Severa advertencia de la Casa Blanca

Aludió al posible "aislamiento" del país.
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24 de octubre de 2000  

WASHINGTON.- La administración Clinton lamentó "profundamente" la decisión de Vladimiro Montesinos de regresar a Perú y, ante los rumores de que el ex jefe de Inteligencia podría promover un golpe de Estado, advirtió: "Cualquier movimiento que altere el orden constitucional conducirá al aislamiento de Perú".

César Gaviria, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), aseguró, por su parte, que la presencia de Montesinos en Perú "pone en peligro" el proceso para la recuperación plena de la democracia. Y anunció que hoy viajará a ese país para reunirse con Fujimori y la oposición.

Molesto con la decisión del presidente Alberto Fujimori de autorizar el regreso de su ex jefe de Inteligencia "como si eso fuera algo natural", Gaviria dijo que ya no hará ningún esfuerzo por encontrarle a éste un lugar de asilo.

"Estamos preocupados con esta novedad", dijo el vocero de la Casa Blanca, Jake Siewert, y admitió que los Estados Unidos quedaron desconcertados con la última jugada de Montesinos. "No sabemos por qué regresó ni cuáles son sus motivaciones", afirmó Siewert.

Los Estados Unidos fueron grandes promotores del asilo en Panamá de Montesinos, una figura controvertida que supo tener una relación fluida con la CIA, la central de Inteligencia.

Tanto en el marco de la OEA como en el nivel bilateral, diplomáticos norteamericanos de primer línea hicieron gestiones para que países clave de la región sumaran fuerzas para doblegar la resistencia que mostraban los panameños a recibir al ex jefe de Inteligencia de Alberto Fujimori.

Las elecciones

La lejanía de Montesinos de Perú iba a despejar el camino para que las fuerzas armadas se encolumnaran detrás del proceso para un nuevo llamado a elecciones, razonaban entonces en Washington. El plan falló.

Un vocero del Departamento de Estado afirmó ayer a La Nación que la administración Clinton "lamenta profundamente" la vuelta de Montesinos a Perú, porque cree que será "un factor que complicará" el llamado a nuevas elecciones.

También dijo que la expectativa de los Estados Unidos es que el ex jefe de Inteligencia "se comportará como un ciudadano común" en Perú y que "enfrentará consecuencias legales" si no lo hace.

En cuanto al plan de Fujimori de ampliar la amnistía para que cubra también las violaciones a los derechos humanos cometidas en Perú a partir de 1995, el vocero dijo que "no está claro" si alcanzará a Montesinos.

El ex jefe de Inteligencia está acusado, entre otros cargos, de haber ordenado los crímenes que cometió el llamado Grupo Colina, un escuadrón de la muerte que integraban miembros de ejército y del SIN, el servicio de Inteligencia que encabezaba en Perú.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que tiene varios casos que comprometen a Montesinos, recomendó el viernes último a los miembros de la OEA rechazar pedidos de asilo para presuntos autores de crímenes internacionales. También lo citó como "testigo hostil" para una causa que está en manos de la Corte Interamericana de Costa Rica.

Garantías de impunidad

Un diplomático norteamericano, que pidió reserva de su nombre, conjeturó que Montesinos podría estar buscando más garantías de que tendrá impunidad, porque la primera amenaza le salió bien: la Casa Blanca pareció creer que estaba frente a una amenaza de golpe de Estado y tramitó su salida a Panamá. Pero el gobierno panameño no le concedió el asilo formal, y además recibió la citación de la CIDH.

"Cuando el gobierno de Perú y la OEA le dieron garantías de inmunidad bajo la amenaza de un golpe, cometieron un error, porque si la extorsión funciona vuelven por más. Y ahora quieren más", dijo a La Nación Elliott Abrams, el ex encargado de América latina del Departamento de Estado.

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