Terremoto en España tras el desplome del PP

Perdió la mayoría en las grandes ciudades; fuerte avance territorial de Podemos
Martín Rodríguez Yebra
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25 de mayo de 2015  

MADRID.- Fue casi un terremoto. La noche electoral más excitante de la era democrática en España arrojó un desastre en las urnas para el gobierno del Partido Popular (PP) y la impactante irrupción de dos activistas de izquierda, apoyadas por Podemos, que podrán gobernar las dos principales ciudades del país, Madrid y Barcelona.

Un escrutinio dramático definía esta madrugada el reparto de poder en los 8122 municipios españoles y en 13 de las 17 regiones. Los resultados dibujan un escenario político radicalmente nuevo: fragmentación extrema, gobiernos sin mayorías en todas partes y la mínima cuota de votos de la historia para el bipartidismo conservador-socialista.

El PP ha sufrido una sangría electoral sin precedente.

Perdió 2,5 millones de votos a nivel nacional respecto de 2011 y veía derrumbarse su enorme estructura de poder territorial. El presidente Mariano Rajoy sale herido de gravedad cuando faltan seis meses para las elecciones presidenciales.

El ambiente fúnebre en la sede del PP contrastaba con la fiesta en los búnkeres de Podemos. Las grandes estrellas de la noche resultaron Ada Colau, futura alcaldesa de Barcelona, y Manuela Carmena, que terminó segunda en el municipio de Madrid y quedó en condiciones de desbancar a los conservadores de su mayor bastión político.

Las dos mujeres son el símbolo de una era. Colau, de 41 años, saltó a la fama como líder de la resistencia callejera contra los desalojos durante la crisis económica. Importó a España el método argentino de los "escraches" contra banqueros y políticos. El año pasado fundó un partido, articuló un frente de izquierda en Barcelona y se alió con Podemos.

Ayer obtuvo 25,2% de los votos y superó por tres puntos al actual alcalde, Xavier Trias, del nacionalista Convergència i Unió (CiU). Su triunfo significa un golpe durísimo para el proyecto independentista del presidente catalán, Artur Mas. "La gente común, los que nunca tuvimos poder, teníamos una oportunidad histórica y la hemos aprovechado", dijo anoche Colau, entre lágrimas.

Carmena, una jueza jubilada de 71 años, encabezó la coalición Ahora Madrid, que durante la campaña tuvo el apoyo activo del líder de Podemos, Pablo Iglesias. Terminó segunda para el ayuntamiento (32,1%), a pocas décimas de Esperanza Aguirre, uno de los mayores símbolos del PP. Se descontaba anoche que el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) le dará a Carmena el apoyo que le falta para gobernar la ciudad.

"Es una noche mágica. España apunta al cambio: esto es irreversible y asumimos el desafío de ganar las elecciones generales en noviembre", celebró Iglesias a medianoche en un búnker desbordante a pasos de la estación de Atocha.

La "toma de Madrid" revitaliza al líder de Podemos después de tres meses de caída en las encuestas y tensiones internas por la orientación ideológica del partido.

Si hacía falta otro impacto para la política tradicional lo dio la tercera ciudad del país, Valencia. Allí el PP quedaba al borde del precipicio después de mandar con mayorías absolutas durante 24 años. Joan Ribó, dirigente del movimiento nacionalista-ecologista Compromís, quedó una banca por detrás de la actual alcaldesa, Rita Barberá, y se propone echarla del poder mediante un pacto con Podemos y otras fuerzas de izquierda.

Sin grandes festejos, el PSOE respiraba aliviado. Más por el naufragio del PP que por su propia cosecha. Los socialistas retuvieron casi todo el caudal de votos de su pésima elección de 2011, recuperaron municipios importantes, como Sevilla, y les arrebataban a los conservadores el gobierno regional de Extremadura.

En la suma total de votos municipales, el PP quedó primero con el 26,9% (11 puntos menos que hace cuatro años), seguido por el PSOE, con el 25,1% (2,6% menos).

Podemos no se presentó con su marca en los municipios y anotó frentes con nombres de fantasía sólo en los grandes centros urbanos. Además de sus éxitos en Barcelona y Madrid, quedó posicionado para gobernar capitales de provincia como Zaragoza y Cádiz. A nivel regional, entraron en casi todos los parlamentos por detrás de los dos partidos tradicionales.

Los emergentes liberales de Ciudadanos se quedaron también con una porción de poder en casi todas las regiones y en los ayuntamientos de las grandes ciudades. Su aparición explica en gran medida la noche de horror del PP.

Rajoy esperaba un vuelco electoral basado en su discurso optimista sostenido en la tibia recuperación económica. Las encuestas le auguraban dificultades. Todo fue para peor. El pésimo resultado en Madrid condiciona su futuro como jefe del PP y podría ser una losa para su proyecto de reelección. Él fue el responsable de elegir a Esperanza Aguirre como candidata a alcaldesa porque creyó que era la única que podía garantizar un triunfo claro.

El efecto fue el contrario. El rechazo que genera la figura de Aguirre, la polémica "lideresa del PP madrileño", pareció unificar el voto en quien parecía más cerca de vencerla. En 2011 los conservadores obtuvieron 49,7% en la capital. Ayer bajaron a 34%, dos puntos y un concejal por encima de Carmena, pero sin posibilidades de pacto a la vista.

El triunfo en el gobierno regional de Madrid no alcanzaba como consuelo. Lo hizo sin mayoría y le queda un calvario para formar gobierno. El PSOE obtuvo un buen segundo lugar y podría aliarse con Podemos para quitarle la Comunidad. O forzar un bloqueo que obligue a nuevas elecciones.

En la sede del PP, en la calle Génova, la primera señal del drama fue que nadie montó el balcón de los grandes festejos. Rajoy llegó allí para seguir los resultados en su despacho. Decidió no dar la cara. Aguirre habló en su lugar. "El PP ha vuelto a ser el partido más votado en el país y en Madrid", anunció, con rostro descompuesto. "Hemos recibido el mensaje de la gente. Seguiré representándoles sea o no la alcaldesa", dijo.

El saldo podría empeorar cuando se empiecen a armar los rompecabezas del nuevo poder. De las 10 principales ciudades del país gobernaba en siete. Ahora podría retener sólo Málaga, Murcia, Mallorca y Las Palmas, aunque en ninguna de ellas tenía mayoría. De los 13 gobiernos regionales puso en juego 10. Aunque en todos ellos seguía como primera fuerza, en ninguno de ellos conseguía la mayoría que le asegura seguir al mando, al cierre de esta elección. Puede quedarse sin nada.

Ganadores y perdedores

La izquierda radical emerge como la gran triunfadora

Partido Popular

El partido gobernante perdió 2,5 millones de votos respecto de los comicios de 2011. Además, de las 10 principales ciudades del país, la fuerza gobernaba en siete. Podría retener sólo Málaga, Murcia, Mallorca y Las Palmas, aunque en ninguna tenía mayoría

PSOE

Después de unas pésimas elecciones en 2011, los socialistas retuvieron casi todo el caudal de votos de aquel año, recuperaron municipios importantes, como Sevilla, y les arrebataban a los conservadores el gobierno regional de Extremadura

Podemos

La agrupación populista, además de sus éxitos en Barcelona y Madrid, podría gobernar capitales de provincia como Zaragoza y Cádiz. En el orden regional, sus representantes entraron en casi todos los parlamentos por detrás de los socialistas y populares

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