Putin se siente culpable y responsable

El presidente enfrentó la furia de los familiares de los marinos; rechazó las renuncias de dos jefes militares
El presidente enfrentó la furia de los familiares de los marinos; rechazó las renuncias de dos jefes militares
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24 de agosto de 2000  

MURMANSK.- El drama del submarino nuclear Kursk se convirtió ayer en un escándalo nacional luego de que los familiares de los 118 marinos muertos se negaron a participar en las honras fúnebres organizas por el presidente Vladimir Putin, quien ayer se declaró "responsable" y "culpable" por la tragedia.

"Tengo un sentimiento de plena responsabilidad y un sentimiento de culpabilidad por esta tragedia", dijo Putin, que ayer rechazó las renuncias presentadas por el ministro de Defensa, Igor Sergueyev, y el comandante de la Flota del Norte, Vladimir Kuroyedov.

"Si hay algún culpable, será castigado, sin lugar a dudas. Pero debemos tener una visión objetiva de las causas de la tragedia y de cómo se desarrollaron las operaciones de socorro", agregó.

El mandatario, que se había trasladado anteayer hasta el Artico para consolar a los más de 500 parientes de las víctimas, debió regresar ayer a Moscú ante la furia creciente de los familiares.

"¡De aquí no hubiera salido vivo. Lo habrían despedazado en la calle!", exclamó una de las viudas de los marinos, incrédula ante la versión oficial que dio por muertos a todos los tripulantes del Kursk, que se hundió el pasado día 12 en el mar de Barents.

Ayer debía haber tenido lugar -con la presencia del mandatario- una ceremonia fúnebre en altamar, pero los planes se cambiaron luego de la tensa reunión de más de tres horas que mantuvo Putin con los familiares de las víctimas, en la que le exigieron que antes de cualquier ceremonia oficial se recuperen los cuerpos.

Los familiares de los marinos del Kursk también pidieron que se cancele la jornada de duelo nacional que había sido declarada para ayer, pero el presidente señaló que ya era tarde. Asimismo, aseguró que las operaciones de rescate "no han concluido" sino que se "habían suspendido en forma temporaria". Y prometió que hará "todo lo posible para que los cuerpos de los marinos sean trasladados a tierra".

Mientras en toda Rusia las cadenas de radio y televisión suspendieron sus emisiones regulares, y las banderas flameaban a media asta, en Vidiayevo, la base naval a la que pertenecía el Kursk y donde se aloja la mayoría de los familiares de las víctimas, las banderas se encontraban totalmente en alto y nadie encendía velas, en una suerte de desafío a las autoridades.

Recién hoy, los familiares visitarán el lugar del siniestro, a unos 180 kilómetros del puerto de Murmansk, para realizar una inspección. Además, ayer visitaron el submarino gemelo del Kursk, el Voronesh, donde se les enseñó los puestos de cada marino.

Por su parte, el gobierno anunció a los deudos que recibirán el equivalente a 10 años de salario por su familiar desaparecido, además de una pensión vitalicia. El sueldo de un oficial es de unos 100 dólares.

La armada comunicó también que la mayor parte de los tripulantes del Kursk murió en el momento del accidente -hasta ahora atribuido a la explosión de uno de sus compartimentos de torpedos-, lo que añadió mayor confusión a las informaciones antes divulgadas sobre el mantenimiento del contacto con los marinos días después del naufragio.

Antes de partir de regreso al Kremlin, Putin advirtió que "hay quienes tratan de explotar lo sucedido con fines políticos, de capitalizar la desgracia en el interés de algún grupo".

Frialdad y ausencia

El presidente, que en el momento del hundimiento del Kursk estaba de vacaciones, sólo regresó a Moscú una semana después. Fue sumamente criticado por su frialdad y ausencia, cuando el país estaba en vilo por las vidas de los marinos.

Según una encuesta del instituto Visiom, publicada ayer, la popularidad de Putin descendió del 73% al 65% luego de la catástrofe.

En una entrevista cedida al canal de televisión RTR, el presidente también aclaró que no rechazó en ningún momento la ayuda extranjera, y que aceptó inmediatamente la propuesta británica, que se produjo el 15, tres días después del accidente.

En tanto, la firma noruega Stolt Offshore dio a Moscú su "acuerdo de principio" para recuperar los cuerpos de los 118 marinos del sumergible accidentado.

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