Radicalizado, Evo se declaró ganador y aumenta más la tensión

Evo Morales, ayer, durante una conferencia de prensa en la Casa de Gobierno
Evo Morales, ayer, durante una conferencia de prensa en la Casa de Gobierno Crédito: Daizar Raldes
Sus partidarios y empleados públicos se movilizaron masivamente en La Paz mientras se producían disturbios en Santa Cruz, el bastión opositor; la misión de observadores de la OEA recomendó que se avance al ballottage
Rubén Guillemí
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24 de octubre de 2019  

LA PAZ.- Lejos de ceder a las presiones internacionales e internas, el presidente boliviano, Evo Morales, subió ayer la apuesta y se declaró vencedor en primera vuelta en los comicios del domingo, declaró el estado de emergencia y denunció que estaba en marcha un golpe de Estado en su contra.

En ese mismo momento los cómputos oficiales indicaban sin embargo que habría ballottage y llevaron a la misión de observadores de la OEA a concluir que se diera luz verde a una segunda vuelta. A última hora de ayer, y escrutado el 97,46% de los votos, Evo obtenía 46,68% sobre el 36,85% de Carlos Mesa, o sea, a 0,17% de llegar a 10 puntos de diferencia y ganar en primera vuelta.

En su mensaje pronunciado en la Casa Grande del Pueblo, una mole de vidrio que él mismo hizo construir detrás del histórico Palacio Quemado, al que consideraba un resabio colonial, Evo anunció al país que se enorgullecía de "la cuarta elección consecutiva que ganamos democráticamente". Declaró además el "estado de emergencia", un término que llamativamente no existe en la Carta Magna, que contempla en cambio el estado de excepción "en caso de peligro para la seguridad del Estado" o "conmoción interna".

También habló de un golpe de Estado en su contra organizado por el presidente del comité cívico de Santa Cruz de la Sierra, Fernando Camacho, que llamó al paro por tiempo indeterminado y que amenazó con reconocer al candidato de centroizquierda Carlos Mesa como presidente si los cómputos no habilitaban una segunda vuelta.

Santa Cruz fue escenario de graves disturbios
Santa Cruz fue escenario de graves disturbios Fuente: Reuters - Crédito: Rodrigo Urzagasti

"¿Cómo se expresa un golpe de Estado? No dejan realizar el conteo, queman instituciones e infraestructuras de los tribunales departamentales, amedrentan las casas de campaña, están atentando a candidatos electos y sobre todo no dan garantía a los miembros de tribunales electorales departamentales", dijo Evo.

Su llamado a una "movilización pacífica constitucional" tuvo eco pocas horas después con el cierre de las oficinas del Estado y una marcha masiva de empleados públicos hacia la céntrica Plaza San Francisco, un gran espacio convertido en el ágora de esta capital, donde habitualmente los paceños confrontan sus ideas. Pero hacia el mediodía de ayer no había allí espacio para el debate.

"¡Ganamos en primera vuelta, carajo!", gritaba una de las columnas que llegaron al lugar con banderas azul, blanca y negra del Movimiento al Socialismo (MAS). Era evidente que se trataba de empleados públicos no solo por su vestimenta formal, sino también porque se iban concentrando de a grupos de a 20 o 30, contabilizando quiénes estaban y quiénes no.

"¿Quién se rinde? ¡Nadie se rinde! ¿Quién se cansa? ¡Nadie se cansa! ¿Qué queremos? ¡Evo de nuevo!", se preguntaban y contestaban en coro los manifestantes. La marcha de esta capital, en todo momento pacífica, contrastó con los episodios de violencia registrados en Santa Cruz de la Sierra, en el oriente.

Luego de que comenzó a regir a medianoche el paro por tiempo indeterminado convocado por el Comité Cívico Pro Santa Cruz, liderado por Camacho, las principales avenidas de la ciudad aparecieron bloqueadas con llantas y autos.

Los enfrentamientos comenzaron en el barrio llamado Plan 3000, un bastión del MAS en este departamento (provincia) de Santa Cruz de la Sierra, donde ganó Carlos Mesa por el 47% y Evo obtuvo el 35%.

Cientos de jóvenes contrarios al MAS, armados con palos y piedras, buscaron impedir que los comerciantes de Plan 3000 llegaran a sus negocios para abrir las puertas. Los choques con golpes y piedrazos terminaron con varios heridos.

Aunque resulta evidente la división entre el oriente, contrario a Evo, y el Altiplano, más rural e indígena, Mesa repudió las acusaciones de Evo de "racismo" y de despreciar el voto indígena.

"Esa acusación es una forma terrible de querer dividir el país en dos mitades, indígena y no indígena. Estamos comprometidos con las 35 nacionalidades del país", afirmó el líder opositor. Luego dijo que el propio presidente cometió un golpe de Estado al reunir todos los poderes bajo su control, desde el Ejecutivo hasta el Legislativo y el Judicial, y que estaba poniendo en marcha un "fraude gigantesco" para darse como ganador en primera vuelta.

Mesa contó más tarde a la prensa que ni él ni los observadores internacionales obtuvieron respuesta del Tribunal Electoral cuando consultaron el motivo de las continuas interrupciones del conteo de votos. Luego señaló que "si la diferencia con el presidente es de más de 10 puntos, no vamos a reconocer ese resultado. Y si se produce el milagro de que la diferencia sea inferior a diez puntos, no seremos tan ingenuos de no ir a una segunda vuelta, incluso con este mismo Tribunal Electoral".

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