Siguen la pista de una célula de Al-Qaeda con 60 miembros

Creen que fueron los autores de los ataques en la capital saudita
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15 de mayo de 2003  

NUEVA YORK (ANSA).- Los atentados terroristas del lunes último en Arabia Saudita habrían sido ejecutados por una unidad operativa de Al- Qaeda integrada por entre 50 y 60 miembros y liderada por un joven terrorista entrenado en los campos de Osama ben Laden en Afganistán, según datos obtenidos por la inteligencia norteamericana en las últimas horas.

Esta célula podría ser el primer regreso a la acción de los seguidores de Ben Laden. Sin embargo, por ahora el FBI sólo puede investigar a la distancia: sus expertos, que ya salieron de Estados Unidos, estaban anoche bloqueados en una base alemana a la espera de ser admitidos en Arabia Saudita.

Entre el temor a una inminente ola de ataques (se piensa en atentados en Medio Oriente, Asia o Africa) y rabia por la escasa colaboración saudita, las fuerzas antiterroristas de Estados Unidos buscan determinar si realmente entró en acción una nueva Al-Qaeda, distinta de la que actuó el 11 de septiembre de 2001, formada por células independientes y libres de actuar incluso sin autorización de los jefes históricos de la organización.

El hombre que Estados Unidos sospecha que está detrás de los ataques de Riad sería un ejemplo de esta nueva realidad: Khalid ben Muhammad al Jehani, de 29 años, un saudita que después de combatir en Bosnia y Chechenia se habría quedado hasta fines de 2001 en Afganistán, antes de volver con otros veteranos de Al-Qaeda y establecer una célula saudita.

El FBI lo había puesto en la lista de los buscados en enero de 2002, después de hallar en Afganistán un video que mostraba aspirantes a "mártires": allí se veía a Jehani acariciando y besando una Kalashnikov mientras sonreía.

Jehani es considerado el ex brazo derecho de Abd al Rahim al Nashiri, el presunto jefe de Al-Qaeda en el Golfo capturado por Estados Unidos en noviembre pasado.

El joven secuaz de Nashiri habría tomado su puesto y desde hace meses el FBI y la CIA advertían a Riad acerca de su peligrosidad, tal vez sobre la base de indicaciones recibidas durante los interrogatorios a Nashiri.

Advertencias

El 1° de este mes, Estados Unidos había advertido públicamente que había riesgo de atentados en la "fase final de planificación", como afirmaba una nota del Departamento de Estado.

Los sauditas reaccionaron cinco días después con una incursión en una casa cercana al barrio de los ataques, donde se hallaron armas y 360 kilos de explosivos.

En la casa estaban también los documentos de identidad de Jehani, que consiguió escapar a la captura junto con 18 compañeros.

Pese a la incursión y a las advertencias norteamericanas, los terroristas consiguieron atacar igualmente, y esto irritó a Estados Unidos, que tiene una difícil relación con Arabia Saudita en materia de lucha contra el terrorismo.

El embajador norteamericano en Riad, Robert Jordan, dijo que Estados Unidos había pedido mayor protección para los norteamericanos en Arabia Saudita: "Apenas supimos de esta amenaza en particular, nos pusimos en contacto con el gobierno saudita".

Jordan agregó que el refuerzo de las medidas de seguridad había sido pedido "en varias ocasiones" y con insistencia. "Seguimos trabajando con los sauditas -dijo el embajador-, pero en ocasión de este trágico evento no garantizaron la seguridad adicional que habíamos pedido."

La desconfianza de los investigadores norteamericanos frente a los sauditas data de hace tiempo, cuando se produjo en 1996 un atentado contra el complejo Khobar Towers, de Arabia Saudita, que provocó la muerte de 19 militares estadounidenses.

El FBI no consiguió investigar sobre el terreno mismo en esa ocasión, y con el pasar de los años siguió acusando a Riad de escasa colaboración, incluso después de los ataques del 11 de septiembre, llevados a cabo por 19 terroristas suicidas (15 de los cuales tenían pasaporte saudita).

La dificultad de las relaciones entre ambos países parece no haber sido superada.

El equipo del FBI que salió el martes de Estados Unidos para investigar el atentado en Riad quedó bloqueado en una base de Alemania, aparentemente porque las autoridades sauditas demoraron la entrega de visas.

También en este caso la Casa Blanca intentó minimizar la situación al asegurar que se trataba de problemas organizativos que deberían ser resueltos en las próximas horas.

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