Serían 2000 las víctimas en Nigeria

Cientos aún siguen desaparecidos Las morgues están colapsadas Hay muchos niños al cuidado de voluntarios Los militares pidieron disculpas a la población por el accidente
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30 de enero de 2002  

LAGOS, Nigeria.– El día siguiente a la tragedia provocada por el incendio de un depósito de armas encontró a los pobladores de Lagos recorriendo las morgues en busca de las casi 2000 víctimas que murieron ahogadas en un canal cuando escapaban del fuego.

“La morgue de Ikeja está llena, han empezado a usar otras instalaciones del gobierno”, dijo el intendente de la ciudad, Bola Tinubu. “Es un desastre, no anticipamos que llegaría a este nivel.”

A pesar de que no hay cifras definitivas, la prensa nigeriana –citando testimonios de testigos en el lugar del desastre–, informó que el número de víctimas podría elevarse hasta los 2000 muertos. Pero el gobierno mantuvo los cálculos del día de la tragedia, que daban a 580 personas muertas en el canal y 20 a causa de las explosiones y las bombas. Cualquier otra cifra publicada era “pura especulación que no corresponde a la realidad”, dijeron las autoridades.

El recuento exacto será una tarea difícil porque la mayoría de los socorristas son voluntarios y en algunos casos se llevaron los cuerpos de sus familiares a sus casas. A esto se suman las miles de personas, sobre todo mujeres y niños, que cuando comenzaron las explosiones abandonaron sus hogares y se encuentran en estado de shock.

Para localizarlas, la Cruz Roja nigeriana (CRN) anunció una campaña para reunir a las familias dispersas tras el desastre y dar apoyo a los cientos de niños que están al cuidado de voluntarios.

En tanto, muchos de los habitantes que regresaron a sus casas destruidas pidieron compensaciones económicas por los daños sufridos. Según testigos, Ikeja, el barrio donde se encontraba el arsenal incendiado, sufrió importantes daños materiales y más de mil personas perdieron su casa por los fragmentos de material bélico despedido en las explosiones.

Negligencia

A dos días de la tragedia, las críticas apuntan a la negligencia militar. Los nigerianos se preguntan por qué el ejército utilizaba un depósito de armas mal mantenido en una zona densamente poblada de una gran ciudad, para almacenar armas pesadas.

“Estas armas y bombas deberían estar lejos de los residentes”, indicó el intendente Tinubu, que fue el primero en culpar a los militares por el desastre. “Las fuerzas armadas son las responsables porque deberían retirar de Lagos el depósito de municiones”, agregó.

En una aparición televisiva el domingo por la noche, el general George Emdin, comandante de la guarnición de Ikeja, se excusó ante la población por lo que había ocurrido. “En nombre del ejército deseo pedirles disculpas”, dijo, y explicó que la explosión fue resultado de un accidente en “un viejo depósito de municiones con bombas de alto calibre”.

Por su parte, mientras el país comienza una semana de luto, el papa Juan Pablo II pidió a Dios “consuelo” para la población nigeriana.

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