"Respiraba nieve; pensé que iba a morir"

El italiano Michele Battelli compartía carpa con el gerente de Google muerto en el Everest
El italiano Michele Battelli compartía carpa con el gerente de Google muerto en el Everest
Andrea Marinelli
(0)
29 de abril de 2015  

KATMANDÚ.- En la misma carpa, junto a Dan Fredinburg, el gerente de Google muerto el 25 de abril por la avalancha que se abatió sobre el campamento base del monte Everest, se encontraba su colega italiano Michele Battelli.

Nacido en Argenta, provincia de Ferrara, Battelli es un ingeniero de 36 años que se ocupa de los proyectos inalámbricos de la empresa con sede en Mountain View y compartía con Fredinburg la pasión por la aventura. Trabajaban juntos en las expediciones de Google Adventure, el servicio ideado por el propio Fredinburg para fotografiar en 360 grados los lugares más remotos del planeta, como las cimas más altas del mundo o la Gran Barrera de Coral australiana. Ambos eran expertos montañistas y habían llegado a Nepal junto a su colega alemán Florian Nagl hace tres semanas, para trabajar en el proyecto. "El sábado a la mañana estábamos ordenando las fotos que habíamos tomado el día anterior", relató Battelli por mail. "Eran las 12.15 del mediodía y estábamos en la carpa con mi querido amigo y compañero de aventuras Dan Fredinburg, y en la carpa de al lado estaba Florian. De pronto, oí un enorme crujido en el hielo que estaba debajo de nosotros, y la carpa se movió como medio metro."

Batelli salió por instinto, llevando consigo apenas un rompevientos. "Cuando ya estaba afuera, oí un ruido aún más fuerte de piedras que ruedan, como si la tierra se hubiese abierto al medio", recuerda el ingeniero, que cursó sus estudios en Ferrara y en Boston y trabaja para Google desde 2006. "Las nubes eran bajas y no se veían las cumbres, así que no había modo de saber de qué lado venía la avalancha. Muchos pensaban que tal vez era de la ladera del Everest, pero era un eco: en realidad, venía del lado del monte Pumori, justo a espaldas del campamento base."

En cuestión de segundos, sobre la expedición cayó una montaña de nieve, hielo, rocas y detritos. "Por debajo de las nubes, apareció la avalancha más gigantesca que hubiese visto, con un frente de un kilómetro de largo. Parecía un tsunami de nieve", continúa Battelli. "Me di vuelta y empecé a correr en sentido opuesto, y me zambullí detrás de un peñasco", explica. "Un segundo después, la onda expansiva que antecede a la avalancha pasó rozándonos la cabeza. Respirábamos nieve, y pensé que iba a morir sepultado. Pareció una eternidad, y luego la nieve se calmó. Entonces Florian y yo nos paramos, sacudiéndonos la nieve de la espalda, y empezamos a llamar a los gritos a Dan." Pero su amigo no respondía. "Empecé a dar vueltas en medio de esa nube de nieve, y entonces lo vi, a lo lejos, debajo de una roca", sigue Battelli.

"Cuando logré acercarme ya no había nada que hacer. Las heridas en la cabeza habían sido fatales. Intenté darle masaje cardíaco y le puse una bolsa de dormir encima para mantenerlo abrigado. Pero nada sirvió." Battelli y Nagl no sufrieron heridas. Ayer abandonaron el campamento base, "del que no quedó nada".

Traducción de Jaime Arrambide

MÁS leídas ahora

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.