Reapareció el topo de la CIA y desafió a Obama

Snowden pidió asilo en Rusia y, en una carta dirigida a Quito, afirmó que nada ni nadie puede silenciarlo
Silvia Pisani
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2 de julio de 2013  

WASHINGTON.- En uno de los días más intensos del llamado "caso Snowden", el topo que puso en aprietos al presidente Barack Obama tuvo ahora de cabeza a la diplomacia.

En cuestión de horas, pidió "asilo político" en Rusia, dio luego un portazo a las condiciones que le impuso el presidente Vladimir Putin para otorgarlo y coqueteaba anoche con enfilar hacia Ecuador, mientras seguía escondido en el aeropuerto de Moscú.

"No está resultando un caso fácil", era ayer la ironía entre cronistas en el Departamento de Estado, donde cambiaba con las horas el cuadro de situación del ex contratista que reveló operaciones masivas de espionaje dentro y fuera de Estados Unidos por parte de la administración demócrata. "No se queda quieto", era el comentario.

Ni quieto ni callado. Ayer no sólo hizo malabarismos con la diplomacia, sino que rompió el silencio y cargó nuevamente -y en forma personal- contra Obama, a quien acusó de "usar las viejas y malas armas de la agresión política", a la vez que aludió a la suspensión de su pasaporte como "el uso de la ciudadanía como un arma".

La cuestión se había vuelto una vez más molesta para el gobierno, mientras en las redes sociales se renovaban expresiones de simpatía con el ex contratista, que se presenta como alguien que "lo dejó todo" por defender las garantías civiles y los derechos humanos contra la "maquinaria secreta" del poder.

Se da por seguro que Snowden, de 30 años, permanece escondido en el aeropuerto de Moscú. Fue allí donde concretó un pedido de "asilo político" al Kremlin, según confirmó a la agencia Reuters uno de los cónsules que trabajan en la terminal aérea, al que se identificó como Kim Shevchenko.

Asilo con condiciones

A partir de allí comenzaron las sutilezas idiomáticas. Sin usar jamás la expresión "asilo político", Putin afirmó que Snowden -que no quiere regresar a Estados Unidos, donde se lo acusa de traición- "podría quedarse" en Rusia, pero que para ello debería callarse y dejar de "perjudicar" a Washington.

"Si quiere quedarse, Snowden debe cesar en las actividades que causan perjuicio a nuestro socio Estados Unidos", sostuvo. "Digo esto por extraño que suene en mis labios", añadió Putin, para que no quedaran dudas de lo que estaba afirmando.

Parecía que el primer tercio de la jornada se enfilaba así hacia la apertura de una puerta de asilo para el ex agente. Pero anoche él mismo parecía encaminado a torpedearla, al romper por primera vez el silencio desde que salió de Hong Kong para asegurar que nada ni nadie lo silenciaría en su "deber" de revelar lo que sabe.

"No tengo por qué callarme", sostuvo en una carta que hizo llegar a Quito y que anoche difundió el sitio WikiLeaks. En el texto acusaba a Estados Unidos de perseguirlo ilegalmente y de usar la ciudadanía a la que tienen derecho los nacidos en esta tierra como "un arma política".

Conocido ese texto - y la decisión personal que entrañaba-, crecía anoche la impresión de que Quito avanzaba como posible destino del ex contratista, aunque persistían enormes dudas operativas sobre cómo se las ingeniaría para llegar allí.

"Snowden todavía es un ciudadano norteamericano", insistía ayer el Departamento de Estado. El brazo diplomático de Washington viene ejerciendo presión para evitar que otras capitales acojan a quien considera un fugitivo de la ley, capaz de poner en riesgo la seguridad.

El ex contratista admitió públicamente haber hecho llegar a medios de prensa documentos que revelaban el modo en que los servicios de inteligencia estadounidense hacían espionaje por comunicaciones telefónicas y por Internet.

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