Revelan un documento que lo compromete

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24 de marzo de 2000  

WASHINGTON.- Después de 22 años, fue revelado ayer un testimonio por escrito del brigadier (RE) Pedro Espinoza, actualmente encarcelado, que compromete directamente al ex presidente Pinochet en la operación que tramó el asesinato del exiliado líder político Orlando Letelier, perpetrado en Washington en 1976.

El documento que data de 1978 está firmado por Espinoza, que había sido el segundo jefe de la DINA, el servicio de inteligencia militar, y fue procesado junto con otros oficiales por su responsabilidad en el atentado con explosivos que tronchó la vida de Letelier.

Espinoza nunca fue extraditado a los Estados Unidos para afrontar los cargos en su contra, pero tanto él como el ex jefe de la DINA, el general Manuel Contreras, fueron condenados en Chile en 1995 y están detenidos en una unidad militar cercana a Santiago.

Aunque Pinochet era un superior directo de Contreras, hasta ahora no se había registrado ningún testimonio que vinculara directamente a Pinochet con el asesinato de Letelier.

El documento también aporta evidencias que confirman un encubrimiento sistemático por parte de las fuerzas armadas chilenas para resguardar a Pinochet, que en 1973 derrocó al gobierno de Allende.

En el documento, Espinoza expresa que otro general chileno lo obligó, por medio de insistentes amenazas, a firmar una declaración inexacta respecto del caso "para quitarle cualquier polvillo o suciedad a Su Excelencia, el presidente".

Espinoza sostiene en el documento que se sintió agraviado y humillado por el interrogatorio, ante el general Héctor Orozco, que tenía a cargo una investigación militar interna sobre el caso, cuyos detalles se mantuvieron en secreto hasta ahora.

Espinoza agrega que hizo un "examen de conciencia" y ahora formula una declaración precisa "bajo juramento de honor como soldado del ejército de Chile". El brigadier retirado afirma que se le pidió que reconociera su participación en el asesinato de Letelier, pero le impidieron incluir en su declaración que la operación para asesinar a Letelier fue iniciada "por orden del Presidente".

Espinoza cita su propia declaración de la siguiente manera: "El director de Inteligencia Nacional me llamó a su oficina y me dijo que por orden del presidente debemos comenzar a investigar a Letelier, que está amenazando la estabilidad del gobierno chileno".

"Este documento tiene mucho peso", señaló -después de que le leyeron pasajes claves del mismo- E. Lawrence Barcella, un ex fiscal auxiliar norteamericano que se ocupó del caso Letelier. "Obviamente -añadió Barcella- poner en movimiento una serie de actos que desembocan en el asesinato es suficiente para ser culpable de instigación al asesinato. Eso vale para Pinochet, para Contreras, para Espinoza. Si una persona pone en movimiento los actos que conducen a la muerte de alguien, la responsabilidad recae sobre ella".

Barcella indicó además que el documento confirma testimonios anteriores en el caso, principalmente el de un ciudadano norteamericano que trabajaba para la DINA, Michael Vernon Townley, que confesó haber fabricado y colocado en el automóvil la bomba que segó la vida de Letelier.

"Anteriormente, nunca tuvimos a nadie que nos diera un testimonio con una vinculación directa con Pinochet. Ahora, sí", sostuvo Barcella.

El documento fue obtenido a través de la periodista y escritora chilena Patricia Verdugo, quien reveló que una persona se lo había enviado después de leer su último libro, un relato sobre la muerte de su padre a manos de la policía secreta del régimen de Pinochet. Verdugo afirmó que la fuente había conseguido el documento del propio Espinoza en 1978 y lo había copiado.

El documento de Espinoza está fechado el 27 de abril de 1978, en medio de acontecimientos clave de la investigación norteamericana del asesinato de Letelier. Varias semanas antes, Townley, a quien los investigadores habían identificado como el asesino, había sido deportado a los Estados Unidos y se sabía que estaba colaborando. En Chile se encomendó al general Orozco una investigación interna respecto de la cual los investigadores norteamericanos presumieron que había sido ordenada por Pinochet.

"Siempre fuimos ambivalentes respecto de Orozco. Era vehemente y quería llegar hasta el fondo de la cuestión, pero con absoluta exclusión del presidente", subrayó Barcella.

Amenazas

Según el ex fiscal auxiliar, Espinoza comentó que si no reconocía su culpabilidad en Chile de una manera aceptable para Orozco, que lo presionaba y amenazaba, "sería embarcado con destino a los Estados Unidos en menos de 24 horas" y que "su esposa e hijos tendrían un futuro de tristeza, abandonados en Chile, sin garantías de seguridad". Sin embargo, si colaboraba, le dijeron que le darían dinero y una casa, aunque debería cumplir una sentencia leve, "cuyos detalles no tengo a mano en este momento".

En el documento recién difundido, el brigadier retirado manifiesta que quiere dejar en claro dos cosas: que Pinochet dio la orden a Contreras (su superior en la DINA) para que lanzara una operación contra Letelier, y que él, Espinoza Bravo, no dio la orden de "eliminar" a Letelier sino de tan sólo "iniciar una investigación".

Espinoza, en el documento, se refiere cuatro veces a Pinochet, llamándolo "el presidente". En dos oportunidades se refiere a su intención de incluir en su declaración que Pinochet dio la orden. En las otras referencias advierte que Orozco le dijo que "se trataba de salvar al presidente, sea cual fuere el costo".

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