Powell aumenta la presión sobre Siria

De regreso de su visita a Damasco amenazó nuevamente con sanciones si Al-Assad no neutraliza a los grupos extremistas
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5 de mayo de 2003  

WASHINGTON.- A pocas horas de haber regresado de Damasco, el secretario de Estado norteamericano Colin Powell redobló ayer su advertencia a Siria, al aludir a posibles sanciones contra ese país si no demuestra con hechos un cambio de actitud hacia el conflicto entre israelíes y palestinos y ante la situación en Irak. Sin embargo, hasta ayer, la presión de Estados Unidos no parecía haber producido efecto alguno.

"Hay consecuencias latentes", si Siria no da pruebas de buena voluntad y desconoce el impacto en la región provocado por la caída del régimen de Saddam Hussein, advirtió Powell en declaraciones a varias cadenas de televisión, al día siguiente de su regreso de una gira por Medio Oriente que concluyó con visitas a Siria y el Líbano.

El secretario de Estado dejó entender que estas "consecuencias" serían de carácter económico, al sugerir que es de interés de Siria mostrarse conciliador si desea retomar el intercambio comercial suspendido en la actualidad con su vecino Irak -ahora bajo control estadounidense- vital para la economía del país.

Powell se mostró prudente sobre las promesas formuladas por el presidente sirio Bashar al-Assad en respuesta a su pedido de cerrar la frontera de ese país con Irak y de ordenar la clausura de las oficinas de grupos radicales palestinos en Damasco, como la Jihad Islámica y Hamas.

"Ahora no se trata de lo que Assad dice, o lo que me dijo a mí, o lo que profesa -dijo Powell a la cadena NBC-. Ahora se trata de lo que haga realmente, de sus actos, y eso es lo que observaremos en los días, las semanas y los meses por venir."

El jefe de la diplomacia estadounidense indicó que la aplicación de sanciones es posible en virtud de la ley antiterrorista, adoptada luego de los atentados del 11 de septiembre de 2001, y mediante el Congreso, donde algunos representantes reclaman una ley que penalice a Siria.

Powell indicó que Washington quiere de Siria un cambio de actitud que modifique toda la dinámica de Medio Oriente y se adecue a la presencia de un nuevo gobierno en Irak.

"Buscamos la cooperación de Siria en la captura de ex funcionarios iraquíes que hayan podido huir a ese país, así como un alto en la venta, el tráfico y el desarrollo de armas de destrucción masiva en la región", añadió.

La etapa de Damasco fue la más sensible de su viaje, ya que Washington previamente había acusado a Siria de haber colaborado con el derrocado régimen iraquí -acogiendo a sus dirigentes y prestándole ayuda militar durante la guerra- y de hacer peligrar el relanzamiento del proceso de paz entre Israel y los palestinos al mantener el apoyo a organizaciones radicales palestinas.

Aunque insistió en que no se hicieron promesas a los sirios durante la gira, Powell dejó entrever que Damasco obtendría algún beneficio si colaboraba, y comprometió su apoyo a la "hoja de ruta", el nuevo plan de paz trazado para la región por Estados Unidos, Rusia, la Unión Europea y la ONU, que fue presentado a las dos partes en conflicto el miércoles último.

"Si los sirios se comportan de manera diferente y positiva, y si no juegan un rol perjudicial, hay sobre la mesa nuevas opciones que podrían aprovechar mientras avanzamos en la vía abierta por la hoja de ruta" para la paz entre israelíes y palestinos, dijo el alto funcionario en otra cadena estadounidense, ABC.

Una fría respuesta

Sin embargo, informes procedentes de Damasco indicaron ayer que ninguno de los grupos militantes palestinos que tienen su sede en la capital siria ha restringido sus actividades o ha recibido orden alguna de las autoridades para limitar sus operaciones.

Estas versiones contradicen declaraciones del propio Powell, que anteayer anunció "algunos cierres" de oficinas que pertenecen a estos grupos en Damasco.

Ayer, el gobierno sirio evitó referirse al asunto. "Tienen que preguntarle a él (Powell) lo que quiso decir", dijo un vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores de Siria, citado por The New York Times.

Además, Siria pidió a Estados Unidos que presionara no sólo a los países árabes, sino también a Israel. "La paz, Colin Powell lo sabe bien, no podrá ser alcanzada sin obligar a Israel a respetar las resoluciones internacionales", afirmó Radio Damasco.

En tanto, el presidente del Líbano rechazó el pedido de Powell para que ponga fin a la presencia militar del grupo chiita Hezbollah -considerado por Washington una organización terrorista- en el sur de su país.

Emile Lahud le respondió a Powell que Hezbollah es "un partido político legal", según el principal diario independiente, An-Nahar. El primer mandatario también desechó la exigencia de EE.UU. de que Siria retire sus tropas del Líbano, ya que considera esa presencia "legítima", informó el diario.

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