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Recibió el Papa la Virgen de San Nicolás

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30 de marzo de 2000  

ROMA.- En la primera audiencia general tras el fatigoso pero "inolvidable" peregrinaje de Juan Pablo II a Tierra Santa, que concluyó el domingo último, una figura muy especial se destacó ayer entre los 60.000 fieles que, pese al mal tiempo, colmaron la Plaza de San Pedro: la virgen María del Rosario de San Nicolás, que fue bendecida por el Santo Padre.

Silencioso testimonio de la fe de miles de argentinos, la estatua de la virgen de San Nicolás -que salió de Buenos Aires el 7 de marzo último, en barco, con destino a Génova, y llegó anteanoche al puerto de Santo Stefano, cerca de Roma-, fue colocada en un lugar de honor, a la derecha del Papa, debajo del toldo instalado frente a la fachada de la Basílica de San Pedro.

"Fue algo muy lindo, muy emocionante, un sueño muy esperado", dijo a La Nación Susana Martucci, directora ejecutiva de Funditaliam, una fundación argentina que ayuda a todos los niños del mundo y que hizo posible que la Virgen de San Nicolás estuviera ayer en el Vaticano, donde se celebró el Jubileo de los huérfanos, ante la presencia, además, de unos 170 feligreses argentinos.

"Se fueron dando las cosas -agregó Martucci-, se fueron abriendo caminos y aparecimos acá, por disposición de la Virgen." "Estamos todos absolutamente contentos, todavía nos estamos pellizcando, porque venimos desde la Argentina y la Virgen estuvo ahí, a la derecha del Papa. Fue bendecida, y ya no quedan dudas. No hay que olvidar que al principio no toda la curia la aceptaba, y no todo el mundo la quería reconocer.

Esto es la culminación de todo un camino que quiso hacer ella, no nosotros", afirmó Martucci, de 52 años, muy emocionada.

Los argentinos

A la audiencia -que concluyó con un fuerte aguacero justo cuando el Papa dejó la plaza, algo que algunos de los argentinos presentes definieron como "un milagrito de la Virgen"- asistieron, entre muchos otros que agitaban banderas albicelestes, Anna Glowacz, presidenta de Funditaliam, así como monseñor Roque Puyelli, impulsor de la fundación, que viajó junto a la estatua de la Virgen.

Se trata de una réplica exacta de la Virgen de San Nicolás, de casi dos metros de altura, hecha por los mismos artesanos de la original hace un año, gracias a la contribución del Yacht Club Argentino.

Funditaliam asiste a chicos huérfanos del país y de otras partes del mundo por medio de talleres, relevamientos y asistencia sanitaria. Según contó Martucci, próximamente también creará para ellos una aldea educativa en Villa Paranacito brindando trabajo, educación y vivienda.

La Virgen de San Nicolás regresará al país el 7 de abril próximo, en un vuelo de Alitalia. Desde Ezeiza, donde tendrá una gran recepción, será llevada en caravana hasta la Catedral de Buenos Aires, donde a las 11 se celebrará una misa.

Rosario original

Ayer, el Papa bendijo también el rosario original de la Virgen de San Nicolás, que viajó al Vaticano con la réplica, y que volverá a ser colocado en la imagen venerada en la Argentina.

Junto con los cien feligreses de Funditaliam también estuvieron 35 miembros de la escuela italiana XXI Aprile, de Mendoza, y 36 del Movimiento Regnum Christi.

El Papa tuvo para ellos, y para los peregrinos venidos de México y de España, un saludo especial, que culminó con estas palabras: "Al invitaros a vivir intensamente la próxima Pascua del Señor, os bendigo con todo mi afecto". En ese momento, una ovación muy latina, como siempre, estalló en la Plaza de San Pedro.

El Papa sonrió y los saludó con la mano en alto.

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