Se busca presidente austero: la maratón electoral llega a una América latina sin viento de cola

Siete países renovarán o reelegirán mandatarios durante 2014 en la región, en un contexto alejado de la bonanza económica que la favoreció durante más de una década y que obligará a los gobiernos a revisar sus gastos
Ramiro Pellet Lastra
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12 de enero de 2014  

América latina vivirá siete elecciones presidenciales en este 2014. Un calendario movido que después de los brindis y los festejos dejará una amarga resaca para los ganadores: tendrán que gobernar con las cajas algo vacías, en un panorama de austeridad desconocido desde hace más de diez años.

El Salvador, Costa Rica, Panamá, Colombia, Brasil, Bolivia y Uruguay, en ese orden, van a las urnas en un contexto donde ya no contarán con las "tasas chinas" de crecimiento con la que gozaron sus antecesores. Un fin de fiesta debido, sobre todo, a la propia China, que, al comprar menos materias primas de la región, dejó a muchos países sin el famoso "viento de cola", por no decir sin aire.

¿Cómo harán los nuevos presidentes, o quienes resulten reelectos, para navegar esta mayor escasez, con menos dólares para ahorrar, invertir o gastar? ¿Cómo podrán hacerlo, además, en medio de deudas pendientes en materia económica, política, social?

La pregunta cabe para Brasil, donde Dilma Rousseff es clara favorita para volver a ganar por el Partido de los Trabajadores (PT) en las elecciones del 5 de octubre.

Dilma estaba muy arriba en las mediciones de popularidad hasta las protestas de junio pasado, cuando las marchas cubrieron las calles y alteraron la imagen que Brasil proyectaba al mundo como jugador de peso.

Los brasileños querían mejores servicios, frenar el despilfarro, un dique a la corrupción. Dilma resbaló en los sondeos. Pero con la vuelta a la calma recuperó terreno y tomó distancia hasta lograr una intención de voto cercana al 50 por ciento.

Siempre favorita, la heredera de Lula deberá esforzarse para dejar atrás a Aécio Neves, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), y a Eduardo Campos o Marina Silva, del Partido Socialista.

Mucho dependerá de la economía de esta potencia cuyo crecimiento en los últimos años fue desalentador. Pasó del formidable 7,5% en 2010 al modesto 2,3% que se estima para este año. Para el sociólogo e historiador Marco Antonio Villa, un contexto internacional de precios más moderados y menos flujo de dólares "será un gran desafío".

"El país necesita urgentemente resolver sus problemas de infraestructura, como los puertos, carreteras, aeropuertos, producción de energía. En suma, necesita un gestor capaz. Dilma tuvo el tercer peor trienio de la historia republicana en términos de crecimiento del PBI", dijo Villa a LA NACION.

Uruguay, condicionado por la debilitada situación económica de sus dos grandes vecinos, Brasil y la Argentina, quizás busque acelerar los contactos con otros países. La decisión estará en manos de quien sea electo el 26 de octubre.

Como en Brasil, el oficialismo arranca a la cabeza de los sondeos. El Frente Amplio llegó a la presidencia en 2004, donde está desde entonces. Primero Tabaré Vázquez, luego José "Pepe" Mujica , y en octubre quiere volver Tabaré.

Estilos distintos. Tabaré, oncólogo de profesión, tuvo como cruzada personal la lucha contra el tabaquismo. Mujica, en cambio, legalizó la marihuana. Y eso que no tiene vicios: entre su modesta chacra y su imagen de "presidente gasolero" se ganó la simpatía mundial.

Más importante aún, según el consenso internacional, durante su presidencia Uruguay se mantuvo, como siempre, dentro del lote de países que respetan las instituciones. No es poco. Como señaló el mexicano Enrique Krauze en el diario El País, "el populismo es una realidad y todavía una tentación permanente en América latina".

Pero las denuncias de maniobras fraudulentas en la liquidación de Pluna, la aerolínea de bandera, le costaron a fines de diciembre el cargo al ministro de Economía. El escándalo fue más ruidoso que los petardos de Año Nuevo. Y fue también un símbolo del retroceso relativo de Mujica donde más le duele a un político, en la opinión pública.

Ahora Tabaré llega al rescate y es el favorito de los uruguayos. Quien asoma como posible rival, Jorge Larrañaga, del Partido Nacional, se presenta como alternativa a un ciclo que entiende agotado.

Dentro de estos regresos y permanencias, Evo Morales va por su tercer mandato en Bolivia, gracias a un discutido fallo del Tribunal Constitucional. La corte lo habilitó para presentarse a la "re-re", tan anhelada en otras tierras, a pesar del estricto, o quizá no tan estricto, límite constitucional de dos períodos consecutivos.

La clave de la alquimia fue no tomar en cuenta el primer período de Evo, durante el cual se reformó la Constitución, y empezar a contar de nuevo. Resultado: para Evo no hay dos sin tres. Y con esas matemáticas, Evo es número puesto para llevarse el triunfo el 5 de octubre. Más favorito aun con gestos como el "doble aguinaldo", que decretó para los trabajadores en noviembre, al celebrar el crecimiento de 6,5% del PBI.

Incluso con tanta euforia, habrá que prestar atención al precio de las exportaciones bolivianas. Según el politólogo Diego Ayo, "no hay chance" de que Evo sostenga su modelo de gestión económica "en un escenario sin auge internacional".

¿Cómo define Ayo ese modelo? Sin concesiones: "En siete años, se gastaron casi 100.000 millones de dólares, lo mismo que en las dos décadas previas. Vale decir, el éxito de Evo se basa en la repartija que, a la larga, cobrará factura".

El cuadro es distinto en Colombia, donde habrá elecciones el 25 de mayo. Allí Juan Manuel Santos enfrentará a Oscar Iván Zuluaga, candidato de Álvaro Uribe, para conseguir un segundo mandato; el presidente lidera todos los sondeos.

En Colombia la dependencia de las materias primas es menor. El país no ligó tanto viento de cola, pero depende más de sí mismo.

"Colombia se verá afectada sólo parcialmente por la caída de los precios de las commodities , en particular del petróleo y el carbón, nuestros principales productos de exportación. Pero en la medida en que la economía no depende tanto como otras de la región de los mercados internacionales y las exportaciones, los resultados económicos serán mejores en términos comparados", dijo a LA NACION el abogado y politólogo Rafael Nieto.

Con la economía encarrilada, la preocupación de los colombianos es el proceso de paz con las guerrillas de las FARC.

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