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Tensión en Paraguay por una protesta

Son campesinos que iban a reclamar contra el gobierno de González Macchi.
Jorge Elías
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28 de marzo de 2000  

Poco antes de que comenzara ayer una protesta contra el gobierno de Paraguay, dos campesinos resultaron heridos de bala y otros tantos fueron golpeados y detenidos en Santa Rosa del Aguaray, a 400 kilómetros de Asunción. "Esto es un descontrol", esgrimió a La Nación el diputado Luis Villamayor, identificado con Lino Oviedo, prófugo desde que burló el asilo del que gozaba en la Argentina.

Los disparos y los golpes contra los campesinos confirmaron las presunciones sobre una eventual represión de la policía a la que iban a exponerse quienes marcharan hacia Asunción, convulsionada desde el viernes por una concentración en contra del gobierno, en la cual el presidente, Luis González Macchi, recibió una pedrada en la frente.

Todo contribuye al caos. Y, cual aporte a la confusión general, Oviedo desmintió que hubiera sido detenido en nuestro país: "Si me van a capturar, cosa que dificulto, me van a encontrar aquí, en Paraguay -dijo en una entrevista telefónica con el diario abc-. No me van a encontrar en la Argentina ni en otro país. Desde el 9 de diciembre de 1999, a las seis de la mañana, no me he movido de Paraguay".

Que detrás de las protestas rurales esté Oviedo es una posibilidad, según deslizaron fuentes gubernamentales, pero ello no significa, en principio, que conserve el predicamento previo al asilo convenido en la Argentina por el gobierno de Carlos Menem con sus pares de Brasil y de los Estados Unidos.

"Oviedo tiene más votos que botas -replicó Hermes Rafael Saguier, abogado de extracción liberal, entre cuyos clientes figuran varios oficiales, en un diálogo con La Nación -. Esto quiere decir que maneja más estructuras civiles que militares."

El gobierno de González Macchi, surgido del magnicidio de Argaña, el 23 de marzo de 1999, quiso contrarrestar los reclamos de campesinos, sindicalistas e intelectuales, el viernes, con un acto que realizó el domingo en Coronel Oviedo. Fue un espaldarazo del Partido Colorado, en realidad, vitalicio después de más de medio siglo en el poder.

"Cómo me van a encontrar"

Oviedo, tildado de autor intelectual del crimen de Argaña y de la muerte de siete jóvenes que reclamaban por la democracia, hace un año, retrucó desde la clandestinidad una información tan oportuna como curiosa, difundida por radios de Asunción, sobre su detención en la frontera argentina, en donde, según indicó a La Nación el hijo mayor del vicepresidente asesinado y precandidato a sucederlo, Félix Argaña, podría estar oculto: "Cómo me van a encontrar estos inútiles si no mandan ni por ellos mismos", bramó.

La deuda de Oviedo con la justicia paraguaya no está directamente vinculada con el crimen de Argaña, sobre el cual existen presunciones acerca de su autoría intelectual, sino con un intento de golpe contra el ex presidente Juan Carlos Wasmosy, en abril de 1996, por el cual fue condenado a 10 años de prisión. Sus zigzags en la clandestinidad sólo contribuyen a la incertidumbre política y económica.

"Si el caradura de González Macchi tiene un poco de vergüenza, este lunes (por ayer) tiene que presentar su renuncia", señaló Oviedo.

De los reclamos, sin embargo, se hizo eco hasta la Conferencia Episcopal Paraguaya: demandó un nuevo orden social y, quid de la cuestión, abogó por una lucha tenaz contra la corrupción y la impunidad.

La duda es el futuro. Ya no abril (internas coloradas)o agosto (elección del vicepresidente), sino dentro de un par de días. En especial, por los enfrentamientos de ayer (un campesino recibió un balazo en la cabeza). Terrible revival , un año después, de una herida que se obstina en no cicatrizar.

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