Reflexionó el Papa sobre el dolor y la muerte

Dijo que siempre lo impresionó el sufrimiento de los más chicos
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28 de noviembre de 2013  

CIUDAD DEL VATICANO.- Ni el frío extremo alejó al Papa de los 50.000 fieles que se acercaron a la Plaza San Pedro para participar en la audiencia general de los miércoles.

"¡Felicidades porque son valientes, con este frío en la plaza, son verdaderamente valientes!", comenzó el Papa su catequesis. Arropado con un abrigo blanco y una bufanda, para hacer frente al viento y a las temperaturas cercanas a cero grados, el Papa, que días atrás debió cancelar sus audiencias por un resfrío, reflexionó sobre las visiones religiosa y atea de la muerte, y el dolor de los inocentes, particularmente de los chicos.

"Siempre me ha impresionado la pregunta: «¿Por qué sufren los chicos, por qué mueren los chicos?»", dijo el Papa, un día después de haber presentado su primera exhortación apostólica, que promete una ambiciosa transformación de la Iglesia y el papado.

"La muerte nos afecta a todos y nos interroga de modo profundo, especialmente cuando nos toca de cerca, o cuando afecta a los pequeños, los indefensos de una forma que nos resulta escandalosa", sostuvo Francisco, que de vez en cuando debía poner las manos dentro de las mangas de su abrigo para mantener el calor.

Previamente a la audiencia general, Francisco, que ha demostrado gran debilidad por los enfermos y los chicos, se había reunido con un grupo de 50 chicas afectadas por el síndrome de Rett, una enfermedad neurológica que provoca una pérdida progresiva de capacidades, acompañadas por sus padres. El Papa saludó y bendijo una por una a las chicas.

"Si viene entendida como el fin de todo, la muerte asusta, aterroriza, se transforma en una amenaza que divide toda relación e interrumpe todo camino", continuó durante la audiencia.

"Esto ocurre cuando consideramos nuestra vida como un templo cerrado entre dos polos, el nacimiento y la muerte, cuando no creemos en un horizonte, cuando se vive como si Dios no existiese", dijo Francisco, que afirmó que esa concepción de la muerte "es típica del pensamiento ateo, que interpreta la existencia como un caminar hacia la nada".

Pero el Papa advirtió también sobre la existencia de un "ateísmo práctico", al que definió como "el vivir sólo para los propios intereses, sólo para las cosas terrenas".

"Si nos dejamos llevar por esta visión equivocada de la muerte, no tenemos otra elección que ocultarla, negarla, banalizarla, para que no nos dé miedo", señaló. "Pero a esta falsa solución se rebela el corazón del hombre, el deseo que todos tenemos de infinito, la nostalgia que todos tenemos de lo eterno."

"Si vivimos con Jesús, unidos a él, seremos capaces de afrontar también el pasaje de la muerte", dijo el Papa, e hizo referencia a una "sed de vida", a un instinto que recuerda que "la vida no termina con la muerte" y que, aseguró, "encontró respuesta en la resurrección de Cristo, que no da sólo certeza de la resurrección, sino que ilumina también el misterio de la muerte".

Tras haber preguntado cómo se hace para estar cerca de Jesús, Francisco explicó que esto se logra no sólo con los sacramentos y la oración, sino también con la práctica de la caridad. "Él mismo se identificó con pobres y sufrientes en la parábola del juicio final", dijo. Para concluir, aseguró que un camino seguro para estar cerca de Cristo es ser "solidarios con los que sufren y recuperar el sentido de la caridad cristiana y del modo fraterno de compartir, ocuparnos de la cura de las llagas corporales y espirituales de nuestro prójimo".

Agencias ANSA, AP y EFE

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