Señales de apertura en el documento de trabajo del sínodo de la familia

Difundieron el texto que servirá de base para el encuentro de octubre; indica que la Iglesia Católica debe hacerse cargo de las familias "heridas" y de los divorciados vueltos a casar
Elisabetta Piqué
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24 de junio de 2015  

ROMA.- Antes del debate sobre temas cruciales de familia -divorciados vueltos a casar, parejas de hecho, homosexualidad, aborto, adopciones-, el Vaticano difundió ayer el denominado Instrumentum Laboris (Instrumento de Trabajo) , el documento que servirá de base para la segunda parte del proceso sinodal que empezó el año pasado y que terminará en octubre. Éste se destaca por un espíritu de significativa apertura ante todas esas realidades antes consideradas tabú: la Iglesia debe "hacerse cargo de las familias «heridas», de los separados, de los divorciados vueltos a casar, y hacerles experimentar la infinita misericordia de Dios", indica el texto.

Por voluntad de Francisco, que quiso un debate real y participación de todos los episcopados y hasta de los fieles, el sínodo de obispos sobre la familia (que está "recontrabaqueteada", según definió el mismo Papa en una entrevista con la nacion en diciembre pasado) fue pensado en dos etapas.

Después de la primera etapa, que tuvo lugar el año pasado, hubo un período de discernimiento y ulteriores debates que desembocarán en la segunda fase, que empezará el 4 de octubre y terminará el 25 del mismo mes. Se trata de un proceso que ocurre en medio de gran expectativa mediática y en un clima de batalla entre obispos conservadores, que temen cambios de doctrina, y progresistas, que aspiran a aperturas en temas como el de los divorciados vueltos a casar.

Presentado ayer en una conferencia de prensa en el Vaticano, el Instrumentum Laboris fue elaborado sobre la base de las respuestas de los fieles de todo el mundo a un segundo cuestionario querido por el Papa, a las consultas de los distintos episcopados y al informe final del último sínodo. Dividido en tres partes, se destaca por un lenguaje abierto y una constante invitación a la cercanía y acogida de las personas "heridas" por separaciones, abandono, el drama de las traiciones y el sufrimiento en general, así como por motivos económicos.

Además, se caracteriza por un crudo realismo: "En la sociedad de hoy sólo una minoría vive, sostiene y se propone la enseñanza de la Iglesia Católica sobre matrimonio y familia, reconociendo en ellos la bondad del proyecto creativo de Dios".

En cuanto a la candente cuestión de los divorciados, "sin poner en discusión el ideal de monogamia absoluta, es decir, la unicidad del matrimonio", el documento admite que en los casos de separados vueltos a casar que viven en una "convivencia irreversible", pero que piden recibir la comunión, "existe un común acuerdo sobre la hipótesis de un itinerario de reconciliación o vía penitencial, bajo la autoridad del obispo".

"No se trata sólo del sacramento de la comunión, sino de la integración", explicó el teólogo Bruno Forte, secretario especial del sínodo, presente en la conferencia de prensa junto al cardenal Lorenzo Baldiserri, secretario general, y el cardenal húngaro Peter Erdo, relator.

En la entrevista de diciembre pasado, el Papa había considerado a los divorciados vueltos a casar "excomulgados de hecho", porque, al margen de no poder comulgar, tampoco pueden leer lecturas en la misa o ser padrinos, entre otras prohibiciones.

No obstante el documento, que afirma que es necesaria una mayor integración, también sentencia que "debe estudiarse en profundidad la cuestión". Habrá que ver qué postura prevalecerá a la hora de votarse una nueva propuesta en el sínodo.

El Instrumentum Laboris define por otro lado "amplio" el consenso "sobre la oportunidad de hacer más accesibles y ágiles los procedimientos para el reconocimiento de casos de nulidad matrimonial".

Propone que en cada diócesis se garanticen "servicios de información, consulta y mediación relacionados con la pastoral familiar, especialmente a disposición de personas separadas o parejas en crisis". Haciendo autocrítica, subraya la falta de formación de muchos sacerdotes en la preparación de los novios y en el acompañamiento de las familias, y llama a un mayor compromiso de los laicos.

En cuanto a los homosexuales, el documento, en sintonía con el informe final, reitera que "cada persona, independientemente de su propia tendencia sexual, debe ser respetada en su dignidad y acogida con sensibilidad y delicadeza, tanto en la Iglesia como en la sociedad". Y considera "auspiciable que los proyectos pastorales diocesanos reserven una específica atención al acompañamiento de las familias en las que viven personas con tendencia homosexual y de estas mismas personas". Pero no hay apertura hacia las parejas gay.

"Atención y reconocimiento son dos aspectos distintos", puntualizó el cardenal Erdo. "Por supuesto consideramos que el matrimonio es entre hombre y mujer, abierto a la procreación, pero esto no significa que algunos deban ser marginados", aclaró monseñor Forte.

El documento enfrenta también las cuestiones sociales relacionadas con la familia, desde la cuestión del trabajo hasta la manutención de los hijos, desde el rol de los abuelos hasta la exigencia de sostener a los viudos, asistir a los migrantes desarraigados de sus contextos familiares.

Sobre el aborto, reitera el carácter "sagrado e inviolable de la vida humana".

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