Presionado, Israel decidió reducir sólo una parte del muro

Acortará 90 kilómetros de un total de 720
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26 de febrero de 2004  

JERUSALEN.- En respuesta a los cuestionamientos de la comunidad internacional al muro que Israel está construyendo en Cisjordania, el gobierno del primer ministro Ariel Sharon decidió acortar en 80 kilómetros la polémica barrera, cuya legalidad fue hasta ayer objeto de debate en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya.

En tanto, ayer se intensificaron las protestas palestinas en Cisjordania luego de que, en una medida sin precedente, los servicios secretos israelíes realizaron una redada en cuatro bancos árabes de la ciudad de Ramallah y expropiaron el equivalente de entre siete y nueve millones de dólares, presuntamente destinados a los grupos extremistas.

Mientras el máximo tribunal de justicia de las Naciones Unidas (ONU) cerraba ayer en la ciudad de La Haya el último de los tres días de audiencias sobre el "cerco de seguridad" israelí ("muro de separación" para los palestinos), el general Eran Ophir informó al diario Haaretz que, una vez terminada, la barrera tendrá 640 kilómetros, es decir, 90 menos que los 720 previstos inicialmente.

La barrera sería acortada cerca del aeropuerto internacional Ben Gurion y en las cercanías de la ruta que une Jerusalén con Modiin, una ciudad situada sobre la "línea verde" que separa Cisjordania del territorio israelí.

Este nuevo trazado permitirá evitar que localidades palestinas donde viven varias decenas de miles de habitantes queden aisladas del resto de Cisjordania.

La decisión israelí llega en momentos en que Estados Unidos intensifica su presión al gobierno de Sharon para que reconsidere el recorrido del polémico muro. Justamente ayer, el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, volvió a señalar que a su país le preocupa la ruta que sigue el muro. "Hemos dicho a los israelíes que tenemos problemas con el cerco. No con la idea de construir un cerco, porque si usted quiere edificar un cerco en su propiedad, está bien -dijo Powell-. Pero cuando esa barrera comienza a adentrarse en los territorios palestinos, eso nos plantea un problema."

En ese sentido, el jefe de la diplomacia estadounidense destacó los esfuerzos de Israel para modificar una parte del recorrido de la barrera. "Tal vez eso alivie un poco la situación."

A pesar de sus cuestionamientos, Powell señaló que el muro no constituye un obstáculo "insuperable" para avanzar en el plan de paz para Medio Oriente, llamado "hoja de ruta".

Las declaraciones de Powell coincidieron con el cierre de las audiencias en la CIJ. Desde el lunes, quince delegaciones presentaron en La Haya sus alegaciones. Israel no participó de las reuniones, dado que no reconoce la competencia del tribunal en este tema.

La Unión Europea, Estados Unidos y Rusia tampoco se presentaron, con el argumento de que el proceso podía obstaculizar la reanudación de las negociaciones de paz en la región.

Ayer, la Liga Arabe y la Conferencia Islámica señalaron que, con el muro, "Israel pasa por encima de todo lo que puede hacer una fuerza de ocupación según el derecho internacional".

A partir de ahora, los quince jueces del máximo tribunal de la ONU deben preparar un dictamen no vinculante acerca de la legalidad del muro israelí, que será presentado ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, que solicitó el informe. Una fuente de la corte señaló que los jueces demorarán "un par de meses" en emitir su opinión consultiva.

Allanamientos

En medio de la fuerte polémica desatada por el muro, miembros del servicio secreto israelí, policías e integrantes de los organismos fiscales escoltados por fuerzas militares allanaron ayer cuatro bancos en la ciudad cisjordana de Ramallah y se incautaron de fondos con el argumento de que estaban destinados a los grupos armados palestinos Jihad Islámica y Hamas.

"Hemos decomisado entre siete y nueve millones de dólares en efectivo de 400 cuentas de personas privadas, familias o instituciones", informó un alto responsable de seguridad israelí que pidió no ser identificado. Según el funcionario, esas sumas servían para comprar armas y explosivos o para pagar a los autores de los atentados y a sus familias. Las instituciones afectadas fueron dos sucursales del Arab Bank, una del International Palestinian Bank y otra del Cairo-Amman Bank. Según testigos, los militares cubrieron las cámaras instaladas en los bancos para no ser filmados.

"Lo que ha hecho el ejército israelí sólo es propio de la mafia. Sólo los mafiosos entran en bancos y confiscan documentos de la manera en que Israel lo hace", se lamentó el primer ministro palestino, Ahmed Qureia.

Por su parte, el ministro israelí de Defensa, Shaul Mofaz, prometió que las sumas confiscadas "se destinarán a acciones humanitarias" en favor de la población palestina.

Unos 30 palestinos resultaron heridos por disparos de balas recubiertas de goma durante la incursión israelí en Ramallah. Estas protestas se sumaron a las que desde anteayer protagonizan unos 2000 activistas palestinos, israelíes y extranjeros en la ciudad de Beit Surik, al noroeste de Jerusalén, donde Israel comenzó a preparar el terreno para la construcción de un nuevo tramo del muro de 42 kilómetros.

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