Revuelo por el arresto de la capitana del barco con migrantes que atracó en Italia

Rackete, al ser arrestada por la policía
Rackete, al ser arrestada por la policía Fuente: Reuters - Crédito: Guglielmo Mangiapane
La detención de Rackete generó un cortocircuito entre el gobierno populista y la UE
Elisabetta Piqué
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30 de junio de 2019  

ROMA.- La detención anteanoche de Carola Rackete, la joven capitana alemana del Sea-Watch, el barco en el centro de un tira y afloja con las autoridades desde hace más de dos semanas, causó gran revuelo y el enésimo cortocircuito diplomático de Italia con otros de sus socios de la Unión Europea (UE).

Después de una odisea de 17 días, Rackete atracó ayer el Sea-Watch en el puerto de la isla de Lampedusa sin autorización e incluso resistiéndose a un barco que intentó detenerla, y logró finalmente hacer desembarcar a los 40 migrantes salvados frente a las costas de Libia el 12 de junio pasado.

En contraste con la actitud de las autoridades italianas, cinco países se manifestaron dispuestos a recibirlos: Alemania, Luxemburgo, Finlandia, Francia y Portugal.

El ministro del Interior y hombre fuerte del gobierno populista, Matteo Salvini, no ocultó su satisfacción al ver a la capitana Rackete, una nueva heroína para los medios de Italia (pero para él y parte del país "una criminal") bajo una detención que se transformó en arresto domiciliario.

Rackete no solo fue acusada de favorecer la inmigración clandestina, delito con el que arriesga entre tres y diez años de cárcel. También fue denunciada por "resistencia o violencia contra una nave de guerra", delito con una pena máxima de diez años de prisión, tras haber casi aplastado un barco de la policía financiera italiana con el Sea-Watch.

La nave comandada por Rackete, de bandera holandesa, fue puesta bajo secuestro y, según un nuevo decreto antiinmigración aprobado recientemente en Italia, deberá pagar una multa de entre 20.000 y 50.000 euros.

"Espero que el lunes [por mañana] los jueces de Agrigento confirmen el arresto de la comandante, que cometió un acto de guerra contra nuestro país. Y si no fuera así, ya tenemos listo un decreto de expulsión", dijo Salvini, también apodado el Capitán. El ministerio a su cargo ya tendría lista una medida por la que se le prohibiría a Rackete ingresar a Italia por cinco años.

Aunque le ganó la pulseada a la joven capitana alemana que se animó a desafiarlo, Salvini se vio nuevamente en el centro de un nuevo enfrentamiento con otros países del bloque, que cuestionaron su política migratoria.

"Salvar vidas humanas es un deber humanitario, no puede ser criminalizado", advirtió el ministro de Relaciones Exteriores alemán, Heiko Mass.

"El cierre de puertos es una violación del derecho del mar", dijo, en tanto, el ministro del Interior francés, Christophe Castaner.

También intervino el canciller de Luxemburgo, Jean Asselborn, que directamente reclamó la puesta en libertad de Rackete, en un post de su página en Facebook que dirigió a su par italiano y "amigo", Enzo Moavero.

"Carola Rackete debe ser liberada. Salvar vidas es un deber y no puede ser nunca un delito o un crimen. No hacerlo, al contrario, sí lo es", advirtió Asselborn.

Réplica

Como hizo en otras varias oportunidades, Salvini, que es también viceprimer ministro y líder de la xenófoba y derechista Liga, no se inmutó ante el coro de protestas. "No recibimos lecciones de nadie", replicó, agresivo.

Al ser detenida por la madrugada en el puerto de Lampedusa, Rackete cosechó aplausos, pero también insultos de parte de seguidores de la Liga, que, según pudo verse en videos que circularon por las redes sociales, la insultaron y hasta le desearon que fuera violada en la cárcel.

Trascendió, por otro lado, que la capitana alemana, que será interrogada mañana, pidió disculpas a la policía financiera por la maniobra realizada al decidir atracar su nave sin autorización, cuando casi aplastó contra el puerto a la embarcación que intentó detener el Sea-Watch.

El escritor Roberto Saviano, así como decenas de organizaciones y ONG que defienden a migrantes, manifestaron su solidaridad con Rackete.

"Gracias, Carola, por haber puesto tu cuerpo en esta batalla de civilización", indicó Saviano, que destacó que la capitana había obedecido "a la ley de los hombres".

En redes sociales, por otro lado, se recordó que "como Carola también violaron la ley Irena Sendeler, enfermera polaca que entre 1939 y 1943 salvó a 2500 chicos judíos al dejarlos salir del gueto de Varsovia con documentos falsos; y Rosa Parks, la mujer de color que en 1953 en Montgomery, Louisiana, ocupó en un ómnibus un lugar destinado a los blancos".

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