Se propaga la ola de violencia en Londres

Se extendió a más barrios y a otras 5 ciudades
Elisabetta Piqué
(0)
9 de agosto de 2011  

LONDRES.- Adiós a las imágenes de cuento de hadas de Kate y Guillermo. Las escenas ahora parecen salidas del infierno, o del Tercer Mundo: edificios y autos en llamas, patrulleros destrozados, negocios saqueados y barricadas humeantes.

Londres arde. Londres es una ciudad sin ley, tal como titulaba ayer a toda página el vespertino Evening Standard, que, como los otros medios británicos, cubría minuto a minuto, sin ocultar su conmoción, los peores incidentes que vive la capital británica en 26 años.

Fiel reflejo de un malestar social creciente, el estallido de violencia del sábado por la noche en Tottenham, en el norte de esta capital, se extendió como un reguero de pólvora entre el domingo y ayer a varios barrios con dificultades sociales e incluso a las ciudades de Birmingham, Liverpool, Leeds, Manchester y Bristol, en una escalada que trajo reminiscencias de la revuelta de las banlieu francesas de 2005.

Anoche, mientras los noticieros seguían pasando imágenes de ómnibus en llamas y el ulular de las sirenas rompía el silencio de la noche, la policía había arrestado a más de 215 jóvenes y se contabilizaban daños por millones de euros.

Si las redes sociales fueron las impulsoras de la "primavera árabe" en el norte de Africa, la protesta que sacude a esta capital cuando falta menos de un año para los Juegos Olímpicos, protagonizada por chicos y chicas muy jóvenes, también está utilizando la misma herramienta 2.0.

En el "incendio" de Londres parecen haber sido cruciales no sólo Twitter y Facebook, sino sobre todo los mensajes de los BlackBerry, utilizados por los protagonistas de los desmanes para organizar y planear sus acciones y descolocar a la policía.

Si bien ésta parecía brillar por su falta de preparación, por otra parte se destacaba por su determinación a no responder con armas de fuego.

La "rebelión" juvenil inglesa estalló después de que una protesta pacífica por la muerte de un joven de color, Mark Duggan, de 29 años y padre de cuatro chicos, baleado por la policía el jueves pasado en un incidente confuso, degenerara en una batalla campal en Tottenham, en el norte de esta ciudad.

Si bien el enojo popular con este tiroteo dio paso a los disturbios, muchos responsabilizaron al desempleo y a las bruscas tácticas de la policía por lo que ya son los peores incidentes de violencia que ha sufrido la capital británica en décadas.

En lo que la policía consideró al principio acciones de "simulación", organizadas según diversos medios a través de mensajes enviados por BlackBerry Messenger (un sistema gratis muy popular entre los jóvenes británicos y no rastreable por la policía), unos 200 jóvenes encapuchados, con bates y barras, arrasaron anteanoche la principal calle comercial de Brixton, en el sur de Londres.

Lo mismo sucedió en los barrios de Enfield, en el Norte, así como en Walthamstow y Waltham Forest, en el Nordeste, todos muy conocidos por sus problemas sociales, donde se registraron escenas de batalla campal parecidas a las de Tottenham. Anoche, unos 1700 policías adicionales habían sido desplegados en la capital británica, según fuentes gubernamentales.

En todos estos barrios, los jóvenes atacaron a los efectivos de seguridad, rompieron vidrieras y saquearon locales, llevándose desde zapatillas y ropa deportiva hasta computadores y celulares.

"Limpiaron todo... Nadie se esperaba algo así, aunque es entendible porque la vida se ha vuelto muy dura y los adolescentes, que no tienen nada que hacer durante todo el día, saben que no tienen futuro, ya que no hay trabajo para nadie, ni contención ni esperanzas en esos barrios", dijo a La Nacion Martin Fletcher, empleado de J&D, una gran cadena de deportiva que fue saqueada en cuatro zonas de esta ciudad. "Tottenham es una zona marginal. El desempleo es muy, muy alto. Están frustrados", dijo Uzodinma Wigwe, un hombre de 49 años que recientemente fue despedido de su trabajo como personal de limpieza.

Como si se hubiera destapado una olla a presión por el malestar que provoca una crisis que ha llevado a ajustes durísimos y un gran desempleo en todo el Reino Unido, la violencia se propagó también a Islington, Oxford Circus, a una tienda de King’s Road, en Chelsea y a los barrios de Hackney, al Este, Ealing, al Oeste, y a Lewisham, Croydon y Peckham, al Sur.

En Hackney, el brote de violencia estalló después de que la policía paró y registró a un hombre sin encontrar nada. Poco después llegaron a la zona, que sobrevolaba un helicóptero de la policía, ocho vans repletas de agentes en uniforme antimotines, con cascos y escudos. Y comenzaron los choques. Los chicos lanzaban piedras, ladrillos y todo objeto contundente que pudieran encontrar contra los policías. Anoche, cientos de hombres de la comunidad turca y kurda defendían sus casas con bastones, respondiendo a las bandas de jóvenes en la calle principal, Kingsland Road.

Pero la "batalla de Londres", como la bautizó The Guardian, no terminó ahí. En un efecto contagio alarmante, anoche también comenzaron a registrarse incidentes en las ciudades de Birmingham y Leeds, entre varias otras. En Birmingham, la segunda ciudad de Inglaterra, la policía informó que los agentes enfrentaron desórdenes generalizados en un área grande del centro.



Ver London riots / UK riots: verified areas en un mapa más grande

Vacaciones interrumpidas

En un clima de verdadero descontrol, con diversas estaciones de subte cerradas y zonas de la ciudad directamente cortadas, tanto el premier británico, David Cameron, como el alcalde de Londres, Boris Johnson –ambos muy criticados por su ausencia–, debieron interrumpir sus vacaciones en el exterior y volver para manejar "in situ" la emergencia. Cameron convocó para hoy una sesión extraordinaria del Consejo de Seguridad Nacional.

Antes, la única en reaccionar medianamente rápido había sido la ministra del Interior, Theresa May, que regresó de urgencia a la capital ayer por la mañana. "Los responsables de la violencia y los saqueos son unos criminales que tendrán que afrontar las consecuencias de sus acciones", advirtió May.

Tanto la policía como varios políticos insistieron en que los desórdenes fueron obra de una minoría de delincuentes y no un indicio de las tensiones sociales latentes.

Por su parte, el jefe de la policía metropolitana, Tim Godwin, que hoy mantendrá una reunión de urgencia con Cameron y May, llamó a los padres a contactar a sus hijos para que vuelvan a sus hogares y no estén en la calle. Un sitio por estos días muy peligroso en Londres.

MÁS leídas ahora

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.