Sin Salvini, Italia llega a un acuerdo con países de la UE sobre migrantes

Pactó con Francia, Alemania, Malta y Finlandia un mecanismo de repartición de los socorridos en el mar Mediterráneo
Luisa Corradini
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24 de septiembre de 2019  

PARÍS.- Alemania, Francia, Malta, Italia y Finlandia acordaron ayer en La Valette un mecanismo de repartición automática de migrantes socorridos en el Mediterráneo central que desembarquen en Malta o en Italia.

Los detalles del texto, calificado de "base de acuerdo" por esos cinco países de la Unión Europea (UE), no fueron dados a conocer, pues primero deben ser sometidos a la aprobación del resto de los miembros del bloque en el marco de una cumbre europea, prevista para el 8 de octubre en Luxemburgo. No obstante, según fuentes europeas concordantes, cada uno de los cinco países se habría comprometido a acoger proporciones idénticas de los futuros arribos.

El dispositivo acordado pretende poner fin a las negociaciones caso por caso que se producen cada vez que se realiza un salvataje en el Mediterráneo. El último de ellos concluyó con el desembarco de 82 personas en la isla italiana de Lampedusa el 14 de septiembre.

Reclamado con insistencia por las autoridades italianas, que regularmente acusan a sus socios de no apoyarlas desde que comenzó la crisis migratoria, ese mecanismo debería ser temporario, a la espera de una renegociación del acuerdo de Dublín, que establece la obligación del tratamiento de solicitudes de asilo al país de arribo. Una regla juzgada injusta por los países a los que la geografía coloca en primera línea, como Italia, Grecia, España y Malta.

Propuesto por varios países, sobre todo por Francia y Alemania, y coordinado por la Comisión Europea desde Bruselas, el nuevo sistema debe "garantizar a Italia o a Malta que sus socios se harán rápidamente cargo de los migrantes" y que podrán contar con una "organización más sólida y eficaz", declaró el presidente francés, Emmanuel Macron, durante un reciente viaje a Roma.

Francia e Italia defenderán dentro de la UE, a partir de ahora, "una posición común para que todos los países participen de una forma u otra" en el recibimiento "o bien se vean penalizados financieramente", agregó Macron. En la mira están los países bálticos, así como el llamado grupo de Visegrado (Hungría, Polonia, República Checa y Eslovaquia), conocido por su hostilidad a una repartición equilibrada de migrantes.

La operación "reconciliación" entre Italia y Francia parece haber dado sus frutos. En su visita a la capital italiana, el 19 de septiembre, el presidente francés se reunió con Giuseppe Conte, jefe del flamante gobierno de coalición (Movimiento 5 Estrellas y Partido Democrático). Ambos dirigentes hicieron todo lo posible para manifestar una colaboración recuperada y dejar atrás las agitadas relaciones de la era de Matteo Salvini, el ex hombre fuerte del anterior equipo gubernamental italiano.

"¿Y qué mejor para simbolizar esa unidad recuperada que un acuerdo común sobre la cuestión migratoria, tenaz manzana de discordia de ambos lados de los Alpes?", analiza Jean-Dominique Giuliani, presidente de la Fundación Robert Schuman.

Con el nuevo gobierno italiano, Roma volvió a abrir sus puertos, que Salvini había cerrado a los navíos de salvataje: "Debemos hacer desaparecer el tema de la inmigración de la propaganda antieuropea", afirmó Conte.

Aunque no existen detalles precisos, se sabe que solo los países voluntarios integrarán el nuevo sistema y que este solo concernirá los migrantes que lleguen por el mar. Se ignora, sin embargo, cómo funcionará la selección entre las personas elegibles para el derecho de asilo y aquellos migrantes considerados "económicos" que no pueden permanecer en Europa.

También debe ser precisada la noción de "puerto seguro más cercano", prevista por el derecho marítimo internacional. Italia defiende el principio de una "rotación" de puertos de acogida (que incluiría Marsella en Francia, por ejemplo) para aliviar a los países del sur de Europa. París manifiesta sus reticencias.

El comisario europeo para la Inmigración, Dimitris Avramopoulos, se mostró confiado.

"Hoy nos concentramos en el Mediterráneo central. Pero sabemos que existen situaciones similares en otros sectores del Mediterráneo", reconoció durante una conferencia de prensa en La Valette.

Para Avramopoulos, ha llegado la hora de que la UE tome decisiones políticas. "Eso significa que debe haber una solución política en nombre de todos los Estados del bloque", precisó.

Según Giuliani, un acuerdo que se limite a los migrantes socorridos en el Mediterráneo central sería percibido como injusto por los otros países de llegada ubicados en las otras dos rutas: el Mediterráneo occidental (España) y oriental (Grecia).

"La propaganda populista de Salvini ocultó la verdad. Pero, contrariamente a lo que sucedió desde 2011, la ruta del Mediterráneo central fue la menos afectada por las llegadas de irregulares en 2019", afirma.

En efecto, de los 67.000 migrantes que llegaron a Europa desde comienzos de 2019, solo 13% desembarcó en Italia o Malta, contra 57% en Grecia y 29% en España.

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