Tensión entre China y EE.UU. por otro ciberataque a Google

Hackers chinos habrían accedido a las cuentas Gmail de funcionarios norteamericanos
Silvia Pisani
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3 de junio de 2011  

WASHINGTON.- Nadie sabe muy bien cómo son los ejércitos, los blancos o las estrategias de ataque.

Pero con el correr de los días, crecen aquí las sospechas de que la ciberguerra ha comenzado y de que el enemigo, cualquiera que sea su rostro, acecha en algún lado. Aunque la trinchera quede oculta bajo un -hasta ahora, aparentemente inofensivo- teclado de computadora.

"Este es un hecho grave y lo estamos investigando", advirtió ayer la secretaria de Estado, Hillary Clinton. El incidente que enturbió el ánimo de la diplomacia norteamericana se refiere a la denuncia de la empresa Google sobre un ataque de piratas informáticos, "probablemente de China", que intentaron "acceder a cuentas de importantes funcionarios" en su servicio de correo electrónico Gmail.

"Esperamos que el gobierno chino ofrezca una explicación", dijo Clinton en un comunicado. Desde Pekín, Hong Lei, un vocero de la cancillería china, rechazó de inmediato las acusaciones, que tildó de "inaceptables e infundadas".

La Casa Blanca corroboró el diagnóstico con la confirmación de que el FBI estaba trabajando ya "en una masiva investigación" de lo ocurrido, de acuerdo con expresiones del vocero presidencial, Jay Carney.

Tan grave fue calificado el asunto como para merecer que el presidente Barack Obama no sólo esté al tanto de lo ocurrido, sino que "reciba periódicamente actualizaciones" sobre el conflicto, según se indicó.

"Como en todas las intromisiones, hemos puesto en marcha un enfoque global con la agencia apropiada a la cabeza. En este caso, el FBI está coordinando la respuesta", añadió Carney al ser consultado.

No sólo se trata de un episodio que las autoridades locales consideran "serio", sino que, además, no es aislado. Días atrás, otro hacker intentó colarse en la red de computadoras de las empresas Sony y Lockheed Martin, considerada, esta última, la principal fabricante de armamento de este país. "Nunca olvidamos para quién trabajamos", es el lema de esa empresa, cuyos empleados viven sometidos a estrictas condiciones de seguridad.

En otra señal del desafío que implica, Sony anunció ayer que sufrió otro ataque de hackers, que se apropiaron de más de un millón de claves de acceso, direcciones de correo electrónico y otros datos personales. El ataque a Sony se produce después del que tuvo lugar en abril pasado contra la red de PlayStation de la firma, cuando fueron sustraídos datos de alrededor de 77 millones de cuentas.

Una ofensiva

En el caso de Google, en un primer momento el intento formal de las autoridades fue minimizar los incidentes, pero, aun así, por lo bajo, hubo quien deslizó la sospecha de que hubiera agentes de China, Rusia o "de alguna otra potencia extranjera" detrás de lo ocurrido.

Lo cierto es que, ahora, a la luz del nuevo episodio, el asunto volvió a cobrar fuerza y a dar oxígeno a las hipótesis que intuyen la posibilidad de ofensivas seriamente planificadas.

Indignado, el gobierno chino reaccionó con una rotunda negativa a cargos que, en realidad, no se le formularon de modo categórico. "Es inaceptable que se nos atribuya alguna responsabilidad", insistieron sus autoridades. "Los ataques informáticos son un problema internacional del que China también es víctima. Las acusaciones de los supuestos ataques son totalmente infundadas y tienen motivos ocultos", manifestó Hong.

El incidente tiene toda la carga como para reavivar la siempre latente desconfianza entre Washington y Pekín. Lo que Google denunció fue un "plan de robo de contraseñas de cientos de correos electrónicos de Gmail de importantes funcionarios de Estados Unidos; de activistas políticos chinos, de funcionarios de diversos países asiáticos (especialmente de Corea del Sur), de personal militar y de periodistas".

El gigante informático explicó que "detectó y desbarató la campaña" que, según dijo, había sido lanzada "aparentemente, desde la ciudad china de Jinan", sede de un instituto informático con vínculos con el Ejército Popular de Liberación del país asiático.

Fuentes oficiales confirmaron en Washington que no sólo el FBI investiga el caso, sino que también el Departamento de Seguridad Nacional tomó cartas en el asunto.

Lo más llamativo es que, al parecer, los piratas informáticos apelaron a un truco más viejo que el cuento del tío. Un mecanismo al que los estudiosos del tema definen como phishing y que consiste en burlar la casilla del blanco elegido haciéndose pasar por alguien de confianza. Una vez bajadas las defensas -o flanqueada la puerta de acceso a la computadora- el intruso busca la información que desea incautar, la identifica y la recoge.

Los medios locales repetían ayer mensajes de alerta sobre el riesgo de este conflicto. "La ciberguerra es el próximo nuevo desafío para la seguridad nacional", comentó a La Nacion Lawrence Husick, experto en la materia en el Instituto para las Relaciones Internacionales (FPRI).

Otros, en cambio, consideraron que era un gran día para lanzar la comercialización de programas antivirus. Dos visiones que, en todo caso, no resultaron antitéticas.

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