Restos del avión malasio evidencian el impacto de un misil supersónico

Según un informe, uno de los fragmentos tiene pequeñas marcas que revelan que habría sido alcanzado en el aire por un cohete tipo Buk; creen que la aeronave estalló en pedazos
Christopher Chivers
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23 de julio de 2014  

NUEVA YORK.- Un fragmento del vuelo MH17 derribado en el este de Ucrania la semana pasada tiene pequeñas marcas que revelan el impacto de metralla de alta velocidad que al parecer golpeó al avión en pleno vuelo. Acribillado y sacudido por la ola del impacto mientras volaba a gran altura sobre la zona de conflicto, lo más probable es que a continuación el avión haya estallado en pedazos.

Los restos de la aeronave fotografiados por dos reporteros de The New York Times se encuentran en un campo a varios kilómetros de distancia de la locación principal de los despojos, y sugieren que la destrucción del avión fue causada por un misil supersónico que, al parecer, explotó cerca del avión, cuando volaba a 10.000 metros de altitud, según el análisis de las fotografías realizado por la consultora en defensa IHS Jane's.

Los daños, incluidos los orificios de metralla y la pintura ampollada en un panel exterior del avión, son consistentes con los efectos de la ojiva de fragmentación que llevan los misiles SA-11, conocidos en Rusia como Buk, el tipo de misiles señalado por los funcionarios norteamericanos como probable culpable del derribo del avión.

A partir de esas fotos de los daños al avión resulta imposible determinar el modelo específico de misil utilizado. Pero el SA-11 es una de las armas que cargan una ojiva de fragmentación con espoleta de proximidad. Si un misil como ése funcionara tal como fue diseñado, causaría daños como los que exhiben los restos del MH17.

"Los orificios visibles son consistentes con el impacto de un objeto extraño desde el exterior hacia el interior de la aeronave, dado el contorno de aluminio alrededor de la mayoría de las perforaciones, así como la pintura levantada alrededor de algunos de los mismos orificios", escribió el analista de IHS Jane's Reed Foster, en un informe para The New York Times.

"La mayoría de los orificios más pequeños parecen causados por proyectiles de alta velocidad, y no resultado de un desprendimiento y desgarro causado por la separación forzada del panel del resto del cuerpo de la nave", agregó Foster.

El analista también señaló que el daño causado por metralla es distinto del que se espera cuando explota el motor de un avión, que causaría "rasgaduras más largas, delgadas y oblicuas sobre la cubierta exterior del avión".

Sus observaciones se corresponden con el perfil de los misiles tierra-aire diseñados para destruir aviones de guerra que vuelan a gran velocidad y altura. El Buk SA-11, el arma que muy probablemente fue usada para derribar el avión de Malaysia Airlines, y el tipo de operadores entrenados que requiere tienen algunas características determinadas.

En vez de impactar directamente en una nave, los misiles de este tipo siguen una trayectoria pensada para interceptar al blanco y explotar debajo de él, creando una nube de metralla. Al final de su vuelo, el misil actúa "más como una escopeta que como un rifle, porque lo que se intenta es impactar en la aeronave con la mayor cantidad de fragmentos de buen tamaño y poco peso", dijo Foster.

Utilizado contra un avión civil que no cuenta con defensas, y dado su poder de destrucción, los resultados serían devastadores. El SA-11 es voluminoso y de gran alcance: 5,5 metros de largo y 3000 kilos al ser lanzado con capacidad de alzarse miles de metros en el aire. Gran parte del peso del misil responde al combustible necesario para impulsar el arma hasta la velocidad supersónica, y para darle altitud y alcance.

Pero detrás de la antena y sistema de guía de cada misil hay una ojiva cargada con más de 20 kilos de potente explosivo. Las granadas de mano estándar suelen contener entre 50 y 200 gramos de explosivo, dependiendo del modelo. Las distintas variantes de los obuses de artillería de 155 milímetros suelen contener poco más de 10 kilos de explosivos.

Una vez agotados los motores, el misil, que entonces pesa cerca de 400 kilos, se acercaría a la nave objetivo, y es entonces cuando se activa la espoleta de proximidad, detonando la ojiva y haciendo que la doble funda estalle en fragmentos romboidales del tamaño de una moneda grande.

En los minutos previos al impacto, el MH17 volaba a altitud y velocidad constantes sobre Ucrania. Los daños visibles en el fragmento de avión fotografiado indican que el vuelo tuvo un final abrupto: su exterior fue rasgado por la metralla y sacudido por la fuerza de la explosión, dos veces más fuerte que la de un obús moderno de artillería. Surcando el cielo a más de 1000 kilómetros por hora, el avión se desintegraría de inmediato, hasta no quedar más que en pedazos.

Para EE.UU., fue un "error" de los rebeldes

  • Los servicios secretos de Estados Unidos no cuentan, por ahora, con pruebas de una participación directa de Rusia en el presunto derribo de un avión de pasajeros en el este de Ucrania, informaron el canal NBC y otros medios locales basándose en fuentes de los servicios de inteligencia.
  • Funcionarios que no dieron su nombre afirmaron que el vuelo de Malaysia Airlines MH17 probablemente fue derribado por rebeldes separatistas prorrusos con un misil tierra-aire del tipo SA-11 y consideraron que el derribo habría respondido más bien a "un error".
  • Además dijeron que por ahora es difícil decir quién es responsable de la muerte de las 298 personas que se encontraban a bordo.

Traducción de Jaime Arrambide

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