Protestas en EE.UU.: Trump propuso reformas, pero defendió a la policía

El presidente de Estados Unidos Donald Trump
El presidente de Estados Unidos Donald Trump Fuente: AFP
Rafael Mathus Ruiz
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16 de junio de 2020  • 15:28

WASHINGTON.- Luego de tres semanas de fuertes protestas en Estados Unidos y otros países por el asesinato de George Floyd a manos de la policía en Minneapolis, el presidente Donald Trump presentó un paquete de medidas para combatir la brutalidad policial en un intento por apaciguar un reclamo que cuenta con un amplio apoyo entre los estadounidenses. Pero el mandatario ensayó a la vez una fuerte defensa de "los valientes hombres y mujeres de azul", y rechazó sin medias tintas las ideas más radicales que han surgido de las manifestaciones, como desfinanciar a las fuerzas de seguridad, o directamente abolirlas.

"Los estadounidenses quieren ley y orden, exigen ley y orden. Puede que no lo digan, puede que no estén hablando de eso, pero eso es lo que quieren", dijo el presidente. "Algunos de ellos ni siquiera saben que eso es lo que quieren. Pero eso es lo que quieren. Y entienden que cuando quitas a la policía, lastimas más a los que tienen menos", afirmó.

Trump firmó un decreto para promover "policías seguras para comunidades seguras" que instruye al Departamento de Justicia a implementar una serie de medidas para prevenir casos de brutalidad policial como aquellos en los que costaron la vida a George Floyd, o a Eric Garner, en Nueva York, en 2014.

El decreto presidencial ordena la creación de una base de datos de casos de uso excesivo de fuerza para detectar "policías malos" -o "manzanas podridas", en la jerga que han utilizado algunos funcionarios- y prohíbe las maniobras de estrangulamiento, salvo cuando "el uso de fuerza mortal esté permitido por la ley". Trump también ordenó al Departamento de Justicia que desarrolle y proponga un nuevo proyecto de ley para mejorar el entrenamiento de las fuerzas de seguridad, incluyendo "técnicas de desescalada".

Activistas y demócratas afirmaron que la propuesta oficial es insuficiente. "Está muy por debajo de lo que se requiere para combatir la epidemia de injusticia racial y brutalidad policial que está asesinando a los negros estadounidenses", dijo la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi.

La movida presidencial busca apaciguar la ira y la frustración que han invadido las calles de decenas de ciudades en Estados Unidos por la injusticia racial y la seguidilla de episodios de brutalidad policial en los últimos años, que le dieron vida y fuerza al movimiento Black Lives Matter. Pero puede ser insuficiente. La ola de protestas sobrepasó las fronteras de Estados Unidos al propagarse a Europa y América latina, y sumió al país en un profundo debate sobre el racismo sistémico que tocó, primero, a la policía, pero después se amplió a ataques a símbolos y estatuas de héroes de la Confederación, y a anuncios a favor de la integración por parte de empresas, o cambios en eventos como los premios Oscar o las carreras NASCAR.

Ante ese panorama, y en un año electoral en el que Trump aspira a conseguir la reelección, la Casa Blanca decidió responder al reclamo popular. Pero Trump también se ocupó de ensayar una fuerte defensa de la policía, y volvió a abogar por "ley y orden", un sello de su marca política y un objetivo central de su base de seguidores, mucho menos permeable a los reclamos de "racismo sistémico" que los demócratas.

"Tenemos que encontrar un espacio común. Pero me opongo firmemente a los esfuerzos radicales y peligrosos para desmantelar y disolver nuestros departamentos de policía, especialmente ahora que hemos alcanzado las tasas de delitos más bajas en la historia reciente", dijo el presidente. "Los estadounidenses saben la verdad. Sin policía hay caos. Sin leyes, hay anarquía. Sin seguridad, hay catástrofe", afirmó.

Trump omitió hablar de racismo sistémico en su discurso, y, por el contrario, optó por enfocar el problema en una proporción minoritaria de las fuerzas de seguridad, a contramano de la postura que han manifestado los activistas y el Partido Demócrata.

"La gran mayoría de los policías son servidores públicos desinteresados y valientes. Son grandes hombres y mujeres", dijo el mandatario, quien además volvió a cargar contra los desmanes que hubo en algunas protestas, con incendios, saqueos y destrozos: "No habrá más saqueos o incendios provocados, y la penalización será grande para aquellos que sean atrapados. Los saqueadores no tienen causa por la que estén luchando. Son solo problemas", atizó.

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