Se debilita aún más la coalición de EE.UU.

Después de España y Honduras, República Dominicana anunció que retira sus tropas de Irak; otros países evalúan su situación
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21 de abril de 2004  

NUEVA YORK.- El secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, se encontraba ayer enfrascado en una desesperada e intensa ronda de consultas telefónicas con sus aliados para evitar el creciente desmoronamiento de la coalición en Irak, que comenzó con el anuncio de España de que retirará sus tropas, y siguió con una decisión similar en las últimas horas de Honduras y República Dominicana.

"En las últimas 24 horas hablé con los jefes de Estado o de gobierno de casi todos los países presentes en la coalición", señaló Powell, en un claro intento por evitar un "efecto dominó" entre los aliados.

El secretario de las fuerzas armadas de República Dominicana, José Miguel Soto Jiménez, anunció ayer que retirará en un plazo de no más de 15 días a los 302 soldados desplegados en Irak.

La decisión vino después de que el nuevo jefe de gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, sorprendió al mundo al ordenar, el domingo, el retorno inmediato de sus 1300 soldados. Anteayer, el presidente hondureño, Ricardo Maduro, anunció que también repatriaría a sus 368 efectivos. Estas medidas produjeron inmediatas reacciones en la administración de George W. Bush, que teme que otros países sigan su ejemplo, sobre todo después de las últimas amenazas de Osama ben Laden.

"Lamento que hayan creído que lo mejor era tomar estas decisiones, pero son naciones soberanas que necesitan revisar la situación de acuerdo con sus propias necesidades políticas y sentimientos domésticos", dijo Powell ayer tras reunirse con el jefe de la diplomacia de la Unión Europea, Javier Solana. Y con respecto al resto de los miembros de la coalición, aclaró: "Estoy obteniendo un sólido apoyo a nuestros esfuerzos, el compromiso de que se quedarán y terminarán el trabajo que fueron a hacer".

Pese a estas optimistas declaraciones, desde Tailandia, el primer ministro, Thaksin Shinawatra, anunció ayer que retirará su fuerza de 451 médicos e ingenieros militares si son atacados. "No fuimos allí para combatir. Si nos matan, ¿por qué deberíamos quedarnos?", se preguntó Shinawatra.

Igual de frágil parece ser el apoyo de los países centroamericanos. Nicaragua, que tuvo 115 soldados en Irak hasta el mes pasado, se negó a enviar un nuevo contingente. En tanto, El Salvador, que tiene allí 374 efectivos, informó que retirará a sus fuerzas en julio, una vez que se haya realizado el traspaso de poder a los iraquíes. Por su parte, dos de los países más cercanos a Washington en Europa del Este, Polonia y Bulgaria, han indicado que permanecerían sólo hasta septiembre si las tropas internacionales no reciben un nuevo mandato de Naciones Unidas.

Solana se mostró ayer esperanzado de que el Consejo de Seguridad de la ONU apruebe antes de fines de mayo una nueva resolución que impulse a otros países a enviar soldados, pero en el Palacio de Cristal de la ONU los diplomáticos se muestran muy escépticos de que se avance tan rápidamente.

"Simplemente no hay tracción en ese tema", comentó a LA NACION un embajador del Consejo que requirió el anonimato. "Con el deterioro de la situación en el terreno, donde cada vez mueren más soldados norteamericanos, los países no están dispuestos a correr riesgos tan serios -apuntó-. Hay grandes dudas acerca de si la resistencia iraquí verá o no a las tropas enviadas con el sello de la ONU como peones de Estados Unidos."

Luego de haber criticado duramente al organismo por no apoyar su ofensiva contra Saddam Hussein, la administración Bush se ha lanzado ahora en una campaña para seducir a la ONU y obtener su respaldo en la transición, para lo cual destaca cada vez que puede que hay allí un equipo analizando las posibilidades de celebrar elecciones en enero del año próximo.

Los más fieles

"Naciones Unidas tiene un papel vital y está ayudando al pueblo iraquí a avanzar hacia la transferencia de la soberanía", recordó ayer el vocero de la Casa Blanca, Scott McClellan, y resaltó que la "coalición en Irak es sólida y su determinación firme". Destacó a "Italia, Japón y Polonia" como los aliados "más fieles" a Estados Unidos.

De cualquier manera, Edward Mortimer, uno de los consejeros más cercanos al secretario general de la ONU, Kofi Annan, expresó sus dudas sobre un pronto retorno de la ONU a Irak, sobre todo teniendo en cuenta el atentado del que ya fue víctima la sede de la organización en Bagdad, el 19 de agosto del año pasado, en el que murieron 22 personas, incluido el representante especial Sergio Vieira de Mello.

"Tenemos la obligación de insistir en que se establezca claramente qué se nos está pidiendo -dijo Mortimer-. ¿Cuáles son los riesgos? ¿Qué garantías nos pueden dar de que no estallaremos por los aires? ¿Es este trabajo tan importante que justifica el riesgo?"

Mientras estas incógnitas se resuelven en el ámbito de las negociaciones, en el campo militar, Estados Unidos ya prepara planes de contingencia ante el posible retiro de más tropas internacionales de la coalición. El general Richard Myers, jefe del Estado Mayor Conjunto, indicó ayer ante una audiencia en el Congreso que el Pentágono ya tiene completa una lista de unidades activas en otras partes del mundo que podrían ser enviadas a Irak en las próximas semanas. Su despliegue debería realizarse antes del 30 de junio para garantizar un traspaso de poder seguro.

Durante la audiencia, el senador demócrata Carl Levin criticó duramente la falta de planificación del proceso de transición y calificó la fecha de entrega del poder como artificial.

"Lo peor que podemos hacer es entregar el poder a líderes que parezcan ser elegidos por nosotros en vez de por los iraquíes", dijo. "Podría resultar un caos mayor o una guerra civil", dijo.

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