Turquía refuerza su ofensiva y provoca un masivo éxodo de civiles

Familias kurdas y sirias llegan en su huida a Tall Tamr con sus pertenencias
Familias kurdas y sirias llegan en su huida a Tall Tamr con sus pertenencias Fuente: AFP - Crédito: Delil Souleiman
La operación busca desalojar de la zona fronteriza siria a las milicias kurdas; Trump sugirió que podría mediar
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11 de octubre de 2019  

TALL TAMR, Siria.- La ofensiva de Turquía contra una milicia kurda en el noreste de Siria, una operación que suscita críticas internacionales, provocó la huida desesperada de miles de civiles. La acción se produce después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, retirara de manera intempestiva las tropas estadounidenses de la frontera entre Turquía y Siria.

Turquía lanzó su asalto terrestre en la noche del miércoles. Sus fuerzas atravesaron la frontera, concentrando sus operaciones en los sectores limítrofes de Ras al-Ain y de Tal Abyad, controlados por las fuerzas kurdas.

Las fuerzas turcas conquistaron 11 pueblos cerca de estas dos ciudades, de acuerdo con el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), que informó sobre bombardeos aéreos. Desde el miércoles, al menos 29 combatientes kurdos y 10 civiles murieron por los bombardeos aéreos y disparos de artillería turcos, según el OSDH.

La información del Ministerio de Defensa de Turquía fue más brutal: según sus datos, la operación militar dejó ya a "174 terroristas neutralizados" (vale decir, muertos, heridos o capturados).

Por su parte, las autoridades informaron de al menos seis civiles turcos muertos, incluidos un bebé y una niña, y de varios heridos por proyectiles kurdos lanzados desde ciudades fronterizas turcas.

Del lado sirio, más de 60.000 personas fueron desplazadas por la violencia, huyendo de sectores en la frontera, según el OSDH.

Según medios turcos, Ankara busca tomar el control de una franja de territorio entre Ras al Ain y Tal Abyad, de 120 km de largo y unos 30 km de profundidad. El objetivo declarado de la operación es alejar de la frontera entre los dos países a la principal milicia kurda de Siria, las Unidades de Protección del Pueblo (YPG). Las YPG, aliadas de los occidentales en la lucha contra Estado Islámico (EI), son consideradas por Ankara una organización "terrorista".

Ankara prevé crear una "zona de seguridad" donde podrán instalarse parte de los 3,6 millones de refugiados sirios que viven en suelo turco.

Enfrentado a las críticas europeas, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, amenazó con enviar al Viejo Continente a millones de refugiados.

La ofensiva de Turquía, realizada en cooperación con una coalición de exrebeldes financiada y entrenada por Ankara, es la tercera en Siria desde 2016. Desde 2011, el conflicto en este país ha dejado un reguero de 370.000 muertos y millones de desplazados.

"La pregunta es hasta dónde puede avanzar Turquía antes de ser frenada por actores regionales e internacionales", consideró Nicholas Heras, analista del Center for New American Security.

El presidente estadounidense, Donald Trump, dijo al retirar las tropas que esperaba que su homólogo turco actúe de manera "racional" y "humana", y amenazó con "paralizar" la economía turca si la ofensiva se tornaba "injusta". Ayer, el mandatario sugirió, ya iniciada la ofensiva, que su país podría mediar en el conflicto. "Tenemos una de tres opciones: enviar tropas y ganar militarmente, golpear muy duro a Turquía con sanciones o mediar en un acuerdo entre Turquía y los kurdos", dijo Trump en Twitter.

La ofensiva fue condenada por varios países occidentales, preocupados además por la incertidumbre del destino de miles de yihadistas prisioneros de las YPG.

En Nueva York, después de una reunión de urgencia del Consejo de Seguridad de la ONU, los cinco países europeos miembros Francia, Alemania, Bélgica, el Reino Unido y Polonia exigieron el cese de esta "acción militar unilateral". El secretario general, el portugués Antonio Guterres, expresó su "profunda preocupación". "No creo en soluciones militares", declaró Guterres, al agregar que la solución debe ser "política".

El presidente francés, Emmanuel Macron, pidió ayer a Turquía "poner fin lo antes posible" a su ofensiva. "Turquía asume el riesgo de ayudar a EI a reconstruir su califato", denunció. Unos 12.000 combatientes de EI, sirios, iraquíes, pero también entre 2500 y 3000 extranjeros originarios de 54 países, se encuentran detenidos en prisiones kurdas, según un alto responsable de la administración semiautónoma, Abdel Karim Omar.

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