Se abre otra brecha para enjuiciar a Pinochet

Por Federico Quilodrán Corresponsal en Chile
Por Federico Quilodrán Corresponsal en Chile
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22 de agosto de 2001  

SANTIAGO, Chile. La Corte Suprema chilena abrió la posibilidad para que Augusto Pinochet vuelva al banquillo de los acusados al acoger a trámite un recurso por el cual se impugna su sobreseimiento por demencia.

La segunda sala penal del tribunal resolvió ayer pronunciarse sobre un recurso de casación de los acusadores y en las próximas semanas deberá dictarse la sentencia definitiva del caso luego de escuchar los alegatos de las partes.

Si los cinco magistrados de la sala confirman el impugnado sobreseimiento del 9 de julio, Pinochet, de 85 años, podrá vivir tranquilo sus últimos días. Pero si lo revocan, quedará expedito el camino para una sentencia condenatoria.

Pinochet fue procesado el 29 de enero por el juez Juan Guzmán como encubridor de 75 homicidios y secuestros de prisioneros cometidos por la "caravana de la muerte", en octubre de 1973.

Al tiempo que rechazaron un recurso de queja por supuesta falta o abuso en la resolución de los dos jueces que sobreseyeron a Pinochet, los magistrados de la Corte Suprema acordaron en forma unánime analizar a fondo las razones consideradas para el sobreseimiento.

Manifestaron que "si bien la resolución impugnada aparece formalmente como un sobreseimiento temporal, sus efectos hacen imposible la prosecución del juicio en relación con el imputado Augusto Pinochet".

Para los acusadores la resolución de acoger a tramitación el recurso de casación significa que "aún tenemos una oportunidad importante para discutir la ilegalidad" del sobreseimiento, como apuntó Hugo Gutiérrez, uno de los abogados querellantes.

Pablo Rodríguez, el jefe del equipo jurídico que defiende a Pinochet, no consideró la resolución de la sala penal del máximo tribunal como una derrota, por cuanto "ninguna vez hemos fracasado en un recurso de apelación que hemos deducido, por lo tanto tenemos plena confianza en que tenemos la razón" para sostener que el octogenario ex dictador no puede ser juzgado por su debilitada salud.

Pinochet, en tanto, permanece en su residencia capitalina. Su salud sigue debilitada, aunque según sus allegados no está demente y sólo presenta problemas de concentración y de memoria.

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