Rusia se suma a EE.UU. y presiona a Irán

Una semana antes de reunirse con Bush en Moscú, Putin exigió a Teherán explicaciones por su programa de armas nucleares
Jorge Rosales
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28 de mayo de 2003  

WASHINGTON.- A menos de una semana de la cumbre entre George W. Bush y Vladimir Putin en Moscú, Rusia dejó solo ayer a Irán y se encolumnó detrás de la presión ejercida por Estados Unidos contra el régimen de Teherán por su programa atómico, ante la sospecha de que puede ocultar el desarrollo de armas nucleares.

La decisión del gobierno de Putin de sumarse a la posición norteamericana, manifestando su preocupación por el programa nuclear iraní, representa un triunfo diplomático para el gobierno de Bush y allana el camino para que Estados Unidos lleve la presión al máximo para que las Naciones Unidas declare que el régimen islámico ha violado el acta de no proliferación nuclear.

Este paso, inesperado hasta ahora, coronó una nueva jornada de tensión entre Washington y Teherán. Mientras la Casa Blanca insistió ayer en que Irán debe abandonar su programa nuclear y dejar de proteger a los miembros de Al-Qaeda, el gobierno de Teherán respondió con una advertencia a la administración norteamericana, y anunció que no aceptará interferencias en sus asuntos internos.

El secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, uno de los halcones de la administración republicana y la punta de lanza en la agresiva política para Medio Oriente, le advirtió a Irán que Estados Unidos no permitirá bajo ninguna circunstancia que trate de influir en Irak para establecer un régimen islámico como el suyo. "Irán debe saber que cualquier esfuerzo por reconstruir Irak a imagen de Irán será destruido agresivamente", dijo ayer el jefe del Pentágono en una conferencia ante el Consejo de Relaciones Exteriores.

Las presiones de Estados Unidos sobre Irán por el desarrollo de armas nucleares era uno de los puntos de mayor fricción con Rusia, ya que empresas de ese país participaron directamente como proveedores para sus plantas atómicas.

El gobierno de Putin, en un significativo giro de su política hacia Irán, comunicó ayer a Irán que está preocupado ante la existencia de "serias cuestiones no resueltas en relación con las investigaciones nucleares" en ese país.

El vicecanciller ruso, Georgy Mamedov, se reunió con el embajador iraní, Gholamreza Shafei, y le comunicó la postura de su gobierno. Mamedov planteó que el gobierno de Teherán debería acordar con la Agencia Internacional de Energía Atómica, lo más pronto posible, un nuevo entendimiento para que las plantas atómicas iraníes sean puestas bajo examen.

Estados Unidos considera que el régimen islámico, al que acusa de dar protección a miembros de Al- Qaeda responsables de los atentados en Arabia Saudita, está avanzando en un programa nuclear secreto en una planta subterránea de Natanz, en la zona central del país, para poder desarrollar uranio enriquecido para usar en armas nucleares.

Desmentida de Khatami

Una organización que agrupa a iraníes exiliados en Estados Unidos denunció que existen en Irán dos laboratorios nucleares, de fácil traslado, en los que se investigan y desarrollan armas nucleares. En uno de esos centros ya se está procesando uranio enriquecido, dijo uno de los miembros del Consejo Nacional de la Resistencia Iraní, Ali Sfavi, en una entrevista con el diario The New York Times.

En Rusia, el Ministerio de Relaciones Exteriores dijo en un comunicado que el embajador iraní había negado que Irán tenga relación con organizaciones terroristas como Al- Qaeda, al tiempo que manifestó que el gobierno de Teherán está comprometido con sus obligaciones de no violar el tratado de no proliferación nuclear, del que es signatario desde 1970.

En tanto, en un claro intento por responder a las acusaciones, el líder iraní, Mohammed Khatami, pidió ayer a todos los países que integran la Organización de la Conferencia Islámica que tomen a la lucha contra el terrorismo como una de sus principales obligaciones.

Sin embargo, el vocero de la Casa Blanca, Ari Fleischer, planteó ayer que el presidente Bush "continuará con el rumbo diplomático" frente a Irán. "Presionamos a los iraníes para que pongan fin a su apoyo al terrorismo, incluido el refugio para terroristas de Al-Qaeda", dijo ayer, y destacó que espera que "nadie mire para otro lado lado si Irán está desarrollando armas nucleares".

En un nuevo signo de las discrepancias que existen en el gobierno de Bush sobre la política por seguir frente a Irán, el secretario de Estado, Colin Powell, se diferenció ayer de su par del Pentágono, Rumsfeld, que impulsa elevar la presión para derrocar al régimen islámico, impulsando un levantamiento popular. El secretario de Estado sostuvo que la política hacia Irán no ha cambiado y que continuarán los contactos con Teherán.

"Nuestra política es bien conocida y no estoy enterado de algún cambio de políticas. Tenemos contactos con ellos y van a continuar", dijo Powell en un contacto con la prensa.

Rumsfeld, por su parte, impulsa una política de mano dura contra Irán, uno de los países que integran el denominado "eje del mal", según Bush. Justamente, éste enfoque será evaluado mañana en un encuentro de máximo nivel en la Casa Blanca, en el que participarán además del jefe del Pentágono, Powell y la titular del Consejo de Seguridad Nacional, Condoleezza Rice.

Denuncian la detención de periodistas

  • PARIS.- La Asociación Mundial de Periódicos (WAN, por sus siglas un inglés ) y el Foro Mundial de Editores (WEF) le han pedido al gobierno iraní que libere a siete periodistas encarcelados que fueron sentenciados a prisión recientemente por la corte revolucionaria de Teherán. En una carta al ayatollah Mahmoud Shahroudi, máxima autoridad judicial, la WAN, basada en París, y la WEF le pidieron que libere a los periodistas y que "dé todos los pasos necesarios para asegurar que en el futuro su país respete por completo los estándares internacionales de libertad de expresión".
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