Rezagado en las encuestas, Trump lanzó su campaña para la reelección

Trump lanzó ayer su campaña por la reelección con un acto proselitista realizado en Orlando, Florida
Trump lanzó ayer su campaña por la reelección con un acto proselitista realizado en Orlando, Florida Fuente: Reuters - Crédito: Carlos Barría
Aunque su popularidad alcanza el 42,5%, los sondeos, a los que calificó de "falsos", lo muestran detrás de los precandidatos demócratas para los comicios presidenciales del año próximo
Rafael Mathus Ruiz
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19 de junio de 2019  

WASHINGTON.- Es oficial: Donald Trump buscará la reelección el año próximo. Rezagado en las encuestas, y con 23 potenciales rivales demócratas ya en carrera para intentar desterrarlo de la Casa Blanca, el presidente lanzó oficialmente ayer su campaña, un lugar que nunca dejó del todo desde su histórico triunfo en 2016 ante Hillary Clinton.

El mantra ya no será "Restaurar la grandeza de Estados Unidos", sino "Mantener la grandeza de Estados Unidos". Y la promesa insignia de su primera campaña sufrirá un pequeño retoque, que tiene escaso asidero en la realidad: en vez de "construir" un muro en la frontera con México, Trump se comprometerá a "terminar" esa obra, que ya es una sombra del ambicioso proyecto que prometió hace tres años.

En el inicio de una nueva campaña, Trump tiene un nuevo enemigo: las encuestas. Aunque todavía falta un año y medio para la elección, y el magnate no tiene siquiera definido quién será su rival, los sondeos lo muestran detrás de los principales candidatos demócratas, como Joe Biden, Bernie Sanders o Elizabeth Warren.

"Solo las encuestas falsas nos muestran detrás de Mötley Crüe", tuiteó Trump días atrás, agrupando al pelotón de demócratas que persiguen la candidatura bajo el nombre de la famosa banda de glam metal de los 80. "Nos vemos muy bien, pero es demasiado pronto para centrarse en eso. ¡Mucho trabajo por hacer!", cerró.

Otra vez, la presidencia se definirá en un puñado de estados. El acto de lanzamiento de la nueva campaña de Trump se realizó en Orlando, Florida, y estuvo envuelto en la ya tradicional liturgia trumpista. El lugar fue elegido pensando en 2020. El presidente enfrenta una elección mucho más dura que la de 2016 y necesita, sí o sí, repetir su triunfo en el "estado soleado" si quiere seguir viviendo en la Casa Blanca.

No parece en los papeles una tarea sencilla. Un reciente sondeo de la Universidad Quinnipiac lo mostró perdiendo en Florida contra Biden, Sanders, Warren, la senadora Kamala Harris y las dos nuevas estrellas demócratas: el alcalde de South Bend, Indiana, Peter Buttigieg, y el excongresista de Texas Beto O'Rourke.

Hoy, Trump aparece peor parado para lograr la reelección que cualquiera de sus antecesores más cercanos. Tiene un nivel de aprobación del 42,5%, un respaldo nada despreciable si se tienen en cuenta la mochila de escándalos que arrastra su presidencia y el odio visceral que sienten por él la gran mayoría de los demócratas. Pero ese apoyo es inferior al que tenían Barack Obama, George W. Bush, Bill Clinton, George H. W. Bush y Ronald Reagan a la misma altura de sus primeros mandatos, y solo supera al de Jimmy Carter, que perdió su reelección contra Reagan.

Pero, así y todo, Trump tiene una gran diferencia con sus antecesores: la bonanza económica. Es la gran apuesta de la Casa Blanca para tapar todo lo demás. Estados Unidos atraviesa la mayor expansión de su historia, y el desempleo se encuentra en los niveles más bajos del último medio siglo. A eso, el jefe de la Casa Blanca le suma su habilidad para acaparar la atención mediática y mantener vivo el vínculo con su devota coalición de seguidores.

La historia está de su lado: desde Franklin Delano Roosevelt, solo tres presidentes fracasaron a la hora de buscar la reelección. El primero fue el republicano Gerald Ford, en 1976; luego Carter perdió en 1980 contra Reagan, y George H. W. Bush fue derrotado por Bill Clinton en 1992.

Trump podrá hacer campaña con un par de promesas cumplidas: la renegociación del acuerdo de libre comercio con México y Canadá; el retiro de Estados Unidos del pacto nuclear forjado durante la presidencia de Obama con Irán; la reforma impositiva, que redujo el impuesto a las ganancias para las empresas y, sobre todo, para los más ricos, y una dura política migratoria que tuvo como máxima expresión la separación de chicos de sus padres en la frontera sur del país.

Antes del acto en Orlando, Trump anunció en Twitter que el gobierno federal comenzaría la deportación de "millones de extranjeros ilegales que han encontrado el camino a Estados Unidos ilícitamente".

"Serán removidos tan rápido como llegan", prometió el mandatario.

Desde el escenario, donde hablaron el vicepresidente Mike Pence y la primera dama, Melania, Trump repitió sus ataques contra la prensa, los demócratas, Hillary Clinton y la investigación del Rusiagate.

"Nos encanta estar en Orlando, gracias Orlando. Esta es mi segunda casa, el gran estado de Florida. Hace cuatro años anuncié aquí mi campaña para la presidencia", dijo Trump. "Juntos terminamos con un sistema corrupto y quebrado. Nuestra economía causa envidia en todo el mundo. Mientras seguimos gobernando, tenemos un camino importante", agregó.

Y se jactó de que ninguna presidencia "ha hecho tanto como nosotros en dos años y medio" para después anunciar su postulación en los comicios de 2020.

Lanzado en busca de otros cuatro años al frente de Estados Unidos, Trump aguarda ahora a su rival demócrata y espera a que la economía siga de racha al menos hasta noviembre del año próximo.

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