Reapareció ETA con un cruento atentado

Dos policías murieron en la ciudad navarra de Sangüesa al estallar una carga ubicada bajo un auto
Silvia Pisani
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31 de mayo de 2003  

MADRID.- Atravesó la guerra de Irak sin atentados homicidas y no asesinaba desde febrero último. Hubo quien incluso se ilusionó con que se estuviera gestando una tregua. Pero, ayer, la banda terrorista ETA reapareció con toda su crueldad y, en un espectacular atentado con coche bomba, asesinó a dos policías y dejó muy graves a otras dos personas.

Ocurrió en la ciudad navarra de Sangüesa, muy cerca de Pamplona, donde los pobladores vieron con espanto cómo la bomba que los terroristas adhirieron al chasis de un auto lo levantaba por el aire hasta la altura de un cuarto piso y volvía a caer. Todo, en pleno mediodía y en una plaza céntrica y desbordante, donde el azar evitó que murieran más personas.

Los policías fallecidos estaban en el auto con el que se desplazaron hasta el pueblo para facilitar allí la documentación de extranjeros y ahorrarles traslados a Pamplona. El suyo era un operativo periódico y por eso los investigadores sospechan que alguien de Sangüesa avisó con anticipación a ETA que el puesto policial estaría montado a esa hora y en ese lugar.

No sólo fue el atentado. También fue la sospecha de que la banda estuvo tras el robo de 301 pistolas automáticas de un camión que las trasladaba de Alemania a España. La desaparición fue tan limpia que pudo haberse producido "en algún momento" en las 48 horas que llevaba de viaje. Pero no saben aún cuándo, dónde ni cómo, según admitieron los investigadores.

Los fallecidos en el atentado son Bonifacio Martín Hernando y Julián Embid Luna, de 51 y 53 años, respectivamente, y, cada uno de ellos, padre de dos hijos. Ninguno era oriundo de Navarra, donde fueron destinados como parte de su carrera policial. Muy graves quedaron un tercer agente, al que luego le fueron amputadas las piernas, y un operario de Telefónica que trabajaba en el lugar con unos cables.

Con eso suman tres las personas asesinadas por la banda terrorista en lo que va del año. El atentado fue todo un shock en España, luego del silencio de los últimos cuatro meses y de la disminución de la cantidad de víctimas mortales: hasta ayer se contabilizaba una contra cinco del año último y trece de 2001.

Esa situación alimentó conjeturas de que se estuviera gestando una eventual tregua entre el grupo terrorista y el gobierno regional vasco, de signo nacionalista moderado. "Nada de eso es cierto", dijeron hace cuatro semanas tres terroristas encapuchados que hablaron a través de la televisión estatal vasca, en una intervención que escandalizó al país.

Las dos muertes de ayer demostraron que, en ese punto, los encapuchados dijeron la verdad ante las cámaras. "Esto es un mentís macabro a que nosotros no tenemos pactos misteriosos y secretos con ETA", subrayó el vocero del Partido Nacionalista Vasco (PNV), Joseba Egibar.

Ofensiva antiterrorista

La reaparición del grupo ilegal en Navarra se produjo apenas cinco días después de que los españoles concurrieran a elecciones regionales sin que hubiera representación de partidos considerados ligados a ETA y cuando avanzó la ofensiva judicial y parlamentaria que declaró ilegal a Batasuna, el partido sospechado de ser su expresión política.

Los tres kilos de explosivo que los terroristas pusieron limpiamente y a pleno sol en el Citro‘n usado por los policías sorprendieron al gobierno español en el norte del país y luego de que en las últimas semanas trascendieran refuerzos de seguridad en la capital madrileña. Al parecer, era aquí donde se esperaba una reaparición del grupo y no en Navarra.

Fue, también, una poderosa reacción tras los golpes que sufrió la banda en los últimos meses a costa de detenciones y descabezamientos provocados por la policía. Uno de los más espectaculares de esos operativos significó la captura, en el sur de Francia, de Juan Antonio Olarra y Ainhoa Mugika, considerados jefes en la estructura de comandos.

Las reacciones no se hicieron esperar. El presidente José María Aznar canceló su viaje a San Petersburgo, con motivo de los 300 años de la ciudad, que ya había acortado en señal de luto por la muerte de 62 miembros de sus fuerzas armadas en un accidente aéreo.

"ETA habla con la muerte", repudió el líder de la principal oposición socialista, José Luis Rodríguez Zapatero.

El gobierno nacionalista vasco también se sumó a la condena y aseguró que "acabará de una vez por todas con el terrorismo", según dijo su vocero, Josu Jon Imaz. Casi todos los parlamentarios vascos rechazaron lo ocurrido, con excepción de los pertenecientes a la Sozialista Abertzaleak (SA), de signo nacionalista radical.

ETA, Euskadi Ta Askatasuna (Patria vasca y libertad), existe como organización ilegal desde hace más de cuatro décadas. En ese período asesinó a casi 900 personas y causó heridas a otras miles, tras el declarado objetivo de independizar a tres provincias vascas españolas y cuatro francesas, con las que aspira a formar un nuevo país, distinto de España y de Francia.

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