Trump arremete contra el informe del Rusiagate y denuncia testimonios falsos

Trump se saca selfies con seguidores en el aeropuerto de Palm Beach
Trump se saca selfies con seguidores en el aeropuerto de Palm Beach
Descalificó la acusación de que intentó obstruir la investigación sobre la injerencia rusa en la campaña de 2016; los demócratas prometen reforzar las pesquisas sobre el presidente
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20 de abril de 2019  

WASHINGTON.- Apenas un día después de celebrar la publicación del informe Mueller sobre la interferencia de Rusia en las últimas elecciones presidenciales, Donald Trump usó ayer un tono desafiante al tuitear que era "pura mierda" lo dicho por exfuncionarios del gobierno citados en el informe, acerca de que el mandatario norteamericano intentó varias veces frustrar la investigación o influir en ella.

En tanto, la oposición demócrata calificó de "alarmante" la conducta de Trump descripta en el informe. El líder demócrata del Senado, Chuck Schumer, y la presidenta de la Cámara baja, Nancy Pelosi, señalaron en una declaración conjunta que el informe "pinta una imagen alarmante de un presidente que estuvo tejiendo una red de engaños, mentiras y comportamientos impropios y actuando como si la ley no se aplicara a él".

La precandidata por ese partido y senadora por Massachusetts, Elizabeth Warren, llamó ayer a la Cámara baja a iniciar el proceso de juicio político contra el presidente.

Las irregularidades denunciadas en el informe serán ahora examinadas en la Cámara de Representantes, dominada por los demócratas.

Según el reporte de 448 páginas elaborado por el fiscal especial Robert Mueller, Trump desalentó a los testigos de cooperar con los fiscales y presionó a sus asistentes para desinformar al público en su nombre a fin de obstruir la pesquisa sobre la injerencia rusa en las elecciones de 2016, por temores de que afectara a su presidencia.

En realidad, las conclusiones del reporte reflejan las del memorándum publicado por el secretario de Justicia, William Barr, hace un mes, en tanto no se comprobó que haya habido colusión de Rusia con la campaña republicana en 2016 ni tampoco hay evidencia de una obstrucción de la Justicia por parte de Trump. Sin embargo, se agregaron nuevos detalles sobre los intentos del presidente para hacer fracasar la investigación.

Al tuitear durante un día lluvioso desde su club Mar-a-Lago, en Palm Beach (Florida), Trump atacó ayer a las personas que cooperaron con el equipo de Mueller. Dijo que las afirmaciones citadas en el informe fueron "inventadas y totalmente falsas". Alegó que no existían las "notas" que algunas personas dijeron haber tomado tras las reuniones con él, sino que fueron creadas por la investigación de Mueller.

"Nunca acordé testificar, no era necesario que yo respondiera las declaraciones hechas en el 'informe' sobre mí, algunas de las cuales son pura mierda y solo fueron hechas para que la otra persona se viera bien (o que yo me viera mal)", tuiteó Trump. "Fue un engaño iniciado ilegalmente que nunca debió suceder", escribió.

Reacción

Anteayer, Trump había tenido una reacción inicial positiva al decir que gracias a la publicación del reporte tenía un "buen día", ya que confirmaba que "no hubo colusión ni obstrucción". Mueller escribió en el informe publicado en dos tomos que los intentos de Trump de controlar la investigación y dirigir a otros sobre cómo influir en ella "fueron mayormente infructuosos, pero eso fue porque las personas allegadas al presidente se negaron a cumplir sus órdenes o realizar sus pedidos".

En un momento especialmente dramático, Mueller reportó que Trump estaba tan perturbado por el nombramiento del fiscal especial que se recargó en su sofá y dijo: "Dios mío. Esto es terrible. Es el fin de mi presidencia. Estoy jodido [ I'm fucked]".

En junio de ese año, según señala el informe, Trump ordenó al abogado de la Casa Blanca Don McGahn que llamara al secretario de Justicia interino, Rod Rosenstein, que supervisaba la investigación, y le dijera que Mueller debía ser despedido porque supuestamente tenía conflictos de intereses. McGahn se rehusó a hacerlo, optando por renunciar.

Dos días después, el presidente trató de nuevo de alterar el curso de la investigación al reunirse con el exadministrador de su campaña Corey Lewandowski y dictarle un mensaje para que lo pasara al entonces secretario de Justicia Jeff Sessions.

El mensaje era que Sessions debería decir públicamente que la investigación era "muy injusta" con el presidente y que Mueller debería limitar su pesquisa a "la investigación sobre injerencia en elecciones futuras". El mensaje nunca fue entregado.

Con la vista puesta en el futuro, ambos partidos ya estaban usando los hallazgos para amplificar sus ensayados argumentos sobre la conducta de Trump.

Los republicanos lo calificaron de víctima de acoso, mientras que los demócratas lo describen como un presidente que se excede en su autoridad con el fin de sabotear una investigación.

Agencias AFP y AP

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