Tras el despilfarro y la quiebra, los cambios

Por Narciso Binayán Carmona
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27 de agosto de 2001  

Por qué puede una persona necesitar 350 Rolls Royce es y será siempre un misterio. Para qué la misma persona puede necesitar entre el doble y el triple de Mercedes roza ya la locura. Aunque se sea el hombre más rico del mundo -en este caso concreto el sultán Hassan de Brunei- se tiene un solo cuerpo. Y mil automóviles resultan de utilización práctica casi imposible. Lo mismo vale para sus palacios.

Sólo el palacio de Istana Nurul Islam tiene 1788 cuartos -388 más que el Vaticano- con espectaculares columnas de lapislázuli, imponentes y múltiples dorados más un salón para ceremonias con capacidad para 500 personas y una mezquita privada con un salón de oraciones reservado para "la familia" y el personal de palacio donde caben 1500 fieles. Todo esto acompañado de unos establos para 200 caballos de polo con aire acondicionado, enorme confort e iluminación especial.

En este palacio en la ardiente Borneo cuelgan cuadros impresionistas configurando el todo lo que los franceses han bautizado "estilo Luis Faruk" por el despliegue de mal gusto que tanto agradaba al último rey de Egipto, Faruk.

No cabe duda de que al antepasado del sultán, Ali, hermano y sucesor de Mahoma, todo este despliegue le hubiera chocado tanto como al mismo profeta del islam, acostumbrado al rudo estilo de vida de su tierra árabe y enemigos ambos de toda ostentación.

Ya hace 500 años el más ilustre sultán de su dinastía -Bolkiah (1473-1521), llamado Nakada Raman ("el capitán cantor"), que reinó sobre toda la costa de Borneo incluso hasta el sur de las Filipinas incluyendo la misma Manila- mandó construir numerosas tumbas en todos sus dominios por si la muerte lo sorprendía fuera de su capital. Y, aventurero, recibió su apodo porque acostumbraba cantar en sus correrías guerreras.

Con estos antecedentes resulta raro que el derroche le haya costado el cargo y el destierro al hermano del sultán, Jefri, ex ministro de Finanzas. ¿A qué se llamará derroche en la familia real de Brunei? Haber logrado llevar al país casi a la ruina con un gasto promedio de 747.000 dólares diarios y negocios desastrosos haciendo compras excesivas (2000 autos, 17 aviones), que incluyen el mantenimiento de sus esposas y de sus 35 hijos, sin contar su tren de vida de orgías y escándalos, como el juguetear con la compra de Playboy.

Desde el fracasado golpe de 1962 del Partal Rakyat Brunei (Partido del Pueblo) en la eventualidad de una unión con los demás sultanatos malayos, el pequeño reino ha tenido una vida política tranquila. No hay elección alguna desde 1968. El sultán Omar Ali Saiffuddían (1950-1967) fue pacíficamente destronado por sus hijos Hassan (sultán desde 1967, primer ministro y ministro de Defensa), Jefri (Finanzas) y Mohammed (Relaciones Exteriores). La unión fue rechazada porque le hubiera costado ceder el 80% de las regalías del petróleo que, descubierto en 1929, transformó el país de pobre en riquísimo.

El fin del petróleo

El desinterés por la política y por la "democracia" se explica con la ausencia de impuestos, de educación y salud pública gratis y facilidades de vivienda. Además, no existía ni existe la menor tradición de libertad política.

Puede surgir, sin embargo, un problema por el creciente número de estudiantes que regresan con su título tras gozar de generosas becas en el exterior -en especial en la Universidad de Al Azhar, de El Cairo- y se encuentran con una falta total de estímulo en una sociedad bloqueada en sus ascensos por la familia real y su numerosa parentela, que ocupan todos los cargos de importancia. Una situación parecida costó el trono y la vida a Haile Selassie en Etiopía y sumió al país en hambre, ruina y guerra civil.

En Brunei corre el rumor de que el petróleo da indicios de agotarse, los escándalos por corrupción estallan uno tras otro, "el gobierno ha gastado como si no hubiera mañana" (desde 1994 hay déficit presupuestario) y se teme que comience a reducirse el "paquete" de ayudas sociales. Cuando a esto se le suma una bomba como la de Jefri y la pérdida de fortuna del sultán pueden esperarse algunas novedades a corto o largo plazo.

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