Toda Rusia está de luto por la tragedia

El presidente se trasladó a la zona donde se hundió el Kursk y se encontró con los familiares de los 118 marinos muertos
El presidente se trasladó a la zona donde se hundió el Kursk y se encontró con los familiares de los 118 marinos muertos
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23 de agosto de 2000  

MURMANSK, Rusia.- Tras el reconocimiento oficial de que los 118 marinos del submarino nuclear Kursk están muertos, el presidente Vladimir Putin voló ayer al Artico para dar por fin la cara y afrontar la ira de los familiares, mientras que decretó hoy día de duelo nacional.

Putin viajó a la ciudad de Murmansk, en la costa del mar de Barents, diez días después de la tragedia, para asistir a las honras fúnebres e intentar consolar a los cerca de 500 familiares de las víctimas que desde hace días esperaban allí información de las autoridades.

El jefe del Estado y comandante supremo de las fuerzas armadas ha sido blanco de las críticas de la sociedad rusa por su pasividad durante la tragedia, ya que ni siquiera canceló sus vacaciones en el mar Negro.

El diario Moskovski Komsomolets acuñó la expresión "Kurskgate de Putin" para subrayar la extraña actitud del presidente.

En un decreto antes de partir, Putin estableció para hoy día de duelo nacional, con banderas a media asta por la muerte de los 118 tripulantes del Kursk, sepultados a 107 metros en su submarino que, al parecer, seguirá bajo el mar por mucho tiempo más.

En medio de un fuerte despliegue de agentes de seguridad por toda la zona ártica, Putin se trasladó luego a Severomorsk, principal base de la Flota del Norte, donde se reunió con el mando naval y recibió un informe del comandante de la armada, Vladimir Kuroyedov. Un helicóptero llevó al presidente y a su comitiva a Vidiayevo, base a la que estaba adscrito el Kursk y que en estos días se ha convertido en epicentro de angustia y dolor al albergar a los parientes de los marinos muertos.

Rodeado de psicólogos

En previsión de probables incidentes durante el encuentro, las autoridades movilizaron a decenas de psicólogos para aplacar la "extrema agresividad" de los familiares, que acusan a las autoridades de haber "traicionado" a sus seres queridos.

"¿Cuándo los tendremos, vivos o muertos? Respóndame como presidente", lo increpó una mujer. "Responderé lo que sé", dijo Putin, y agregó: "Me duele el corazón, aunque sus corazones duelan aún más".

Otra mujer señaló que "es mucho más fácil decretar duelo oficial y olvidarse de todo al día siguiente, pero el dolor nuestro permanecerá para siempre. ¿Quién devolverá a mis hijos su padre?", se preguntó.

Hoy, con motivo del día de duelo, Putin tiene previsto desplazarse al crucero Pedro El Grande, en la zona del naufragio, con los familiares. Pero muchos de ellos se niegan a participar de los actos y exigen que los cuerpos de los marinos sean recuperados.

"Hay que recuperar los cuerpos y enterrarlos antes de hacer ceremonias oficiales", dijo Tatiana Baibarina, madre de un marino.

Al dolor y la angustia de los familiares se suma ahora la incertidumbre sobre el destino de los cuerpos de los fallecidos, cuya recuperación tardará semanas o meses. Las autoridades rusas negociaban ayer con Noruega para que sus buzos se sumasen a las labores de rescate de cadáveres, pues Rusia no tiene escafandras adecuadas para trabajos a gran profundidad. Especialistas rusos, noruegos y británicos estudiarán el submarino nuclear ruso Oriol, del mismo tipo que el Kursk, para decidir de qué forma emprender el rescate.

Según la televisión, los rusos analizan también otra posibilidad: pedir ayuda a los Estados Unidos.

Desde Oslo, un vocero de la empresa de servicios petroleros Stolt Offshore, Julian Thomson, indicó que recuperar los cadáveres "podría ser imposible", por ser sumamente peligroso "debido a las municiones y reactores nucleares que podrían explotar". Y en Londres, la organización ecologista Greenpeace llamó a Rusia y a la comunidad internacional a hacer todo lo posible para reflotar el submarino, advirtiendo que si se deja al Kursk en el fondo del mar los reactores dejarán escapar materias nucleares en el mar de Barents.

Mientras, el misterio que rodea el accidente pareció aclararse en parte con la revelación de que el Kursk, que se hundió durante unas maniobras navales, debía ensayar un nuevo torpedo de elevada potencia.

Alexander Rutskoi, gobernador de la región rusa de Kursk -que dio su nombre al submarino-, dijo que la noticia le fue comunicada por un oficial de alto rango de la armada, cuyo nombre no quiso dar para evitarle problemas.

Según la fuente, a bordo del Kursk se encontraban además dos expertos civiles de la constructora de los torpedos, que debían supervisar los lanzamientos de prueba.

La revelación parece confirmar la versión occidental de la explosión de un torpedo en el Kursk durante el lanzamiento, que hizo detonar el resto de las municiones y hundió el navío en un par de minutos.

Sin embargo, las autoridades rusas todavía insisten en una colisión del Kursk con un enorme objeto, posiblemente un submarino-espía occidental, como principal causa del accidente.

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