Quiénes integran los grupos violentos que operan en Santiago

Fuente: AFP - Crédito: Martín Bernetti
Ante la evidencia de coordinación en los saqueos, la policía investiga nexos con el narcotráfico
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26 de octubre de 2019  

SANTIAGO, Chile.- En su afán por identificar a los colectivos que han perpetrado los hechos de mayor violencia en la crisis social que convulsiona a Chile desde el viernes pasado, el presidente Sebastián Piñera ha transitado por varias definiciones.

En el inicio, y mientras las estaciones del subte santiaguino ardían, su diagnóstico fue enfático: "Estamos en guerra contra un enemigo poderoso", dijo el mandatario, en una frase que generó amplia polémica -un alto militar dijo públicamente que el país no estaba en guerra con nadie- y que, con el correr de los días, recalculó.

Piñera hoy los califica de "pequeños grupos violentos y organizados", mientras la inteligencia policial trabaja en obtener un perfil más detallado de los protagonistas de los saqueos.

En un grupo tan heterogéneo como es el que compone la base ciudadana del movimiento en Chile, los grupos violentos han marcado un fuerte contraste con quienes se han manifestado en forma pacífica.

"Contra ellos estamos enfrentados, no contra la gente pacífica que quiere manifestarse", expresó Piñera.

Según la Cámara de Comercio de Santiago, ya son más de 25.000 negocios los afectados y casi 10.000 de ellos, de tamaño pyme, golpeados por el cierre forzado de locales y el robo o destrucción de sus inventarios.

El organismo estimó pérdidas por 1400 millones de dólares debido a saqueos y destrucción, así como una caída dramática en sus ventas durante los últimos días cifrada en 500 millones de dólares.

Con respecto a los supermercados, uno de cada tres de los locales del país ha sufrido daños y uno de cada cuatro ya ha sido saqueado.

Atomización

Para Germán Codina, alcalde de Puente Alto, la comuna más grande del sur de Santiago y una de las más afectadas por los saqueos y ataques a los supermercados, estos grupos están compuestos "por una atomización de delincuentes".

"Hay algunos que responden a esa realidad del narcotráfico y otros que obedecen a la delincuencia simple, que solo quieren tratar de aprovecharse de la distracción de las fuerzas policiales y de vandalizar, saquear, robar y quemar el local que vaciaron", dijo el funcionario en diálogo con LA NACION.

"Se enfrenta una situación en que el gobierno debe distinguir entre las manifestaciones que son legítimas, que en su mayoría se han desarrollado de manera pacífica, y otras en las que hay delincuentes que ya incendiaron el metro y han tratado de golpear el abastecimiento de productos de primera necesidad", añadió Codina.

La participación de los grupos asociados al narcotráfico ha sido investigada por la policía chilena, que ha seguido la pista de un patrón que se ha repetido durante los saqueos en la capital del país: la presencia de los mismos autos de alta gama alrededor de los locales vandalizados, como vehículos de las marcas Audi, otros de tipo van y Mazda CX-9.

Organizados

El diario chileno La Tercera informó de este hecho y los carabineros ratificaron sus sospechas cuando controlaron a los conductores y sus identidades no correspondían a los documentos que acreditaban a los dueños de los vehículos.

"Están organizados, no creo que haya muchas dudas de eso, operan con un gran nivel de sincronización", dijo a LA NACION Claudia Pizarro, alcaldesa de la comuna de La Pintana, otras de las zonas de la capital donde la violencia se ha desatado.

"Acá tuvimos el caso de un micro que impactó una bodega y movilizaba a 30 personas que estaban dispuestas a saquear todo. Eso te indica que lo planificaron con mucha atención. Y esta gente es la que se aprovecha de nuestras demandas para robar, saquear y quemar. Sin embargo, yo soy de los que piensan que los militares tienen que estar en sus cuarteles y no tienen que conversar con la ciudadanía. Acá nos falta más resguardo policial", añadió la jefa comunal.

Opinión similar tiene Mauricio Morales, director del Centro de análisis de la Universidad de Talca.

"No son manifestaciones espontáneas, pero están lejos de la institucionalidad partidaria. El Partido Comunista y el Frente Amplio pueden llamar a la desobediencia civil, pero en ningún caso controlan o guían. Los grupos anarcos no se guían ideológicamente. Aprovechan un gobierno de minoría con un presidente y un gabinete escasamente empáticos", comentó el académico.

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