Roma: cobran 430 euros por dos platos de spaghetti a turistas japonesas

El caso se conoció hoy luego de que se volvió viral la foto del recibo en cuestión que postearon en Facebook las víctimas de este enésimo asalto a mano armada
El caso se conoció hoy luego de que se volvió viral la foto del recibo en cuestión que postearon en Facebook las víctimas de este enésimo asalto a mano armada Crédito: Facebook
Elisabetta Piqué
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27 de septiembre de 2019  • 13:07

ROMA.- Otra vez sopa... O, mejor dicho, spaghetti: un restaurante del centro histórico de Roma volvió a ser noticia al engañar a unas desprevenidas turistas japonesas, cobrándole 430 euros dos platos de spaghetti con pescado al cartoccio y una botella de agua.

El caso se conoció hoy luego de que se volvió viral la foto del recibo en cuestión que postearon en Facebook las víctimas de este enésimo asalto a mano armada.

El "atraco" ocurrió el 4 de septiembre pasado en el restaurante Antico Caffé di Marte, ubicado a pasos del Castel Sant'Angelo, es decir, en un de los tantos lugares mágicos del centro de la ciudad eterna. Allí almorzaron dos turistas japonesas que, después de haber comido dos platos de spaghetti con pescado al cartoccio y una botella de agua -es decir, sin tomar vino, que es lo que suele hacer levitar los costos-, se toparon con una cuenta de pesadilla: 349,80 euros, a lo que se le sumó una increíble propina de 80 euros, por un total de 429,80 euros.

Entrevistado por el diario romano Il Messaggero, el dueño del local aclaró que los precios de su restaurante son muy claros y están a la vista. Y se defendió diciendo que las turistas habían comido pescado y que en su restaurante el pescado fresco se paga al kilo. "Nuestro menú es claro, está todo escrito detalladamente y para pagar esa cuenta las chicas deben haber comido, además de los spaghetti, también pescado, que nosotros vendemos fresco: el cliente lo elige, lo pesamos y lo cocinamos", dijo Giacomo Jin, en una versión distinta de la de las víctimas. En cuanto a la exagerada propina, los mozos admitieron que suelen pedir el 10 o el 20 por ciento, pero que se trata de una libre elección de los clientes.

El caso -que no es el primero- provocó polémicas y suscitó debate en la red ("¿pero qué pescado les dieron de comer?", dijeron), nuevas denuncias contra el mismo local por precios más que salados y volvió a poner sobre el tapete el cuestionable trato que reciben los cientos de miles de turistas que visitan la ciudad. "Episodios de este tipo causan un gran daño de imagen a la ciudad de Roma y reclamamos que las fuerzas del orden investiguen si hubo un abuso para con las dos jóvenes japonesas", dijo la asociación de guías turísticas de la capital.

Claudio Pica, presidente de la asociación que reúne a los gastronómicos, fue más allá. Al margen de sumarse al pedido de que los carabinieri controlen qué pasó, pidió que se sancione pesadamente al local, con multas que puedan incluir una suspensión de su licencia. "Para toda la categoría se trata de un enorme daño de imagen y de un comportamiento inaceptable que debe ser disciplinado y sobre el cual la magistratura podría también configurar delitos penales", dijo.

No es la primera vez que suceden episodios de este tipo en Roma. Una pareja de japoneses denunció en 2009 por fraude al restaurante Il Passetto, tradicional local del centro histórico, cercano a Piazza Navona, después de que pagaran 695 euros un almuerzo completo, con vino y agua, que incluyó 115,50 euros de propina, cargada en su tarjeta sin autorización. También causó clamor un bar cerca del Vaticano que cobró 81 euros por dos hamburguesas y café.

Pero las "truffe" -engaños- no suceden sólo con la comida. Otro clásico es que los turistas sean "fregati" por taxistas sin escrúpulos que cobran tarifas estratosféricas para llevarlos al centro desde el aeropuerto internacional de Fiumicino, una bienvenida a la "bella Italia" inolvidable.

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