Sueño, mala comida y gérmenes, un combo letal de las campañas

El intenso ritmo suele afectar la salud de candidatos y colaboradores
S. Holland
E. Stephenson
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14 de septiembre de 2016  

La candidata a presidente de Estados Unidos, Hillary Clinton
La candidata a presidente de Estados Unidos, Hillary Clinton Fuente: EFE

WASHINGTON.- El principio de neumonía de Hillary Clinton sirvió para esclarecer un problema poco tomado en cuenta por los votantes norteamericanos: las jornadas interminables, el poco sueño, los viajes a través del país, la mala alimentación y bebes a los que hay que besar son garantía de problemas de salud para los candidatos presidenciales y sus colaboradores de campaña.

Evitar virus y otras dolencias es casi imposible para gente que pasa meses confinada en aviones y ómnibus de campaña. Brooke Buchanan, ex secretaria de prensa del candidato presidencial republicano John McCain en 2008, recuerda haber tenido que abandonar un acto de campaña en Carolina del Sur para ir de urgencia a una guardia de hospital: le diagnosticaron una enfermedad respiratoria y dos infecciones en los oídos.

"A veces hay que apechugar como un soldado y seguir adelante, hasta que llega el punto en el que uno mismo se convierte en un problema para la campaña -dice Buchanan-. Al día siguiente estaba de nuevo en carrera, llena de antibióticos."

Anteayer, los seguidores de Hillary temían que el susto médico que sufrió la candidata demócrata alimente teorías conspirativas sobre su salud. Pero los veteranos de la política, ya sean demócratas o republicanos, dicen que las enfermedades son una parte indeseada pero inevitable de la vida de campaña.

Alice Stewart, asesora de alto rango del ex precandidato presidencial Ted Cruz durante las primarias republicanas, a principios de este año, recuerda sus accesos de tos durante las conferencias de prensa del senador Cruz, justamente cuando era ella la encargada de grabarlos. Stewart dice que el avión de campaña era "un verdadero caldo de cultivo de gérmenes". "Una le mete para adelante. Cuando estás en campaña, no podés subirte al auto y volverte a tu casa", dice Stewart.

En las últimas semanas, varios empleados del comando de campaña de Hillary en Brooklyn cayeron enfermos y recibieron tratamiento médico, según informó uno de los colaboradores.

Steve Simpson, neumonólogo de la Universidad de Kansas, dice que los candidatos son especialmente vulnerables a las enfermedades. "El paciente promedio, si se lo puede permitir, se toma una semana para recuperarse antes de retomar sus actividades a pleno", dice Simpson. "¿Cómo pedirle eso a un candidato a la presidencia?"

En agosto de 2008, días antes de la convención nacional del Partido Demócrata, el entonces candidato a presidente Barack Obama se resfrió. En un video posteado en YouTube puede vérselo estornudar durante un acto de campaña. "Por eso siempre tengo mi pañuelo", dijo entonces el ahora presidente.

"Todos los candidatos y todos sus colaboradores se enferman, pero simplemente no se toman días libres -dice el ex asesor de Obama Dan Pfeiffer-. Uno se prepara tomando megadosis de vitamina C y trata de dormir bien, pero es una batalla perdida."

El adversario de Obama en 2008, el senador McCain, a veces viajaba con un médico, Steve Schmidt, que era el jefe de campaña del candidato republicano. "Trabajar en la Casa Blanca o en una campaña presidencial es lo más parecido que existe a salir de gira con Elvis Presley, por la cantidad de pastillas que uno ve pasar -dice Schmidt-. Siempre teníamos un bolso enorme repleto de todos los antibióticos y antigripales imaginables: no faltaba nada."

El ex candidato presidencial republicano Mitt Romney incubó una infección respiratoria días antes de tener que dar su discurso de aceptación de la candidatura en la convención nacional republicana de Tampa, en 2012. "Lo que nos aterraba era que directamente no pudiese hablar -dice Stuart Stevens, alto asesor de campaña de Romney-. El médico te indica reposo, pero es impensable. No hay tiempo." El ritmo agotador de la campaña hizo que el propio Stevens desarrollara neumonía.

Alimentación

La mala alimentación es otro de los avatares de cualquier campaña. En los aviones de campaña cunde la comida chatarra, y los candidatos participan de eventos donde sirven frituras, salchichas y otros hipercalóricos.

Romney, que también compitió por la candidatura presidencial en 2008, solía sacarle el queso a la pizza y la piel al pollo para reducir su ingesta de grasas, según recuerda su ex vocero, Ryan Williams: "No es comida saludable, es comida de campaña (...) La mayoría de los colaboradores termina la campaña con cinco o diez kilos más".

Trump es famoso por su miedo a los gérmenes, llamado misofobia, y no hay evidencia de que se haya enfermado. Es un orgulloso consumidor de comida rápida, y una vez hasta tuiteó una foto con un balde de pollo frito entre sus piernas, a bordo de su avión privado.

Velada crítica del FMI a Trump

  • La directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, criticó hoy a los políticos que prometen "ser duros" con los socios comerciales extranjeros, en un poco velado ataque al candidato republicano a la Casa Blanca, Donald Trump, quien defiende recetas proteccionistas.
  • "Hay un creciente riesgo de que los políticos que buscan ocupar un cargo prometan «ser duros» con socios comerciales a través de tarifas punitivas u otras restricciones comerciales", afirmó Lagarde en su discurso en el Foro Global de Toronto, en el que evitó citar el nombre del magnate inmobiliario, que propuso gravar las mercaderías chinas y denunció el acuerdo de libre comercio de Estados Unidos con México y Canadá.
  • La ex ministra de Economía de Francia en el gobierno de Nicolas Sarkozy remarcó que "la historia claramente nos dice que cerrar las fronteras e incrementar el proteccionismo no es la manera de actuar", ya que todos "los países que han intentado esta senda han fracasado".

Traducción de Jaime Arrambide

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