salpica a poderosas figuras de la política estadounidense, incluido el presidente George W. Bush, influyó en el diseño del plan de privatización del sector eléctrico del presidente Fox.

La prensa también se hizo eco de rumores de que la compañía habría financiado la campaña presidencial de Fox, pero hasta ahora no se ha aportado ninguna evidencia al respecto.

En Gran Bretaña, en tanto, el ejecutivo Ralph Hodge admitió que la firma hizo importantes donaciones a los partidos Laborista y Conservador. "(El dinero) fue entregado para ganar acceso y al menos saber que podríamos conocer a los políticos involucrados, y yo subrayo que fue entregado a ambos partidos", afirmó.)

El Partido Laborista del premier Tony Blair admitió haber recibido 36.000 libras (unos 52.000 dólares) de la compañía y que miembros del gabinete se reunieron con ejecutivos de Enron en siete oportunidades entre septiembre de 1999 y octubre de 2000.

A su vez, el Partido Conservador recibió 25.000 libras (unos 40 mil dólares), pero acusó al gobierno de "cobrar por el acceso" a las esferas de decisión política. Tras una de las reuniones entre directivos de Enron y miembros del gobierno de Blair se anunciaron cambios en la política energética.

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