Que ningún político se cuelgue del Papa

Alberto Patiño Reyes
Alberto Patiño Reyes MEDIO: El universal
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15 de febrero de 2016  

CIUDAD DE MÉXICO.-Nuestro país atraviesa una crisis de inseguridad, violencia, corrupción y credibilidad en sus instituciones. Hace unos días, un amigo extranjero me comentaba la triste imagen que proyectamos como nación. Nadie pone en tela de juicio esta realidad. Por eso, una buena noticia no pasa inadvertida para los medios de comunicación, los políticos y la sociedad civil.

Me refiero a la visita del Papa, el obispo de Roma, "el depositario de la mayor autoridad moral de la Tierra", el artífice de la reconciliación de la mayor potencia mundial con Cuba; el primer papa en el Capitolio, de ahí su poder de convocatoria y atracción ante una sociedad carente de líderes "morales", situación de la que se aprovecharan algunos de nuestros políticos para colgarse de su visita.

Es que la neutralidad religiosa no puede ser entendida como separación irreductible entre Estado y religión, la imparcialidad e incompetencia del Estado en materia de religión y creencias es garantía de convivencia en una sociedad democrática. Un Estado que haga suyo este principio no puede emitir juicios sobre la doctrina de grupos religiosos.

Con su desmedido protagonismo, algunos políticos parecen olvidar que las cuestiones estrictamente religiosas no forman parte de sus competencias. El riesgo es que su actuación pueda llevarlos a emitir juicios de valor, posturas en torno a temas de la religión a la cual representa Francisco.

Lo mejor sería dejar al Papa cumplir con el objeto de su visita, que es hacerse "uno más" con su feligresía y con los hombres de buena voluntad que acepten esa solidaridad. Hacerse uno con los que sufren las consecuencias de los serios y graves problemas que algunos políticos no han querido o no han podido solucionar.

Si buscan colgarse de la visita del Papa, de cara a obtener votos, alguien tiene que decirles que algunas de sus leyes o programas de gobierno chocan con las enseñanzas de la Iglesia, como la defensa de la vida, la justicia, el matrimonio de varón y mujer, entre otros.

Esta gira es política porque el Papa habla sobre la gestión del bien común: derechos humanos, dignidad de la persona, libertad religiosa, migración. Y de modo especial urge a la reconciliación entre mexicanos. Por eso, una petición para que la política deje a Francisco cumplir con el fin de su visita.

El autor es profesor de Derecho y Religión de la Universidad Iberoamericana

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