Ruptura del príncipe Felipe y Eva Sannum

Cuando se especulaba con un casamiento
Silvia Pisani
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15 de diciembre de 2001  

MADRID.- Conmoción en España: el príncipe heredero, Felipe de Asturias, anunció la ruptura de su relación con la modelo noruega Eva Sannum luego de que se diera como más que probable que llegaran al casamiento, tras cuatro años de relación.

La confirmación del final corrió por cuenta del propio Felipe, quien se presentó ante periodistas que siguen temas de la Casa Real y, tras varios rodeos, soltó la bomba: "A título personal", pero de común acuerdo con la señorita Sannum -dijo-, decidió "poner fin a la relación actual entre ambos".

Hace pocos días, tanto la revista Hola -considerada vocero no oficial de la realeza- como el diario madrileño El Mundo señalaban que algo así podía ocurrir. Pero tampoco estaban tan seguros y, en el caso del rotativo, aclaraba que, en coincidencia con la conjetura, sus periodistas habían visto a la pareja en un campo de golf de Madrid. "Y se los veía bien", precisó.

Por eso, la boda del próximo 2 de febrero entre la argentina Máxima Zorreguieta y el heredero de la corona holandesa, Guillermo Alejandro de Orange, iba a ser una prueba para la relación, sobre todo si Felipe asistía con la joven noruega. Ahora todo hace pensar que concurrirá solo.

¿Qué ocurrió? Hasta donde puede saberse y contó el heredero español, la decisión "fue tomada libremente, de mutuo acuerdo y conjuntamente". Y subrayó que fue un paso adoptado "con libertad, desde la intimidad y con la comprensión de las familias".

El último comentario no es, seguramente, casual. Insistentemente se señaló en España que la relación del príncipe, de 33 años, con la modelo, de 24, no era bien vista por la monarquía e incluso por sectores del gobierno. En particular se habló de mucha resistencia en su madre, Sofía de Borbón.

Divisiones familiares

Sin que pueda confirmarse, no faltó quien asegurara que, por igual motivo, el joven había discutido mucho con su padre, el rey Juan Carlos. Y, también, que la relación había dividido posiciones entre sus dos hermanas ya casadas y sus respectivos maridos.

En agosto último, veteranos periodistas de uno de los diarios más ligados a la corona aseguraron que el compromiso "no se demoraría más allá de octubre" ante la determinación de Felipe. Y luego conjeturaron con una postergación ante el clima generado por los ataques terroristas de septiembre.

Entretanto se conocieron nuevas encuestas que vaticinaban una dura batalla política para lograr la aceptación popular de la noruega. La división de criterios era casi absoluta: un 50 por ciento la aprobaba y otro tanto, no. No es un dato insignificante en un país donde la monarquía tiene arraigo y peso, más allá de que en lo formal esté exenta de actividad política y gubernamental.

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