Reclamo de los países pobres a los ricos

Las naciones en desarrollo pidieron más fondos para proteger el medio ambiente; críticas a Brasil y a China
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10 de diciembre de 2009  

COPENHAGUE.- La cumbre climática de Copenhague se encaminaba ayer a una verdadera batalla sin cuartel entre países ricos y pobres luego de que las naciones en desarrollo, que enfrentan enormes retos ambientales, exigieran que las potencias económicas extiendan su financiación a las políticas que implicarían frenar el impacto del calentamiento global.

Los negociadores trabajaban ayer para intentar limar las diferencias entre naciones ricas y pobres sobre la forma de compartir la carga para combatir el cambio climático.

El sudanés Lumumba Di-Aping, jefe del bloque de 135 países en desarrollo -conocido como el G-77-, dijo que los 10.000 millones de dólares anuales propuestos para ayudar a que las naciones pobres enfrenten el cambio climático palidecen en comparación con más de un billón de dólares erogados ya para rescatar a las instituciones financieras.

"Si éste es el mayor riesgo que enfrenta la humanidad, ¿cómo explican entonces los 10.000 millones?", preguntó. "Esos 10.000 millones no servirían siquiera para comprar ataúdes suficientes para los ciudadanos de los países en desarrollo."

Cuatro naciones propondrán un "fondo verde" para intentar superar un impasse en torno a la recaudación y administración de miles de millones de dólares.

En las conversaciones que las naciones mantendrán hasta el 18 del actual y a las que acudirán los líderes del mundo, entre ellos Barack Obama, Gran Bretaña, Australia, México y Noruega plantearán la creación de un fondo para recaudar miles de millones de dólares para 2020.

En tanto, también ayer surgieron las primeras fisuras entre los países en desarrollo, principalmente las divisiones entre los gigantes emergentes y las naciones más expuestas al calentamiento global.

El pequeño país insular de Tuvalu sorprendió a los negociadores al pedir que China, India y Brasil, entre otros grandes países en desarrollo, aceptaran compromisos vinculantes en el futuro acuerdo contra el calentamiento.

Tuvalu, nueve atolones de coral en el Pacífico Sur habitados por 11.000 personas, arremetió contra los gigantes del planeta así como contra un tabú en la historia de la diplomacia del clima: la distinción, desde la adopción de la Convención sobre el Clima de 1992, entre la "responsabilidad histórica" de los países industrializados y de los países en desarrollo.

Sin embargo, mientras Brasil anunció ayer que no aceptará ningún compromiso obligatorio de reducción de emisiones en el acuerdo final de la cumbre, China exigió a Estados Unidos que aumentara su compromiso para limitar las emisiones de dióxido de carbono.

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