Su casa en Miami, igual que un set de filmación

Guardia las 24 horas: los exiliados cubanos permanecen frente a la casa de los tíos abuelos de Elián, al igual que decenas de periodistas.
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31 de marzo de 2000  

MIAMI (De nuestra corresponsal).- Elián sólo respondía con un movimiento de sus manitos. El tío abuelo lo había llevado hasta la puerta de la casa para que escuchara a la gente gritar: "Elián, ¿qué tu quieres? ¡Habla!; Elián, mi amigo, el exilio está contigo; Elián, quédate conmigo". Había más de 30 cámaras de televisión registrando el saludo.

La cuadra donde vive Elián en el barrio de la Pequeña Habana tiene vallas en cada esquina y parece un set de filmación. Las cámaras están apostadas, debajo de cuatro toldos, en la vereda de enfrente de la casa humilde de Lázaro González.

Mary Gills no necesita mirar televisión. Las ventanas de su cuarto dan al jardín donde está la hamaca y el tobogán para Elián. "Lo miro jugar todos los días, lo tratan de maravillas, yo no quiero que se vaya", dice Gills, una mujer jubilada de 83 años con la voz quebrada.

La manzana está tomada por los camiones con antenas satelitales, pero a Gills no le molesta.

Moisés Del Vall, un hombre imponente que se presenta como "el encargado de seguridad de la familia", sale de vez en cuando para mantener a todos informados sobre la última novedad del caso. "Lo van a tener que venir a buscar aquí, porque nadie se los va a entregar", los arenga Del Vall. "Para llevarse al niño nos van a tener que matar a nosotros", dice por su parte Fernando Suárez, que todos los días se queda una cuantas horas junto a su mujer detrás de la valla que separa a los manifestantes de los periodistas.

Para los exiliados cubanos, Elián es el símbolo de su pelea con Fidel Castro, una figura política de apenas 6 años a la que también le encuentran un significado religioso. Muchos juran haber visto apariciones de la Virgen María en los lugares que frecuenta el niño.

Milagros

"Este chico estuvo dos semanas en el mar, todo el mundo llega achicharrado, pero él estaba intacto, los delfines lo protegieron de los tiburones, fue un milagro", dice Arturo Rodríguez mientras observa el saludo de Elián.

Un artista de la Pequeña Habana suele exponer ahí un cuadro de Elián rodeado por delfines que lo llevan hacia Dios. La versión oficial de la página de Internet para mantener al niño en Miami (www.libertyforelian.org) es que los delfines lo salvaron, y la teoría tomó más fuerza cuando el niño, en la entrevista a la que lo expusieron sus parientes, los dibujó a su lado en el mar.

"¿Qué tal si papá viene a Miami?", le preguntó dos veces la periodista Diane Sawyer. "¿Y si tu prima va con vos a Cuba?", probó después. "¿Y si todos viven juntos en Miami?", fue la tercera opción que le presentó, hasta que Elián dijo por televisión que no quería volver a Cuba.

El tío abuelo y todos los que manifiestan en la puerta de su casa quieren que Elián diga lo mismo delante de un juez.

"¡Habla Elián!, ¡Habla Elián!", le gritan cada vez que el niño asoma por el frente o en el jardín de la casa.

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