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Sirios refugiados en Uruguay piden irse, incluso a su país en guerra

Piden ayuda para irse, porque dicen que “allá en Siria todo está muy barato, pero acá el país (es) muy caro”

7 de abril de 2017  • 16:47

MONTEVIDEO. Mientras Siria se debate entre el presunto ataque químico del régimen de Bashar al-Assad, y la lluvia de misiles Tomahawk del gobierno norteamericano, familias de sirios acampan en la principal plaza del Uruguay, con el reclamo de aval para abandonar este país y buscar nuevo destino, incluso su país de origen.

En el peor momento de Siria, las familias que fueron traídas por acción de refugio ofrecido por el entonces presidente José Mujica, sostienen que el gobierno no cumplió con lo que le prometieron para llegar al Uruguay. “Extrañamos mucho a Siria; nuestros abuelos están en Aleppo, y están bien”, declaró Fátima, la hija mayor del matrimonio que pide que los dejen irse de Montevideo.

Instalaron dos carpas en los jardines de la Plaza Independencia, y piden ayuda para irse, porque dicen que “allá en Siria todo está muy barato, pero acá el país (es) muy caro”.

La imagen es fuerte para un país que se jacta de vivir el período de mayor crecimiento económico de la historia.

“Nos cansamos, queremos irnos del país” dijo una de las sirias que está en la protesta.

Los niños van a un quiosco que está frente a la puerta de la Ciudadela, entrada antigua a lo que fue la ciudad colonial, y con unas monedas cuentan lo que puede comprar para comer.

Para el gobierno de Vázquez, este caso es otro de los heredados de “Pepe” Mujica en los que consideran que no hubo un correcto manejo, como el de los ex presos de Guantanamo.

Ahora los sirios quedan en una especie de trampa de la que no pueden salir, porque no es fácil que un país otorgue visa a ciudadanos sirios. Las autoridades aseguran que les pagan la mensualidad correspondiente y que han tenido ayuda para encontrar trabajo para los mayores, y que se les ha asegurado educación a los niños y salud a todos.

En octubre de 2014, a pocos días de las elecciones nacionales, llegaron las cinco familias, de 42 integrantes y fueron recibidos con características de festejo. El gobierno de Mujica había establecido un primer lugar de residencia y alguna gente los esperaban con banderas y carteles de bienvenida.

Al poco tiempo comenzaron los problemas, con algunas denuncias de violencia familiar y con la disconformidad de los sirios sobre las condiciones de vida.

En setiembre de 2015, varias familias acamparon frente a la Casa de Gobierno para irse del Uruguay. "No quiero plata, no quiero nada más que volver al Líbano o a Siria. Acá nos vamos a quedar hasta que nos lleven al aeropuerto", declaró entonces, uno de los jefes de familia, Maher Aldees.

Pero luego los convencieron de volver al interior del país con la promesa de ayudarlos, pero también con la aclaración de que el gobierno uruguayo no tiene incidencia en la voluntad de otros países, de recibirlos.

Ahora han vuelto con sus carpas frente a la sede del Poder Ejecutivo y aclaran que ni tienen para el boleto de ómnibus de vuelta a su casa en Uruguay. Se quieren ir. Incluso a Siria, a ese país que está en guerra.

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