Tras atacar a EI, Turquía bombardea sitios kurdos

Las operaciones aéreas y terrestres llegaron después del atentado del lunes
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26 de julio de 2015  

ANKARA.- Tras meses de dudas, y luego de un atentado en Suruc que dejó 32 muertos el lunes, Turquía cambió de estrategia y no sólo bombardeó bases del grupo jihadista Estado Islámico (EI) en Siria e Irak, si no también sitios de la organización armada kurda PKK, histórica rival de Ankara.

"Hemos dado instrucciones para una tercera serie de ataques en Siria e Irak. Están actualmente en curso operaciones aéreas y terrestres. Nadie debe dudar de nuestra firmeza", anunció ayer el primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, en conferencia de prensa.

Ankara ya había dejado atrás sus vacilaciones y reforzado el compromiso con la coalición liderada por Estados Unidos a mitad de semana cuando autorizó el uso de sus bases para lanzar ataques contra EI.

Por otro lado, Davutoglu anunció que, desde anteayer, la policía turca detuvo en 22 provincias a 590 personas ligadas al grupo extremista sunnita, pero también al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), que el jueves pasado mató a dos policías en un enfrentamiento.

Secular y de izquierda, el PKK lucha por independizarse de Turquía desde 1984 y mantiene una relación de extrema tensión con Ankara, pero desde 2012 existía un cese del fuego que parece ahora haberse roto.

"Turquía básicamente ha terminado con el alto al fuego", dijo Zagros Hiwa, portavoz del PKK.

Precisamente el atentado que perpetró EI el lunes en Suruc, que dejó 32 muertos, estuvo dirigido a militantes de izquierda cercanos a la causa kurda, lo cual hizo recrudecer los ataques del PKK contra las fuerzas de seguridad turcas.

Durante la noche de ayer cazabombarderos F-16 turcos bombardearon las bases del PKK en los montes Kandil, al norte de Irak. En tanto campamentos de EI están siendo bombardeados en Siria desde el viernes.

Críticos en Turquía acusan al presidente Tayyip Erdogan de usar la campaña contra EI como excusa para oprimir a los kurdos.

Los extremistas de EI capturaron grandes cantidades de tierra en Siria e Irak desde el lanzamiento de su ofensiva en junio de 2014. Desde entonces Turquía se mantuvo al margen de la coalición internacional y de la lucha al otro lado de sus fronteras. Pero ahora, luego del atentado en Suruc, tomó un rol más activo.

Pero la nueva política de enfrentamiento directo con EI y el PKK trae dudas sobre la situación de las Unidades de Protección Popular (YPG) kurdas, una milicia formada para contrarrestar al extremismo islámico en el norte de Siria e Irak, y que es aliada tanto de Estados Unidos como del PKK.

Desde septiembre del año pasado, las YPG luchan contra EI en la frontera con Turquía, acusando a Ankara de entorpecer sus acciones por sus vínculos con el PKK.

El ministro de Exteriores de Turquía, Mevlut Cavusoglu, subrayó ayer la intención de su país de convertir las zonas de Siria que liberen del EI en "zonas libres" donde la gente desplazada pueda ser ubicada.

Por otro lado, Ankara busca desde hace tiempo establecer zonas de exclusión aérea sobre Siria para ayudar a los rebeldes que luchan ahí contra el presidente Bashar al-Assad, a quien el gobierno turco quiere ver depuesto.

En tanto Davutoglu reveló ayer que desde el 7 de junio pasado se han registrado 281 actos terroristas del PKK, incluyendo secuestros y ataques armados. "La masacre de Suruc se dirigió contra Turquía y los turcos. El autor era el Estado Islámico. El PKK quiere crear el caos con este pretexto", denunció el primer ministro.

También la agencia estatal Anadolu distribuyó ayer un informe que desgrana un total de 1032 "actos violentos" atribuidos al PKK desde enero de 2015, incluyendo 154 ataques armados, 4 tiroteos, 172 explosiones, 19 secuestros y 251 ataques con palos o piedras. Anoche el PKK secuestró a 15 obreros, que liberó a las pocas horas. En tanto una manifestación a favor de la paz del partido kurdo HDP, miembro del Parlamento, fue prohibida ayer en Estambul.

Compromiso con la coalición

El nuevo compromiso entre Washington y Ankara se basa en la creación de una "zona de exclusión aérea parcial" en la frontera entre Turquía y Siria, en la que sólo serán autorizados los aviones de la coalición para realizar vuelos de ataque o de exploración. Para eso, tendrán permiso de usar las bases de la Fuerza Aérea turca en las provincias de Batman, Diyarbakir y Malatya.

La zona se extenderá por unos 90 kilómetros entre las ciudades de Mare y Cerablus.

Hace tiempo que Washington presiona a Ankara para que tenga un papel más activo en la lucha contra EI. Además, Turquía recibió críticas por permitir el paso de combatientes que sumaron tanto a las filas de EI como a la de los rebeldes que luchan contra al-Assad.

En ese sentido, Turquía propuso durante mucho tiempo la estrategia de establecer "zonas de seguridad" en su frontera al norte de Siria. Pero ahora parece haber cedido ante la visión de Washington de que la presión militar directa sobre EI sería la mejor forma de terminar con los enfrentamientos en la región y la crisis de refugiados.

Agencias ANSA, Reuters, DPA y AP

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