Revelan un plan contra las FARC

Uribe estaría estudiando la mayor ofensiva en la historia contra la guerrilla
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27 de abril de 2004  

BOGOTA.- En medio de un estricto hermetismo del gobierno de Alvaro Uribe, las versiones sobre una inminente ofensiva militar con apoyo del gobierno norteamericano contra las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) despertaron fuerte expectativa ayer en Colombia.

El denominado Plan Patriota, revelado anteayer por el diario El Tiempo, contempla el despliegue de alrededor de 15.000 soldados con el propósito de atacar "el corazón" de las FARC en el sur del país, donde desde hace 20 años la insurgencia mantiene casi intacta su retaguardia. Según el diario, sería la ofensiva militar más ambiciosa lanzada contra la guerrilla izquierdista en casi 40 años de conflicto.

Un alto funcionario del gobierno, citado por El Tiempo, incluso señaló que "del resultado de este plan depende cuánto durará el conflicto".

Según indicó el diario, funcionarios y militares colombianos ya se reunieron en decenas de oportunidades con la cúpula del Comando Sur estadounidense y representantes de los departamentos de Estado y de Defensa en Washington para definir los términos de la operación, para la cual la administración Bush aportará cerca de 320 millones de dólares. Desde Washington, sin embargo, no hubo confirmación oficial sobre el plan, que implicaría un mayor involucramiento de Estados Unidos en el conflicto en momentos en que enfrenta fuertes dificultades en Irak y en Afganistán (ver Pág. 2).

Según El Tiempo, el Comando Sur, con sede en Miami, se ocupará de los aspectos tácticos de la campaña, mientras que los funcionarios de los departamentos de Estado y de Defensa se encargarán de hacer lobby para que el Congreso norteamericano apruebe las partidas presupuestarias necesarias para concretar la operación.

La ofensiva militar abarcaría los departamentos de Meta, Caquetá, Guaviare y Putumayo, en el sur y el sudeste del país, cuyas impenetrables selvas durante años han servido de refugio a la cúpula de las FARC.

Fuerzas móviles, comandos de elite y escuadrones de selva entrenados especialmente para la ofensiva se encargarían de copar el territorio enemigo, así como de neutralizar blancos de alto valor y penetrar en los bastiones más recónditos de las FARC. Se estima que a los militares les demandará al menos un año hacerse del control de la zona, ejercido durante años por la guerrilla.

En el otro frente del conflicto armado que azota a Colombia, el de los grupos paramilitares, la misteriosa desaparición hace diez días de Carlos Castaño, líder histórico de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), seguía sembrando ayer numerosas dudas.

A medida que pasan los días tras la desaparición de Castaño en un confuso incidente cerca de su finca en el norte del país, las conjeturas sobre lo sucedido no hacen sino multiplicarse. Una versión, tal vez la más firme, indica que Castaño fue asesinado por una facción rival -que incluiría a su propio hermano José Vicente- temerosa de que el máximo jefe de las AUC se entregara a las autoridades estadounidenses y revelara importantes secretos y rutas del narcotráfico, principal financista del movimiento paramilitar.

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