Severa advertencia de Bush a Arafat

Lo exhortó a tomar "acciones concretas" contra Hamas y Jihad
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3 de diciembre de 2001  

WASHINGTON.- El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, calificó ayer los atentados de Jerusalén y Haifa como "actos de asesinato", instó a Yasser Arafat y otros gobernantes árabes a "tomar acciones concretas contra Hamas y la Jihad Islámica" y, a diferencia de otras veces, no exhortó a Israel a mostrar moderación.

En un clima modificado por completo por los ataques, Bush se reunió ayer con el primer ministro israelí, Ariel Sharon, de visita en Estados Unidos y ansioso por volver a su país, durante poco más de una hora.

Israel "tendrá que hacer lo necesario" para protegerse, dijo Dore Gold, asesor de Sharon. El primer ministro, que había pedido a Bush adelantar la reunión programada para hoy, eludió las preguntas cuando salía de la Casa Blanca y partió a Tel Aviv.

El presidente Bush, quien retornó de su residencia de descanso en Camp David para acudir al encuentro, dijo a su regreso: "Este es el momento en que los partidarios de la paz en el Medio Oriente deben ponerse de pie para combatir el terrorismo".

"Arafat debe hacer todo lo que está en su poder para hallar a los que asesinaron a israelíes inocentes y llevarlos a juicio", agregó.

Las primeras dudas

En esta ocasión, a diferencia de otras anteriores, Bush no exhortó a Israel a demostrar moderación. Según fuentes diplomáticas, Sharon pidió luz verde al presidente norteamericano para un ataque final contra Arafat. Incluso, el secretario de Estado, Colin Powell, dejó entrever que esta vez Washington no pondrá demasiados obstáculos a la represalia de Israel. "No diremos a Sharon cómo debe actuar", dijo Powell.

Además, por primera vez, la Casa Blanca manifestó ayer públicamente por primera vez sus dudas sobre Arafat. "No es un líder particularmente fuerte", dijo el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld.

Por su parte, Powell llamó por teléfono a Arafat luego de los atentados en Jerusalén, y le pidió que haga más por detener el terrorismo y por arrestar a los extremistas antes que puedan atacar, dijo el vocero Richard Boucher. El secretario de Estado sugirió que los ataques tenían el fin de socavar la autoridad de Arafat.

"Este también fue un ataque contra él, un ataque contra su autoridad, un ataque contra el liderazgo palestino, y fue un ataque que él no pudo controlar", dijo.

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