Tsipras asumió en Grecia con una inusual alianza con la derecha nacionalista

El flamante primer ministro de izquierda firmó un pacto con un partido ultraconservador; sólo los une su férrea oposición a los planes de austeridad
Luisa Corradini
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27 de enero de 2015  

PARÍS.- Alexis Tsipras impuso un ritmo vertiginoso a la nueva era de la historia de Grecia. A la velocidad de un meteoro -ése era su apodo en la época estudiantil-, ayer a la mañana cerró una negociación con el partido nacionalista Griegos Independientes para asegurarse la mayoría en el Parlamento, se entrevistó con el presidente Carolos Papoulias para aceptar el encargo de formar gobierno y luego juró como primer ministro.

A los 40 años, convertido en el jefe de gobierno más joven del último siglo y medio de la historia griega, rompió con todas las tradiciones: con la camisa blanca abierta y sin corbata -como es habitual en su caso-, formuló un juramento civil ante el jefe de la Iglesia Ortodoxa griega; como es ateo, no invocó a Dios y prometió "velar siempre por los mejores intereses del pueblo griego".

Tsipras, que acababa de ser elegido diputado en 2009, era prácticamente desconocido para la opinión pública en 2010 cuando la troika formada por la Comisión Europea (CE), el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) le impuso su diktat a Grecia. Después de dos planes de rescate y una reestructuración que le permitió reducir la deuda a 321.000 millones de euros, el país está actualmente empeñado en un plan de reembolsos que se prolongará hasta 2057.

Consagrado en la elección de anteayer con el 36,3% de los votos, su partido, Syriza, obtuvo 149 escaños en el Parlamento de 300 diputados. Para alcanzar la mayoría necesaria para gobernar, desechó una alianza con el nuevo partido centrista To Potami, creado recientemente por el poderoso lobby de armadores con la ilusión de mantener su influencia. Tsipras temía quedar con las manos atadas una vez en el poder.

En cambio, el joven líder prefirió hacer un pacto contra natura con el partido Griegos Independientes.

El único punto de coincidencia de la coalición de ultraizquierda Syriza con ese partido populista de derecha es su oposición al severo programa de austeridad impuesto por la troika. Con los 13 diputados de los Griegos Independientes (4,8% de los votos), Tsipras se asegura una cómoda mayoría en el Parlamento para poder aplicar las promesas de campaña.

Los primeros actos de su gobierno serán, probablemente, aumentar el salario mínimo a 650 euros; mejorar los ingresos de los pensionados; facilitar el acceso de los desocupados a los servicios elementales de salud; restablecer el suministro de energía eléctrica a quienes tienen el servicio cortado; crear de una tarifa especial para los combustibles destinados al consumo doméstico y a la calefacción; distribuir cupones alimentarios para las familias más necesitadas, y reducir los precios del transporte público.

Al mismo tiempo, según prometió, lanzará un programa destinado a reactivar la economía griega y promover la creación de empleos.

Pero ese electroshock necesitará movilizar recursos, por lo menos de 12.000 millones de euros.

"No será difícil obtener capitales para reactivar la economía", consideró el economista Georges Stathakis, de 62 años, considerado uno de los arquitectos del plan de recuperación de Syriza. Este hijo de armadores de Creta tiene contactos privilegiados con la City y cree que Grecia puede interesar a los inversores internacionales.

A diferencia de otros movimientos de izquierda radical -en el que tienen más influencia los líricos que los realistas-, Syriza cuenta con un plantel de técnicos de primer nivel.

Uno de los personajes clave del gabinete será Yannis Dragasakis (68), considerado uno de los técnicos más moderados de la coalición.

Otro economista que intervino en la redacción del plan de recuperación fue Yannis Varufakis (54), profesor en la Universidad de Austin (Texas), que fue uno de los adversarios más tenaces del plan de rescate impuesto por la troika. Pero algunas de sus ideas son frecuentemente denunciadas como extremistas y poco realistas.

Otro es John Milios, profesor en la Universidad de Atenas, particularmente interesado por el "drama humanitario" de la crisis. Milios, que habla perfectamente alemán, fue uno de los pocos líderes de Syriza que se entrevistaron con el padre inflexible del ultraliberalismo alemán, el ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble.

A pesar de los esfuerzos para apaciguar los temores, la Unión Europea (UE) multiplicó sus advertencias al nuevo gobierno griego. "Pertenecer a la eurozona significa que hay que respetar el conjunto de los acuerdos", afirmó Jeroen Dijsselbloem, presidente del Eurogrupo. Pero la reacción más enérgica provino, como era previsible, de la canciller alemana, Angela Merkel.

"Espero que respete los compromisos" asumidos por los gobiernos precedentes, expresó Merkel, sin tomarse el trabajo de felicitar a Tsipras por su victoria, como es usual dentro de la UE. El único episodio insólito fue protagonizado por François Hollande. El presidente francés, que hace dos años se había negado a recibir a Tsipras, ahora lo invitó a ir "rápidamente" a París.

Contrariamente a los temores que existían en Europa, las bolsas tuvieron una reacción muy moderada ante el triunfo de Syriza. Sólo la de Atenas perdió 3,2%, pero el resto de las plazas financieras integró perfectamente la idea de que Tsipras llegó al poder para gobernar y que -a partir de las próximas horas- será necesario sentarse a la mesa de negociaciones para adaptarse al futuro.

Para el gobierno argentino, "una esperanza"

  • Luego de la victoria de Syriza en las elecciones de Grecia, el gobierno argentino felicitó ayer al líder del partido de izquierda radical, Alexis Tsipras, por medio de un comunicado de la Cancillería. "La presidenta Cristina Fernández de Kirchner, el pueblo y el gobierno argentino felicitan al pueblo griego por la jornada democrática que protagonizó ayer y al partido Syriza, el vencedor en los comicios".
  • "El triunfo de Syriza y el gobierno liderado por Alexis Tsipras son una esperanza para los pueblos de Europa porque revela que hay políticas alternativas viables que rechazan el ajuste y proponen el crecimiento con inclusión social", sigue el comunicado oficial.
  • "La Argentina confía que la formación del nuevo gobierno en Grecia será una oportunidad para profundizar las históricas y excelentes relaciones entre ambos países", concluye la nota.

Del editor: cómo sigue. Con su jugada política, Tsipras logró la mayoría, pero no está claro cómo conformará, a la vez, a los más radicales de su partido y a sus nuevos socios.

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