Quién es el político griego que le dice no a Merkel y amenaza a Europa

Alexis Tsipras, tiene 37 años, no suele usar corbata y se opone a los recortes; su partido, Syriza, podría ganar las próximas elecciones
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21 de mayo de 2012  • 08:51

El partido Syriza, de izquierda, irrumpió en la segunda posición del mapa electoral griego. Y lo hizo de la mano de un joven de 37 años, Alexis Tsipras, a quien muchos de sus seguidores consideran un héroe -por su oposición frontal las políticas de austeridad- y sus detractores ven como un peligro para la estabilidad política del país.

Tsipras es el líder más joven de un partido político de Grecia. Las encuestas sitúan a su partido, Syriza, que se opone al pacto de austeridad alcanzado entre el gobierno griego y la Unión Europea, como favorito para las elecciones del próximo 17 de junio.

Muchos ven en él una salida a la crisis frente a las políticas de recortes y austeridad. Para otros, se trata sólo de otro político populista.

Hasta las últimas elecciones, la política griega había sido prácticamente cosa de dos partidos, los socialdemócratas del Pasok y la centroderecha de Nueva Democracia. Pero la campaña de Syriza para las elecciones del 6 de mayo -que terminaron con un resultado fragmentado que finalmente abocó al país a nuevos comicios ante la imposibilidad de formar gobierno- catapultó al grupo a un inesperado segundo lugar.

Ahora, el político griego se encuentra de gira por Europa para buscar apoyos para su programa contra los recortes y la austeridad.

Pero, ¿quién es Alexis Tsipras? Alexis Tsipras nació en Atenas tres días después de la caída de la junta militar griega, en 1974. Sus primeros años fueron dominados más por el fútbol que la política, aunque su primera oportunidad de probar sus habilidades en este campo se le presentó relativamente temprano.

Cuando un nuevo gobierno de derecha amenazó con implementar una reforma educativa impopular en 1991, los estudiantes respondieron tomando las escuelas. Alexis, por entonces de 17 años, lideró la ocupación de su colegio secundario. Él y sus compañeros vivieron, comieron y durmieron en sus salones de clase por varios meses.

Matthew Tsimitakis, quien estudiaba en otra escuela ateniense, recuerda un encuentro con el joven Alexis en los momentos más álgidos de la acción estudiantil. "Me pareció muy inteligente, calmado, apasionado, pero también consciente (...) Estaba bien informado acerca de lo que estaba pasando en el sistema educativo. Estaba preparado para negociar con el ministro, y creo que era el único que podía manejar a la prensa", dice.

Eran días agitados para el joven Alexis, quien probó muy pronto el sabor del éxito político, ya que la ocupación estudiantil ganó concesiones del gobierno. También conoció entonces a la mujer con la que planeaba pasar el resto de su vida, la también activista estudiantil Betty Baziana.

Un político encantador

Al terminar la secundaria, tomó un curso en la Universidad Nacional Técnica de Atenas para estudiar ingeniería civil, pero la política siguió llamándolo a voces. Pronto se aprestó a crear una coalición de grupos de izquierda y organizaciones ambientalistas estudiantiles. Nació Syriza, que participó en las elecciones municipales de 2006 en Atenas y obtuvo un impresionante tercer lugar.

"Recorrió vencindarios en Atenas y trató de hacer contacto directo con los votantes potenciales. Como en los viejos tiempos, cuando las personas conocían a los políticos por su nombre", dice Elpida Ziouva, una funcionaria que trabajaba en la Asamblea de la ciudad.

Por los últimos dos años ha condenado repetidamente el apoyo del gobierno al plan de recuperación financiera propuesto por la así llamada "troika", que integran la Unión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional.

Su estilo relajado también acapara titulares de prensa. Tsipras cruza Atenas en moto, en vez de las limusinas que usan otros políticos griegos, y prefiere las camisas con el cuello desabotonadas sobre el traje y la corbata.

"No es honesto"

Evidentemente, disfruta jugando con las convenciones. El ex activista estudiantil Matthew Tsimitakes recuerda una fiesta hace algunos años, para conmemorar el fin del gobierno de la junta. "Alexis decidió ir con un traje simple, sin corbata, y trajo a la fiesta una joven mujer negra, una inmigrante africana, que era considerado escandaloso por una Grecia conservadora", señala. "Se convirtió en el símbolo de una nueva generación que intetaba abrirse paso en una escena política ocupada por personas mayores", agrega.

Pero eso no significa que no tenga críticos. Algunos sugieren que no ha explicado completamente cómo se compaginan su oposición a los planes de austeridad con su apoyo al euro y la continuidad de Grecia dentro de la Unión Europea. Miranda Xafa, una economista y miembro prominente del partido Drassi, pro libre mercado, argumenta que su "mensaje es populista".

Una incógnita como negociador

También se lo ha acusado de apoyar manifetaciones antiausteridad de naturaleza violenta, lo cual niega.

"Ha sido persistente al decir que la gente tiene el derecho a sublevarse si medidas de austeridad injustas le son impuestas", dice Vassilis Monastiriotis, un experto en política griega de la London School of Economics, en Inglaterra. "No se retractó, a pesar de que muchos lo criticaron por su posición, que incitaba a la violencia en las calles de Atenas", añade.

Tales críticas pueden explicar por qué, cuando le tocó su turno de formar una coalición para gobernar Grecia, no logró su cometido. Pero algunos sugieren que podría ganar las elecciones, y garantizarse un asiento en la mesa de negociaciones de Europa.

"No sabemos qué tan buen negociador es y cuánto puede mantener su posición en un foro europeo, donde estará discutiendo con (la canciller alemana) Ángela Merkel, (el presidente francés) Francois Hollanda y el Banco Central Europeo", adiverte Monastiriotis.

Entretanto, sus seguidores, como su viejo amigo Yiannis Burgeois, insiste en que el carismático Alexis Tsipras es un tipo diferente de líder:

"El pueblo griego ha tenido suficiente de negociadores inadecuados. Ya usted vio los resultados: nuestro país está colapsando. Probemos algo nuevo", dice.

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