Primeros ataques fuera de Afganistán

Bajo presión de Estados Unidos, el ejército de Yemen bombardeó refugios y bases de seguidores de Ben Laden en ese país
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19 de diciembre de 2001  

SANAA, Yemen.- A diez semanas del inicio de la ofensiva de Estados Unidos contra el terrorismo, las acciones militares contra la red Al-Qaeda se extendieron ayer por primera vez más allá de las fronteras de Afganistán, en una serie de ataques del ejército de Yemen a bases de la red de Osama ben Laden en poblados en el norte del país, donde se supone que estaban refugiados algunos de sus seguidores.

Los ataques, emprendidos a instancias del gobierno de Washington y que marcan el inicio de la segunda fase de la ofensiva contra el terrorismo, fueron lanzados a primera hora del día con tanques y helicópteros artillados cuando miembros de la tribu Al-Jalal, de la provincia de Mareb, se negaron a entregar a las autoridades a uno de sus cabecillas y a otros presuntos terroristas de Al-Qaeda.

"Pedimos a los yemenitas hacer más", declaró el subsecretario de Defensa norteamericano, Paul Wolfowitz, al reconocer que el gobierno de Washington presionó a Yemen para que haga un mayor esfuerzo en la lucha contra las bases de Al-Qaeda en su territorio. "La guerra ha comenzado en Afganistán, pero no termina en Afganistán", añadió el funcionario.

Medios de comunicación árabes señalaron que al menos 12 personas murieron y otras 22 resultaron heridas en un enfrentamiento de tres horas, en el que miembros de la tribu yemenita respondieron a la ofensiva del ejército con fuego pesado y lanzagranadas. Una fuente del Ministerio del Interior de Yemen indicó que las fuerzas combinadas del ejército y la policía locales "intensifican la persecución de los terroristas en las montañas" de Mareb, una de las zonas más conflictivas del país, y que un número no precisado de personas fueron arrestadas.

A su vez, según fuentes de las fuerzas de seguridad de Sanaa, capital de Yemen, el jefe tribal buscado por las autoridades sería uno de los dos sospechosos que Estados Unidos reclamó al gobierno yemenita en conexión con los atentados del 11 de septiembre, en Nueva York y Washington.

Diplomáticos occidentales dijeron, por su parte, que la mayor parte de los militantes yemenitas son veteranos de la resistencia antisoviética en Afganistán, en la década del 80, y que muchos de ellos, en un país donde la organización social es tribal, reciben la protección de jefes tribales en las montañas de Yemen, fuera del control gubernamental.

En la mira

Yemen, donde 17 marinos norteamericanos murieron el año pasado en un atentado suicida contra el destructor USS Cole, es uno de los países que el gobierno del presidente norteamericano, George W. Bush, mencionó reiteradamente como posible blanco de ataques en caso de extenderse la guerra contra el terrorismo iniciada el 7 de octubre último.

Pero la lista, además de Yemen y Sudán, incluye también a Somalia, aunque Washington no descartó la posibilidad de atacar objetivos en Irak y Filipinas, donde también la red de Ben Laden podría tener ramificaciones o contar con cierto apoyo por parte de las autoridades locales.

En este sentido, Yemen es el primer país árabe que adopta medidas más drásticas contra el terrorismo, tal como había prometido a su par norteamericano el presidente Alí Abdullah Saleh en una visita a Washington, el mes pasado. Sin embargo, según informó ayer el diario The New York Times, varias naciones islámicas habrían expresado ya al gobierno de Bush su apoyo a una eventual ofensiva contra Irak y dirigida a su presidente, Saddam Hussein.

Según el diario, esto permitiría iniciar la segunda fase de la campaña contra el terrorismo y saldar cuentas con el viejo enemigo de la Guerra del Golfo, en 1991, una aspiración que encuentra cada vez más entusiasmo en Washington.

Consecuencias devastadoras

Ayer también, de manera coincidente, el secretario de Defensa norteamericano, Donald Rumsfeld, prometió en Bruselas ante sus pares de la OTAN, en el inicio de una reunión de dos días de la alianza atlántica, "consecuencias devastadoras" para los países que apoyan al terrorismo.

"Los talibanes fueron expulsados de sus bases; debe servir de lección para otros regímenes", advirtió Rumsfeld, quien afirmó que "Afganistán no es el único país en el cual los terroristas están activos, y Al-Qaeda no es la única organización que nos amenaza".

"Debemos tomar conciencia de que los ataques del 11 de septiembre, por más horribles que hayan sido, son sólo una muestra de lo que podría ocurrir si no nos preparamos hoy a defender a nuestros pueblos frente a adversarios que poseen armas de un alcance y poderío crecientes."

Más tarde, en conferencia de prensa, el funcionario estadounidense dijo que "los terroristas actúan en decenas de países, en muchos casos con el apoyo de regímenes terroristas", y citó a Yemen y a Sudán como algunas de las naciones donde hay "miembros de Al-Qaeda".

Por su parte, el secretario general de la OTAN, George Robertson, llamó a los ministros de Defensa de la alianza a prepararse para invertir más recursos en la guerra contra el terrorismo internacional. "Lo que antes era una posibilidad abstracta -dijo Robertson- se convirtió el 11 de septiembre en una realidad atroz y (...) nuestro ambiente de seguridad debe ser visto ahora bajo una luz fundamentalmente diferente y considerablemente más oscura."

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